Falsas Críticas para Ocultar Opciones Claras

A medida que sigamos trabajando hacia la reforma de Wall Street y exigiendo responsabilidad, vamos a ver al grupo de siempre tratando de distorsionar engañosamente la ley.
Estas mismas personas que se oponen a la reforma están presionando para crear lagunas legales en la norma tan grandes.. que entraría un trasatlántico.

La realidad es que hay una opción clara en este debate: respaldar a las familias estadounidenses o respaldar a los grandes bancos de Wall Street y sus cabilderos defensores del status quo. Quienes se oponen a la reforma están protegiendo a los grandes bancos en perjuicio de las familias estadounidenses, y van a hacer todo lo necesario para mantener el actual sistema en su lugar y el contribuyente estadounidense termina pagando los platos rotos.

Una crítica falsa que estamos escuchando es la siguiente: que la ley del Senado permitirá interminables rescates de compañías financieras con dinero de los contribuyentes. Lo que no mencionan es que están obedeciendo órdenes de un consultor político partidista que les ha dicho que la mejor manera de oponerse a una reforma real es vincularla al rescate financiero de los bancos. De hecho, el memorando de sondeo con el que están trabajando explícitamente dice que “la mejor manera de asesinar cualquier ley es vincularla con el rescate financiero de los grandes bancos”. No importa lo que la ley diga, la van a llamar rescate financiero porque es lo que los sondeos les dice que hagan.

Aquí los hechos: esta ley hace exactamente lo contrario de lo que los críticos alegan. El proyecto de ley del Senado expresamente ordena que no se debe interferir en el proceso de quiebra de las grandes firmas financieras en problemas y expresamente prohíbe el uso de cualquier fondo para “rescatar” a una firma en peligro de quiebra. Conforme al proyecto de ley del Senado, las grandes firmas financieras insolventes en situación de crisis, deben cerrar o entrar en proceso de liquidación. Se reemplazará a los administradores. Los acreedores sufrirán pérdidas. Los accionistas perderán su inversión. Y las grandes firmas financieras y no los contribuyentes, correrán con los gastos. Conforme al proyecto de ley del Senado, jamás se le pedirá a los contribuyentes que paguen las consecuencias de la irresponsabilidad de Wall Street.

El Presidente Obama se comprometió a poner en vigor una reforma real de Wall Street mucho tiempo antes de iniciar su mandato, y cree que las circunstancias son propicias para exigir mayor responsabilidad de Wall Street y mayores medidas de protección para los consumidores. La idea de no aprender nada de esta crisis financiera, después de que 8 millones de estadounidenses perdieran su empleo y se esfumaran billones en bienes familiares, es simple y llanamente inaceptable. Es hora de establecer nuevas reglas de funcionamiento para arreglar la conducta que llevó a esta crisis, porque el pueblo estadounidense ha sufrido demasiado como para poner en vigor una reforma que haga muy poco. La inacción no es una opción. Así de simple.

Jen Psaki es directora adjunta de comunicaciones

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