THE WHITE HOUSE
Oficina del Secretario de Prensa
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PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA
19 de febrero, 2013

DECLARACIONES DEL PRESIDENTE
SOBRE EL RECORTE AUTOMÁTICO

Auditorio de la Plaza Sur

10:50 A.M. EST

EL PRESIDENTE: Buenos días a todos. (Aplausos.) Tengan la bondad de sentarse. Pues bien, bienvenidos a la Casa Blanca.

Tal como dije en mi discurso del Estado de la Unión la semana pasada, nuestra prioridad principal tiene que ser hacer todo lo posible por fomentar la economía y crear empleos buenos de clase media. Esa es nuestra prioridad principal. Esa es nuestra Estrella del Norte. Eso es lo que impulsa todas las decisiones que tomamos. Y tiene que impulsar todas las decisiones que tomen el Congreso y todos en Washington durante los próximos años.

Y por eso es que es tan preocupante que, en solo 10 días más, el Congreso pueda permitir que ocurran una serie de recortes automáticos graves en el presupuesto que harán exactamente lo opuesto. Eso no ayudará a la economía, no creará empleos, y le presentará dificultades a muchísima gente.

He aquí lo que está en juego. Durante estos últimos años, ambos partidos han colaborado entre sí para reducir nuestros déficits en más de $2.5 billones. Más de las dos terceras partes de eso se lograron mediante ciertos recortes severos de gastos. El resto se logró mediante el aumento de impuestos, a las tasas de impuestos del 1 por ciento más rico de los estadounidenses. Y, conjuntamente, cuando se toman los recortes de gastos y las tasas más altas de impuestos para el 1 por ciento en el tope, eso nos lleva a más de la mitad del camino para lograr la meta de $4 billones en la reducción del déficit que los economistas opinan que necesitamos para estabilizar nuestras finanzas.

Ahora bien, el Congreso, allá en el año 2011, también aprobó una ley que estipula que, si ambos partidos no podían llegar a un acuerdo sobre un plan para llegar a esa meta de $4 billones, este año comenzarían a entrar en vigor cerca de un billón de dólares de recortes adicionales y arbitrarios en el presupuesto. Y, por cierto, todo el diseño de esos recortes arbitrarios tenía el propósito de hacerlos tan poco atractivos y poco agradables que, de hecho, los Demócratas y los Republicanos se reunirían para encontrar una buena solución de recortes sensatos así como la eliminación de los vacíos legales de impuestos y otras cosas. Así que eso todo se diseñó para decir que no podemos hacer estos recortes tan malos; hagamos algo más sensato. Ese era el propósito en sí del llamado recorte automático.

Desafortunadamente, el Congreso no hizo ninguna concesión. Ellos no se han unido ni han hecho su labor y, por lo tanto, como consecuencia, tenemos estos recortes de gastos automáticos tan drásticos que se espera que tengan lugar el próximo viernes.

Ahora bien, si el Congreso permite que tenga lugar este enfoque de arranca pescuezo, este perjudicará nuestra disponibilidad militar; destripará las inversiones creadoras de empleo en la educación y la energía y las investigaciones médicas. Este no considerará si estamos recortando un programa desproporcionado que ya ha dejado de ser útil, o un servicio vital del que dependen los estadounidenses diariamente. Este no hace ese tipo de distinción.

Al personal socorrista como el que se encuentra aquí hoy se le deteriorará su capacidad de ayudar a las comunidades a responder a las catástrofes y a recuperarse de estas. Los agentes de la Patrulla Fronteriza sufrirán recortes de horas. Habrá suspensión de agentes del FBI. Los fiscales federales tendrán que cerrar casos y dejar libres a los delincuentes. Los controladores del tráfico aéreo y los guardias de seguridad en los aeropuertos experimentarán recortes, lo que significa más demoras en los aeropuertos en todo el país. Miles de maestros y educadores quedarán cesantes. Decenas de miles de padres tendrán que ingeniárselas para encontrar cuidado infantil para sus hijos. Cientos de miles de estadounidenses perderán su acceso al cuidado médico primario y de carácter preventivo como las vacunas contra la gripe y las pruebas para detectar el cáncer.

Y, ya en este momento, la amenaza de esos recortes ha obligado a la Marina de Guerra a posponer el despliegue de un portaviones que estaba programado para el Golfo Pérsico. Y, tal como lo han expresado claramente nuestros líderes militares, cambios como este, que no están debidamente analizados ni implementados, cambios como este afectan nuestra capacidad para responder a las amenazas en los lugares inestables del mundo.

De manera que estos recortes no son sensatos. No son justos. Y afectarán adversamente a nuestra economía. Agregarán cientos de miles de estadounidenses a las listas de desempleados. Esto no es una abstracción; la gente perderá sus empleos. La tasa de desempleo podría aumentar nuevamente.

Y por eso es que los Demócratas, los Republicanos, los líderes empresariales y los economistas, todos han dicho ya que estos recortes, conocidos aquí en Washington como el recorte automático, son mala idea. No son buenos para nuestra economía. Estos no representan la manera en que debemos manejar nuestro gobierno.

Y he aquí la cosa: los recortes no tienen que suceder. Hay una forma más sensata de hacerlo, de reducir nuestros déficits sin perjudicar a nuestra economía. Pero el Congreso tiene que tomar medidas para que eso suceda.

Ahora bien, yo llevo dos años ofreciendo un enfoque equilibrado a la reducción del déficit que impediría esos recortes tan dañinos. Yo lo describí nuevamente la semana pasada en el Estado de la Unión. Y estoy dispuesto a recortar más gastos que no necesitamos, a deshacernos de programas que no funcionan. He presentado reformas específicas a nuestros programas de beneficios sociales que pueden lograr la misma cantidad de ahorros en el cuidado de la salud para principios de la próxima década que lo que pueden lograr las reformas que fueron propuestas por la comisión bipartidista Simpson-Bowles. Estoy dispuesto a ahorra cientos de miles millones de dólares mediante la promulgación de una reforma fiscal general que elimine los vacíos legales y las deducciones de impuestos para los que tienen buena posición económica y están bien conectados, sin aumentar las tasas de impuestos.

Creo que dicho enfoque equilibrado que combina la reforma fiscal con algunas reformas adicionales de gastos, adoptado de una manera sensata y mesurada, es la mejor manera de completar la labor de la reducción del déficit y de impedir de una sola vez estos recortes que podrían perjudicar a nuestra economía, retrasar nuestra recuperación y dejar a la gente sin trabajo. Y la mayoría de los estadounidenses está de acuerdo conmigo.

La Cámara de Representantes y el Senado están formulando presupuestos que yo espero que reflejen este enfoque. Pero, si ellos no pueden lograr ese acuerdo sobre el presupuesto para el próximo viernes, que es el día en que comienzan a entrar en vigor esos recortes tan dañinos, entonces, como mínimo, el Congreso debe aprobar un paquete más pequeño de recortes de gastos y reformas fiscales que impida estos recortes tan dañinos, no para posponer el asunto a largo plazo, sino para darles tiempo a colaborar unos con otros en un plan que complete la labor de la reducción del déficit de una manera sensata.

Yo sé que los Demócratas en la Cámara de Representantes y en el Senado han propuesto un plan como ese, un plan equilibrado, que incluye más recortes de gastos conjuntamente con una reforma fiscal que elimina los vacíos legales de intereses especiales y garantiza que los multimillonarios no puedan pagar una tasa de impuestos menor que su salario, que sus secretarias.

Y yo sé que los Republicanos han propuesto algunas ideas también. Sin embargo, debo decir que, al menos hasta el momento, las ideas propuestas por los Republicanos no les piden nada a los estadounidenses más ricos ni a las corporaciones más grandes, así es que todo el peso recae sobre los socorristas o las personas de la tercera edad o las familias de la clase media. De hecho, profundizan los recortes graves y dañinos que he descrito. Reducen fuertemente el Medicare y las inversiones que crean empleos buenos de clase media. Y, al menos hasta ahora, lo que ellos han expresado es una preferencia en la que están más dispuestos a permitir que los recortes entren en vigor que a cerrar un solo vacío legal de impuestos para los estadounidenses más ricos. Ni uno solo.

Pues bien, eso no es algo equilibrado. Eso sería como que los Demócratas dijeran que tenemos que reducir nuestros déficits sin hacer ni un solo recorte de gastos. Que todo sean los impuestos. Esa no es la posición que han adoptado los Demócratas. Y ciertamente no es la posición que yo he adoptado. No está bien pedirle a la clase media que sobrelleve toda la carga de la reducción del déficit. Y es por eso que yo no firmaré un plan que perjudique a la clase media.

Así es que ahora los Republicanos en el Congreso encaran una decisión muy sencilla: ¿Están dispuestos a hacer una concesión para proteger las inversiones vitales en la educación y el cuidado de la salud y la seguridad nacional y todos los empleos que dependen de estas? O ¿prefieren ellos poner en riesgo cientos de miles de empleos y toda nuestra economía solo para proteger unos cuantos vacíos legales de impuestos de intereses especiales que benefician solo a los estadounidenses más ricos y las corporaciones más grandes? Esa es la decisión que tienen que tomar.

¿Están ustedes dispuestos a ver que un montón de socorristas pierdan su empleo porque ustedes quieren proteger cierto vacío legal de impuestos de intereses especiales? ¿Están ustedes dispuestos a que queden cesantes maestros, o que los niños no tengan acceso al programa Head Start, o a que se hagan recortes más graves a los programas de préstamos para estudios solo porque ustedes quieren proteger cierto vacío legal de impuestos de intereses especiales del que no se beneficia la mayoría de los estadounidenses? He ahí la decisión. He ahí la pregunta.

Y esto no es una abstracción. Hay gente cuyos medios de vida están en juego. Hay comunidades que van a sufrir el impacto de una manera negativa. Y yo sé que a veces todas estas constantes disputas en Washington pueden parecer sumamente abstractas y, en lo abstracto, a la gente le atrae la idea de que tiene que haber gastos que podamos recortar, tiene que haber ciertos desperdicios en el sistema. Efectivamente que lo hay. Pero esta no es la manera correcta de hacerlo.

Así es que mi puerta está abierta. He puesto recortes y reformas difíciles sobre la mesa. Estoy dispuesto a colaborar con cualquiera para lograr completar esta labor. Ninguno de nosotros obtendrá el 100 por ciento de lo que deseamos. Pero a nadie debe interesarle que estos recortes sucedan, porque lo menos que pueden soportar ahora mismo nuestras familias es la dificultad impuesta innecesariamente por el desenfreno partidista y la rigidez ideológica aquí en Washington.

Tal como lo dije en el Estado de la Unión, el pueblo americano ha trabajado demasiado, durante demasiado tiempo, en la recuperación de una crisis para experimentar ahora que sus funcionarios electos ocasionen otra más. Y pareciera que por estas partes cada tres meses se presenta una crisis manufacturada. Tenemos mucho más trabajo por hacer que solo tratar de lograr librarnos de estas heridas auto-infligidas.

Y, mientras que un plan para reducir nuestro déficit tiene que ser parte de nuestra agenda, también tenemos que tener presente que la reducción del déficit por sí sola no constituye un plan económico. En la década de 1990, cuando Bill Clinton era Presidente, aprendimos que nada reduce más rápido el déficit que una economía creciente que pueda crear empleos buenos de clase media. Ese debe ser nuestro punto de enfoque que nos guíe, hacer que los Estados Unidos se conviertan en un imán para atraer buenos empleos. Equipar a nuestra gente de las habilidades que se requieren para ocupar esos empleos. Cerciorarnos de que el trabajo duro resulte en un medio de vida decente. Esas son las cosas que nos deben motivar y en las que debemos esforzarnos por lograr diariamente. Eso es lo que espera el pueblo americano. Y en eso es en lo que me voy a concentrar día a día para poderlo conseguir.

Así es que necesito que todo el que esté observándonos hoy entienda que solo tenemos unos cuantos días. El Congreso puede hacer lo correcto. Podemos evitar este otro problema manufacturado por Washington que retrasa nuestra recuperación, y reducir nuestros déficits de manera equilibrada y responsable. Esa es la meta que tengo. Eso es lo que merecen estos socorristas. Eso es lo que merece la clase media de los Estados Unidos. En eso es en lo que me voy a esforzar y por lo que voy a luchar no solo durante las próximas semanas, sino durante los próximos años.

Muchísimas gracias a todos. Gracias a ustedes muchachos por su servicio. (Aplausos.)

FIN

11:05 A.M. EST

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