THE WHITE HOUSE
Oficina del Secretario de Prensa


PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA
4 de junio, 2012


HOJA INFORMATIVA: La lucha por la igualdad de salarios y
la Ley de Justicia en el Cheque de Cobro


Hoy, el Presidente continúa su defensa de la aprobación de la Ley de Justicia en el Cheque de Cobro, un proyecto de ley integral que fortalece la Ley para la Igualdad de los Salarios de 1963, que hizo que fuera ilegal que los empleadores les paguen salarios desiguales a los hombres y mujeres que realicen un trabajo sustancialmente igual.  La Ley de Justicia en el Cheque de Cobro es una legislación de sentido común que, entre otras cosas, lograría lo siguiente:


• Alinear mejor las defensas clave de la Ley para la Igualdad de los Salarios con las que contiene el Título VII.
• Hacer que los recursos disponibles bajo la Ley para la Igualdad de los Salarios coincidan con los recursos disponibles bajo otras leyes de derechos civiles. 
• Hacer que los requisitos para las demandas colectivas bajo la Ley para la Igualdad de los Salarios sean los mismos que los de las Reglas Federales de Procedimiento Civil.
• Proteger a los empleados que compartan información sobre sus propios salarios en el trabajo de que su empleador tome represalias contra ellos.
 

Las herramientas legales existentes que están disponibles para eliminar la discriminación en la paga no son suficientes, de manera que el Congreso tiene que aprobar ahora la Ley de Justicia en el Cheque de Cobro.
 

Desde el comienzo de su administración, el Presidente Obama se ha esforzado por garantizar que a las mujeres se les pague de manera justa por su trabajo.  El Presidente está comprometido a conseguir una paga igual por el mismo trabajo porque es esencial que construyamos una economía en la que todos tengan una oportunidad justa.  Las familias estadounidenses y la salud de la economía de nuestra nación dependen de ello. 
 

Según las estadísticas del censo más reciente de EE.UU., en promedio, las mujeres que trabajan a tiempo completo ganaron 77 centavos por cada dólar ganado por los hombres por un trabajo equivalente, y la brecha es significativamente mayor para las mujeres de color, habiendo ganado las mujeres afro-americanas 64 centavos y las mujeres latinas 56 centavos por cada dólar ganado por un hombre de la raza blanca.
 

Independientemente de cómo se evalúe la información, sigue habiendo una brecha de salario, incluso después de incluir en los datos el tipo de trabajo que hace la gente, o las calificaciones tales como su educación y experiencia.  En otras palabras, la discriminación en los salarios es un problema real y persistente que continúa poniendo en desventaja a las mujeres estadounidenses y a sus familias.
 

Esta brecha es más que una simple estadística.  Tiene consecuencias en la vida real.  Las mujeres, que constituyen casi la mitad de la fuerza laboral, ganan un 23 por ciento menos que sus equivalentes masculinos, lo que significa menos para las necesidades diarias de las familias, menos para las inversiones en el futuro de nuestros hijos y, cuando se suma el total a través de una vida de trabajo, sustancialmente menos para la jubilación.  De hecho, si no se corrige la brecha de los salarios, según la información del censo de EE.UU., al cumplir 65 años de edad, la mujer trabajadora promedio habría dejado de ganar más de $430,000 durante su vida de trabajo.  Cuando las mujeres ganan menos de lo que les corresponde justamente ganar, esa pérdida no solo perjudica a las mujeres, sino que también debilita a las familias, las comunidades, y toda nuestra economía.
 

Bajo el liderazgo del Presidente, esta Administración ha logrado un progreso significativo para cubrir la brecha en los salarios debido al género:
 
♦ El primero de los proyectos de ley que el Presidente Obama promulgó fue la Ley de Lilly Ledbetter para los Salarios Justos, que prolongó el período de tiempo en que los demandantes pueden presentar demandas por discriminación, lo que ha hecho posible que incontables víctimas de discriminación en los salarios obtengan resarcimiento en casos que de otra manera hubiera sido imposible.  La Ley de Ledbetter reemplaza la decisión de la Corte Suprema en Ledbetter contra Goodyear Tire & Rubber Co., Inc., 550 U.S. 618 (2007), que había requerido que una acusación de discriminación en la compensación se presentara dentro de un período de 180 días de una decisión sobre paga discriminatoria.  El desafortunado resultado de ese fallo fue que dejó la justicia fuera del alcance de muchas víctimas de discriminación en los salarios, debido a que casi nunca los empleados tienen conocimiento tan pronto de que se les está pagando en forma discriminatoria.  Eso fue lo que ocurrió con Lilly Ledbetter, que ganaba menos que sus colegas hombres que hacían los mismos trabajos durante más de una década antes de que alguien le hiciera llegar una nota anónima donde le informaba de esa desigualdad.
 

♦ En 2010, el Presidente prometió ponerle fin a las violaciones de las leyes sobre la igualdad de salarios y, ese mismo año, estableció el Grupo de Trabajo Nacional para la Igualdad de los Salarios.  Dicho grupo, que consiste en profesionales de la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo de EE.UU., del Departamento de Justicia, del Departamento del Trabajo y de la Oficina de Administración de Personal, ha mejorado el cumplimiento de las leyes de la igualdad de los salarios y ha mejorado su eficiencia y eficacia al optimizar la colaboración entre las agencias.  Bajo esta Administración, el gobierno ha logrado recuperaciones monetarias sin precedentes, y las inversiones en la educación y la ayuda tanto para empleadores como para empleados están proporcionando inmensos dividendos.  Para más información sobre la labor realizada por el Grupo de Trabajo, véase el recién emitido Informe sobre los logros del Grupo de Trabajo para la Igualdad de los Salarios: La lucha por un salario justo en el centro de trabajo.
 
 ♦ En abril, la Secretaria del Trabajo, Hilda L. Solís, anunció los ganadores del “Reto de la Aplicación para la Igualdad de los Salarios”.  El Departamento del Trabajo, conjuntamente con el Grupo de Trabajo para la Igualdad de los Salarios, lanzó ese reto a comienzos de este año e invitó a los desarrolladores de software a usar la información y los recursos disponibles al público para crear aplicaciones que provean un mayor acceso a los datos de salarios organizados por género, raza y origen étnico; que provean herramientas interactivas para asesoría al inicio de la carrera y para servir de mentor en línea; o que provean información para contribuir a estar mejor informado para las negociaciones de salario.  Ha resultado difícil encontrar una solución a la brecha en los salarios, en parte por las limitaciones que existen en el acceso a información básica, como, por ejemplo, los rangos característicos de salario y los requisitos de nivel de habilidades para las posiciones específicas, o recomendaciones sobre cómo negociar un salario adecuado.  Debido a la reacción entusiasta al “Reto de la Aplicación para la Igualdad de Salarios” y las aplicaciones creativas que se desarrollaron, toda persona que tenga un teléfono móvil de alta gama, tableta o computadora podrá acceder a respuestas a estas preguntas básicas pero importantes.  Este reto representa solo otra manera en que la Administración está empoderando a las mujeres con las herramientas que necesitan para garantizar que éstas obtengan un salario igual por el mismo trabajo.
 

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