THE WHITE HOUSE

Oficina del Secretario de Prensa

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Para publicación inmediata                          9 de febrero, 2012

COMENTARIOS DEL PRESIDENTE

SOBRE LA CONCILIACIÓN DEL ASUNTO DE LA VIVIENDA

Salón 430

Edificio Eisenhower de la Oficina Ejecutiva

12:28 P.M. EST

     EL PRESIDENTE: Muy bien, buenas tardes a todos.  Antes de comenzar, quiero presentarles a las personas que tengo aquí en el escenario conmigo, debido a que el trabajo tan extraordinario hecho por ellos es el motivo de que muchas familias van a recibir ayuda en todo el país.

Primeramente, nuestro Procurador General Eric Holder; el Secretario de la Vivienda y el Desarrollo Urbano Shaun Donovan; el Procurador General Asociado, y antiguo compañero de clase mío, Tom Perrelli.  Tenemos al Procurador General George Jepsen de Connecticut; Roy Cooper, el Procurador General de North Carolina; Lisa Madigan de Illinois, el estado mío de residencia, y antigua compañera de puesto mía cuando estábamos juntos en la legislatura estatal; Dustin McDaniel de Arkansas; Gregory Zoeller de Indiana; y Tom Miller de Iowa.  Y además quiero reconocer a Bob Ryan, que colaboró extensamente con Shaun Donovan en este asunto, así como a Tim Massad de Tesorería.  Y voy a reconocer también a Gene Sperling, quien no siempre recibe el crédito que merece por hacer una labor extraordinaria.

Como todos ya sabemos, la burbuja de la situación de la vivienda que explotó hace casi seis años dio lugar a la peor crisis económica de nuestras vidas.  Les costó sus empleos y sus casas a millones de estadounidenses inocentes.  Y continúa siendo uno de los peores impedimentos en nuestra economía.

El otoño pasado, mi administración dio a conocer diversas medidas para ayudar a los dueños de casa responsables a refinanciar sus hipotecas para aprovechar las tasas de interés históricamente bajas.  Y, la semana pasada, exhorté al Congreso a aprobar un plan que puede ayudar a millones más de estadounidenses a refinanciar y permanecer en sus casas.  También indiqué que el pueblo de EE.UU. necesita que el Congreso tome acción con respecto a esta medida legislativa.

Sin embargo, mientras tanto, estamos ansiosos de lograr hacer estas cosas y proveerles alivio a los dueños de casa del país.  Tenemos que continuar haciendo todo lo posible para ayudar a los dueños de casa y a nuestra economía.  Y hoy, con la ayuda de los procuradores generales Demócratas y Republicanos de casi todos los estados en el país, estamos a punto de tomar un paso sumamente importante por cuenta nuestra.   

Hemos llegado a una conciliación sin precedente con los bancos más grandes de la nación que acelerará el alivio para los dueños de casa más adversamente impactados, que les pondrá fin a las prácticas más abusivas de la industria hipotecaria, y comenzará a pasar la página tras una era de desenfreno que ha dejado tanto daño en su camino.

Para esta fecha, se sabe perfectamente que millones de estadounidenses que hicieron lo correcto y lo responsable, es decir, identificaron una casa para comprar, obtuvieron una hipoteca que podían pagar, hicieron sus pagos a tiempo, no obstante, fueron sumamente afectados adversamente por las acciones irresponsables de otros:  por los prestamistas que le vendieron préstamos a gente que no los podía pagar; por los compradores que sabían que ellos no podían pagarlos; por los especuladores que estaban ansiosos de enriquecerse de manera rápida; por los bancos que obtuvieron hipotecas riesgosas, las empaquetaron, y las concedieron a cambio de utilidades significativas.

Eso fue algo incorrecto.  Y les costó a más de 4 millones de familias sus casas en ejecuciones hipotecarias.

Aún peor, muchas compañías que manejaron esas ejecuciones hipotecarias no le dieron a la gente la menor oportunidad de retener sus casas.  En muchos casos, ellos ni siquiera verificaron que esas ejecuciones hipotecarias eran realmente legítimas.  Alguna de la gente contratada para procesar las ejecuciones hipotecarias usó firmas falsas para firmar documentos falsos para agilizar el proceso de ejecución hipotecaria.  Algunos ni siquiera leyeron lo que estaban firmando.

Tenemos que pensar en esto.  Uno trabaja y ahorra toda la vida para comprar una casa.  Ahí es donde cría a su familia.  Ahí es donde se forman los recuerdos de sus hijos.  Ése es su interés, su parte del Sueño Americano.  Y la persona que firma el documento no podía tomarse suficiente tiempo para al menos cerciorarse de que la ejecución hipotecaria fuese legítima. 

Esas prácticas fueron simplemente irresponsables.  Y nos negamos a dejarlas pasar sin una respuesta.  Así es que, hace alrededor de un año, nuestras agencias federales de cumplimiento del orden se unieron a los procuradores generales estatales para investigar esos abusos a fondo.  La conciliación a que hemos llegado hoy, gracias al trabajo de alguna de la gente que está aquí en el escenario, es la conciliación mayor de carácter federal-estatal en conjunto, en la historia de nuestra nación, y es el resultado de esa cooperación tan extraordinaria. 

Bajo los términos de esta conciliación, los bancos más grandes de EE.UU., que son los bancos que fueron rescatados con dólares de los contribuyentes, tendrán que rectificar esas acciones erróneas.  Eso significa algo más que sólo pagar un cargo.  Esos bancos aportarán miles de millones de dólares para aliviar a las familias en todo el país.  Les proveerán refinanciamiento a los prestatarios que están estancados con hipotecas con altas tasas de interés.  Les reducirán los préstamos a las familias que deben más dinero en los préstamos que lo que valen sus propiedades.  Y proveerán cierta medida de justicia a las familias que han sido víctimas de prácticas abusivas. 

En fin, esto no beneficia sólo a esas familias, sino que beneficia a sus barrios, beneficia a sus comunidades, y beneficia a nuestra economía.

Esta conciliación también protege nuestra capacidad de investigar en mayor detalle las prácticas que ocasionaron este desastre.  Y eso es importante.  El equipo de trabajo sobre el fraude en las hipotecas que yo anuncié en mi discurso del Estado de la Unión retiene su absoluta autoridad para investigar agresivamente el empaquetamiento y la venta de hipotecas de alto riesgo que dieron lugar a esta crisis.  Esta investigación ya está en proceso.  Y, en estrecha colaboración con los procuradores generales estatales, vamos a continuar con el proceso hasta que logremos hacer totalmente responsables de ello a los que quebraron las leyes.

Ahora, quiero que esto quede claro.  No hay compensación, ni monto de dinero, ni medida de justicia que sea suficiente para subsanar el daño hecho a una familia a quien se le haya despojado erróneamente de su parte del Sueño Americano.  Y ninguna medida, independientemente de lo significativa que sea, puede lograr, por sí sola, reparar completamente el mercado de la vivienda.  Pero esta conciliación es un comienzo.  Y vamos a cerciorarnos de que los bancos cumplan lo que les corresponde hacer en este trato.  Si no lo hacen, hemos establecido a un inspector independiente, un vigilante, que tiene el poder de cerciorarse de que ellos paguen exactamente lo que acordaron pagar, más una multa si no cumplen con lo dispuesto en este acuerdo.  Así es que eso será de gran ayuda. 

Desde luego, incluso con esta conciliación, sigue habiendo millones de dueños de casa responsables que están haciendo su mejor esfuerzo.  Y ellos necesitan que nosotros hagamos más para ayudarlos a volver a encaminarse.  Todavía tenemos que alimentar los fuegos de nuestra recuperación económica.  Así es que éste no es el momento de echarnos atrás.

Para aprovechar el éxito de esta conciliación, el Congreso todavía tiene que enviarme el proyecto de ley que he propuesto que le ofrece a todo dueño de casa responsable en EE.UU. la oportunidad de refinanciar su hipoteca y ahorrarse alrededor de $3,000 anualmente.  Eso ayudará a millones de dueños de casa que hacen sus pagos a tiempo a ahorrarse cientos de dólares al mes, y puede aumentar la repercusión del impacto a partir de esta conciliación. 

Eso es dinero que puede ponerse de vuelta en las casas de la gente que se ahorra dinero en el refinanciamiento, y los ayuda a incrementar el patrimonio líquido en su propiedad.  También es posible que ellos decidan gastar ese dinero en negocios locales.  De cualquier manera, es beneficioso para las familias, y es beneficioso para nuestra economía.  Sin embargo, sólo sucederá si el Congreso se arma de valor para actuar.  Y les pido a todos los habitantes del país que dejen escuchar sus voces y exijan que lo haga.

Ya que realmente no existe excusa para no actuar.  No existe excusa para no hacer nada por ayudar a más familias a evitar la ejecución hipotecaria.  Nosotros no somos así.  Somos estadounidenses, y nos amparamos unos a otros, y nos protegemos las espaldas.  Esto no es un asunto Demócrata, ni tampoco un asunto Republicano.  Eso tiene que ver con el hecho de que somos estadounidenses. 

Y la naturaleza bipartidista de esta conciliación y el trabajo extraordinario que hicieron estos procuradores generales estatales es testamento de lo que sucede cuando todos reman en la misma dirección.  Y de eso se trata la conciliación lograda en el día de hoy: defender al pueblo estadounidense, hacer responsables a los que quebraron la ley, restablecer la confianza en nuestro mercado de la vivienda y en nuestro sector financiero, hacer que las cosas vayan adelante.  Y vamos a continuar haciendo este esfuerzo hasta que todos compartan en el restablecimiento de los Estados Unidos.

Así es que, damas y caballeros, muchas gracias por sus esfuerzos extraordinarios.  Estamos sumamente orgullosos de todos ustedes.  Y nos sentimos optimistas de que esta conciliación dará lugar a cierta medida de alivio a muchas familias entre nosotros que necesitan ayudan.  Y eso va a fortalecer la economía americana en general. 

Así es que muchísimas gracias.

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