La Reforma de Wall Street y el Envío de Remesas

Cuando el Presidente Obama le dio la bienvenida ayer al Presidente Calderón a la Casa Blanca para una visita de Estado, recordamos los muchos –aunque poco conocidos– beneficios que la ley de reforma de Wall Street otorgará a las familias de clase media. Todos los años, millones de trabajadores estadounidenses les envían ayuda a sus familiares en México. En el 2006, México recibió más de $23,000 millones en remesas que provinieron mayormente de Estados Unidos. Aunque la transacción promedio es de menos de $300, a menudo cada una conlleva tarifas y costos escondidos.

Actualmente no se requiere que los proveedores de envío de remesas divulguen, antes de iniciar una transacción a favor de un consumidor, la cantidad que el destinatario recibirá, lo que prácticamente imposibilita que los consumidores realmente comparen precios. Ninguna agencia federal está encargada específicamente de proteger los derechos de los consumidores que usan servicios de remesas, y las normas federales que se aplican a muchas otras transacciones de pagos por el consumidor generalmente no se aplican al envío de remesas. Aunque los estados, en su mayoría, reglamentan en cierta medida los servicios de transferencia, pocos requieren que se divulgue información que tenga a los consumidores en cuenta.

Mientras tanto, investigadores han descubierto que millones de familias que envían ayuda económica a México frecuentemente tienen dificultad para comprender, antes de realizar una transacción, el costo total de enviar remesas, específicamente, la tasa de cambio y las tarifas que cobra el proveedor.

La reforma de Wall Street cambiaría esa dinámica. La Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (Bureau for Consumer Financial Protection) que se crearía con la medida legislativa que está pendiente ante el Senado podrá proporcionar, a favor del consumidor, supervisión federal de las empresas que prestan servicios de envío de remesas por primera vez. La agencia tendrá la facultad se sentar normas de sentido común y velar por su cumplimiento para asegurar que se proteja a los consumidores de prácticas injustas y que el envío de remesas esté sujeto a normas equitativas y rendimiento de cuentas. La agencia también velará por el cumplimiento de nuevas medidas de protección al consumidor, entre ellas requisitos de divulgar información y proporcionar recibos a los consumidores. Además será el lugar al que los consumidores acudirán con quejas y preguntas sobre el envío de remesas.

Este aspecto de la medida de reforma de Wall Street –junto con muchos otros– beneficia a las personas que trabajan arduamente aquí en Estados Unidos, como también a sus familias en el extranjero. Mientras estamos a la espera del voto esta tarde para concluir el debate en el Senado, tenemos la esperanza de que millones de trabajadores que no han tenido voz y voto ni alguien que vele por los intereses de los consumidores estén más cerca de lograr los cambios al sistema financiero que son necesarios desde hace tiempo.

Diana Farrell es Directora Adjunta del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca

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