Cumbre de Líderes Norteamericanos
El Presidente George W. Bush fue el anfitrión de la Cumbre de Líderes Norteamericanos, que se celebró en la ciudad de Nueva Orleáns, Luisiana, del 21 al 22 de abril de 2008. El fortalecimiento de las iniciativas encaminadas por la Asociación para la Seguridad y Prosperidad (SPP, por sus siglas en inglés) fue el objetivo principal de ésta, la cuarta reunión de los primeros mandatarios de los Estados Unidos, México y Canadá desde el 2005.
Los lazos entre los pobladores de Estados Unidos y los pobladores de América Latina son importantes para nuestro país. Son importantes para nuestra prosperidad y son importantes para los intereses de seguridad nacional del país. Compartimos un vínculo estrecho, un vínculo de amigos y un vínculo de vecinos. Y debido a este vínculo, Estados Unidos debe y deberá seguir cerciorándose de que América Latina sea un lugar de oportunidades, un lugar con esperanza, un lugar con justicia social, un lugar donde las necesidades básicas como atención de salud y educación no sean un sueño imposible para ningún niño. Que sea un lugar donde la pobreza le cede terreno a la prosperidad, y sobre todo, un lugar donde la libertad sea el derecho fundamental de cada ciudadano.
EL PRESIDENTE: Gracias a todos por venir. Bienvenidos. Siéntense. (Risas.) Laura y yo les damos la bienvenida al Jardín de Rosas para lo que será una velada espectacular. Nos complace muchísimo que estén aquí. Embajador Garza, gracias por su presencia. Embajador Sarukhan, gracias también por estar aquí. Les agradezco por acompañarnos a los miembros del Senado de Estados Unidos, los miembros de la Cámara de Representantes, los miembros de mi gabinete, los miembros de la comunidad hispanoamericana.
El Presidente Bush instó al Congreso a que proporcione $770 millones adicionales para programas de ayuda alimentaria y desarrollo. El aumento de precios ha complicado nuestros esfuerzos de ayuda alimentaria internacional y ha dificultado que Estados Unidos cumpla con sus compromisos actuales y, mucho menos, ayude al creciente número de personas que necesitan ayuda. Para hacerle frente a este problema, el poder ejecutivo anunció hace dos semanas que se pondrán a disposición aproximadamente $200 millones en fondos de emergencia para ayuda alimentaria por medio de un programa del Departamento de Agricultura denominado Fideicomiso Humanitario Bill Emerson (Bill Emerson Humanitarian Trust). Esta ayuda, además de los fondos adicionales solicitados al Congreso, asciende a casi $1,000 millones en fondos nuevos para mejorar la seguridad alimentaria mundial. Se pronostica, que junto con los demás programas de seguridad alimentaria ya en vigor, Estados Unidos gastará casi $5,000 millones en el 2008 y 2009 para combatir el hambre en el mundo.
Estados Unidos enfrenta un período económico difícil, pero nuestra perspectiva a largo plazo sigue fuerte. Esta semana vimos evidencia de que nuestra economía sigue creciendo a pesar de desafíos. Esto no debería ser una sorpresa. Ningún contratiempo provisional puede retener la fuerza más poderosa en nuestra economía - el ingenio del pueblo estadounidense. Debido a su trabajo duro y dedicación, yo confío que superaremos este período difícil y surgiremos más fuertes que nunca.