Mensaje a prestamistas contra cheques de pago: Ahorren el dinero que gastan en cabilderos

La promulgación de la reforma de Wall Street es algo a lo que el Presidente Obama se dedica desde mucho antes de asumir el mando, y se ha comprometido a promulgar una ley que responsabilice a Wall Street, proteja y les otorgue poder a los estadounidenses con las más estrictas medidas de seguridad en la  historia y además ponga fin, de una vez por todas, a los planes de rescate financiados por los contribuyentes. Ya que la propuesta legislativa que se abre paso en el Congreso incluye estas importantes reformas, estamos viendo, como es de esperar, a los intereses particulares y sus cabilderos trabajar enérgicamente para debilitarla o eliminarla a fin de preservar el estatus quo que los beneficia y enriquece.

Apenas hoy, nos enteramos de que las entidades que otorgan préstamos contra cheques de pago gastaron más de $2 millones en campañas de cabildeo, con el propósito de que se les excluya, como también a sus prácticas, de algunas de las reformas que esta medida incluye. Se trata de un sector comercial en el que algunas empresas les ofrecen préstamos a familias en apuros, que necesitan arreglárselas hasta recibir su siguiente cheque de pago, y luego les cobran altísimas tasas de interés, de más de 400 por ciento. Y hacen esto sin supervisión alguna que proteja a los consumidores estadounidenses.

No podemos aceptar lagunas legales ni concesiones especiales a los prestamistas contra cheques de pago. El Presidente no permitirá estos tipos de lagunas. La aprobación de esta propuesta implica implementar las más estrictas medidas de protección al consumidor de la historia y  forzar a quienes prestan dinero contra cheques de pago –al igual que las compañías de tarjetas de crédito y los bancos con planes para sobregiros– a proporcionar información clara y fácil de comprender para que los estadounidenses puedan tomar las decisiones financieras que más les convienen. A fin de cuentas, todo estadounidense debe tener la tranquilidad de saber que será tratado equitativamente y que las compañías que le otorgan crédito no lo van a sorprender con condiciones, tarifas ni cargos adicionales. El Presidente está dispuesto a luchar por esto, porque cree que hay una opción clara en este debate: estar de lado del pueblo estadounidense o de lado del estatus quo.

Si algunos miembros de este sector quieren gastar su dinero para bloquear prácticas engañosas y que se aprovechan de la gente en el otorgamiento de préstamos, ésa es su decisión. Pero el Presidente no aceptará que dichos esfuerzos debiliten esta medida y continuará haciendo todo lo posible para que este sector rinda cuentas por sus actos y por darles poder a los consumidores estadounidenses y protegerlos.

Jen Psaki es directora adjunta de comunicaciones

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