LA CASA BLANCA

Oficina del Secretario de Prensa

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Para publicación inmediata                     

24 de julio, 2013

COMENTARIOS DEL PRESIDENTE

SOBRE LA ECONOMÍA

Knox College

Galesburg, Illinois

12:13 P.M. CDT

EL PRESIDENTE: ¡Hola, Galesburg! (Aplausos.) Pues bien, ¡me siento contento de estar en casa en Illinois! (Aplausos.) Me siento contento de estar aquí nuevamente. Me siento contento de estar aquí nuevamente. Gracias. Muchas gracias a todos. (Aplausos.) Gracias. Todos, siéntense, siéntense. Pues bien, me siento contento de estar aquí nuevamente.

Primero que todo, quiero agradecerle a Knox College. (Aplausos) Quiero agradecerles a Knox College y a su presidente, Teresa Amott, por recibirme aquí hoy. Démosle un fuerte aplauso a Teresa. (Aplausos.) Quiero agradecerle a su Congresista, Cheri Bustos, que está aquí. (Aplausos.) Aquí tenemos al Gobernador Quinn. (Aplausos.) Tengo entendido que aquí tenemos a su Teniente Gobernadora, Sheila Simon. (Aplausos.) Allí está. La Procuradora General Lisa Madigan está aquí. (Aplausos.)

Veo a un montón de mis antiguos colegas, alguna gente que no he visto en varios años y que quiero saludarlos a todos. Tengo que mencionar a uno en particular, uno de mis favoritos del Senado de Illinois, John Sullivan, está aquí presente. (Aplausos.) John fue uno de mis primeros partidistas cuando yo me postulé para el Senado de EE.UU., y fue algo sumamente conveniente puesto que él tiene, algo así como 10 hermanos, y su esposa tiene también 10 hermanos, (risas) así es que ellos tienen un distrito electoral completo dentro de su familia. (Risas.) Y todos se parecen a John, quiero decir sus hermanos, así es que él no tiene que asistir a todos los eventos. Simplemente puede enviar a uno de sus hermanos. (Risas.) Me complace mucho verlo.

Dick Durbin no pudo estar hoy con nosotros, pero nos envía sus saludos. Y queremos mucho a Dick. (Aplausos.) Él está haciendo un magnífico trabajo. Y tenemos a uno de mis vecinos favoritos, la Senadora de Missouri, Claire McCaskill, en casa, porque vamos a ir a Missouri un poco más tarde. (Aplausos.)

Y todos ustedes están aquí, y me complace mucho verlos. (Aplausos.) Y espero que todo el mundo esté disfrutando de un magnífico verano. El clima está perfecto. El que se encargó de eso hizo una buena labor. (Risas.)

Así es que, hace ocho años, yo vine aquí a pronunciar el discurso de graduación de la clase de 2005. Las cosas eran un poquito diferentes entonces. Por ejemplo, yo no tenía canas (risas), ni tampoco una caravana. Ni siquiera tenía un apuntador electrónico. De hecho, hubo un problema en cuanto a la impresión del discurso porque la impresora no funcionaba y tuvimos que traerla de otra parte. (Risas.) Pero era mi primer discurso importante como el senador más nuevo de ustedes.

Y en camino aquí yo les estaba diciendo a Cheri y a Claire sobre lo importante que era esta área, una de las áreas donde yo pasé la mayor cantidad de tiempo aparte de Chicago, y lo mucho que esta representaba lo mejor de los EE.UU. y la gente que estaba dispuesta a trabajar duro y hacer su mejor esfuerzo por sus familias. Y yo vine aquí a hablar sobre lo que una economía cambiante le estaba haciendo a la clase media; y lo que nosotros, como país, teníamos que hacer para darles a todos los estadounidenses la oportunidad de salir adelante en el siglo XXI.

Pues veamos, yo había acabado de pasar un año viajando por el estado y escuchando las historias de ustedes; de los trabajadores orgullosos de Maytag que perdieron sus empleos cuando la planta se trasladó a México. (Aplausos.) Mucha de la gente aquí se acuerda de eso. De los maestros cuyos salarios no se mantenían a la par de los costos cada vez más altos de la comida en el supermercado. (Aplausos.) De la gente joven que tenía el impulso y la energía pero no el dinero para poder pagar una educación universitaria. (Aplausos.)

Así es que estas eran las historias de las familias que habían trabajado duro, creído en el Sueño Americano, pero que sentían que las probabilidades estaban cada vez más en contra de ellos. Y tenían razón. Las cosas habían cambiado.

En el período después de la Segunda Guerra Mundial, una clase media creciente fue el motor de nuestra prosperidad. Tanto si uno era dueño de una compañía, como si barría sus pisos, o trabajaba en alguna otra cosa entre esos dos extremos, este país le ofrecía a uno un negocio básico; un sentido de que el trabajo duro de uno se recompensaría con salarios justos y beneficios decentes, la oportunidad de comprar su casa, de guardar para la jubilación y, por encima de todo, una oportunidad de proveerles una vida mejor a sus hijos.

Sin embargo, a través del tiempo, ese motor comenzó a fallar, y mucha de la gente aquí lo vio suceder, el negocio comenzó a deshacerse. La tecnología hizo que algunos empleos se hicieran obsoletos. La competencia global envió muchos empleos al extranjero. Se hizo más difícil para los sindicatos luchar por la clase media. Washington les ofreció recortes fiscales mayores a los muy ricos y aumentos menores al salario mínimo para los pobres que trabajan.

De manera que lo que sucedió fue que se rompió el enlace entre la mayor productividad y los salarios y sueldos de la gente. Antiguamente el caso era que, según las compañías tenían más éxito, a medida que las utilidades aumentaban, los trabajadores también recibían un mejor negocio. Y eso comenzó a cambiar. De manera que el ingreso del 1 por ciento más acaudalado se cuadruplicó de 1979 a 2007, pero los ingresos de la típica familia apenas cambiaron.

Y hacia el final de esas tres décadas, una burbuja de la vivienda, las tarjetas de crédito, y un sector financiero en continuo movimiento mantenían la economía artificialmente activa, de manera que algunas veces esta disimulaba algunas de esas tendencias a largo plazo. Pero, para cuando yo asumí el poder en 2009 como Presidente de ustedes, todos sabemos que la burbuja había reventado, y esta les costó sus empleos a millones de estadounidenses, así como sus casas y sus ahorros. Y yo sé que mucha gente en esta área fue bastante afectada. Y la erosión de varias décadas que había estado ocurriendo, la erosión de la seguridad de la clase media, de repente quedó al descubierto para que todos pudieran palparla.

Ahora, actualmente, cinco años después del comienzo de la Gran Recesión, los Estados Unidos han luchado por su recuperación. (Aplausos.) Luchamos por recuperarnos. Juntos, salvamos la industria automotriz, le hicimos frente a un sistema de cuidado de la salud que no funcionaba. (Aplausos.) Invertimos en nuevas tecnologías americanas para revertir nuestra adicción al petróleo extranjero. Duplicamos la energía eólica y solar. (Aplausos.) Juntos, les establecimos nuevas reglas estrictas a los bancos grandes, y protección para combatir las peores prácticas de los prestamistas de hipotecas y las compañías de tarjetas de crédito. (Aplausos.) Modificamos un código fiscal demasiado sesgado a favor de los más ricos a expensas de las familias trabajadoras, de manera que modificamos eso y amarramos recortes fiscales para el 98 por ciento de los estadounidenses, y les pedimos a los que más recursos tienen que paguen un poquito más. (Aplausos.)

Así es que, si se suma todo, y, durante los últimos 40 meses, nuestros negocios han creado 7.2 millones de empleos nuevos. Este año, estamos experimentando nuestro más sólido crecimiento de empleos del sector privado desde 1999.

Y, debido a que apostamos por este país, de repente las compañías extranjeras también lo están haciendo. Ahora mismo, más automóviles marca Honda se fabrican en los Estados Unidos que en ningún otro lugar de la Tierra. (Aplausos.) Airbus, la compañía aérea europea, ellos están construyendo nuevos aviones en Alabama. (Aplausos.) Y las compañías americanas como la Ford están reemplazando la externalización por la internalización; ellos están trayendo los empleos de vuelta a casa. (Aplausos.)

Le vendemos más productos hechos en los Estados Unidos al resto del mundo que nunca antes. Producimos más gas natural que ningún otro país en la Tierra. Estamos a punto de producir más de nuestro propio petróleo del que compramos en el extranjero por primera vez en casi 20 años. (Aplausos.) El costo del cuidado de la salud está aumentando al ritmo más lento en 50 años. (Aplausos.) Y nuestros déficits están disminuyendo al ritmo más rápido en 60 años. (Aplausos.)

Así es que, gracias al tesón y la resistencia y determinación del pueblo americano, de la gente como ustedes, hemos podido deshacernos de los escombros de la crisis financiera. Comenzamos a sentar una nueva base para un crecimiento económico más sólido y más duradero. Y eso está sucediendo también en nuestras propias vidas personales, ¿no es cierto? Muchos de nosotros nos apretamos el cinturón, nos deshicimos de deudas, tal vez destruimos un par de tarjetas de crédito, y nos reconcentramos en aquellas cosas que realmente tienen importancia.

Como país, nos hemos recuperado más rápido y adelantado más que la mayoría de las demás naciones adelantadas del mundo. Con nuevas revoluciones americanas en la energía y la tecnología y la manufactura y el cuidado de la salud, realmente estamos en posición de revertir las fuerzas que abatieron a la clase media por tanto tiempo, y comenzar a construir una economía en la que todo el que trabaje duro pueda salir adelante.

Pero, y he aquí el “pero” grande, estoy aquí hoy para decirles que aun no hemos llegado a la meta. Todos lo sabemos. No hemos llegado a la meta. Tenemos más trabajo por delante. No obstante el hecho de que nuestros negocios están creando nuevos empleos y han tenido utilidades sin precedentes, casi todos los aumentos de ingresos de los últimos 10 años han continuado fluyendo hacia el 1 por ciento más rico. El Director Ejecutivo promedio ha recibido un aumento de cerca del 40 por ciento desde 2009. El estadounidense promedio gana menos de lo que este ganaba en 1999. Y las compañías continúan resistiéndose a contratar a los que llevan algún tiempo sin trabajo.

Actualmente, hay más estudiantes que se gradúan con títulos, pero los costos crecientes los cargan con deudas insostenibles. Los costos del cuidado de la salud están deteniéndose, pero muchas familias trabajadoras todavía no han experimentado ningunos de esos ahorros. La recuperación de la bolsa de valores ayudó a muchas familias a recuperar mucho de lo que habían perdido en sus planes 401(k), pero millones de estadounidenses aun no tienen la menor idea de cómo van a poder jubilarse.

Así es que, de muchas maneras, las tendencias de las que hablé aquí en 2005, hace ocho años, la tendencia de una economía en la que todo es para el vencedor, donde solo a unos cuantos les va cada vez mejor, mientras que el resto de la gente solo se mantiene a flote, esas tendencia se han empeorado debido a la recesión. Y eso es un problema.

Esta desigualdad creciente no solo de resultado, sino desigualdad de oportunidad; esta desigualdad creciente no solo es moralmente incorrecta, sino que es una mala teoría económica. Porque, cuando las familias de clase media tienen menos dinero para gastar, también saben qué, los negocios tienen menos consumidores. Cuando la riqueza se concentra en la verdadera cima, esta puede inflar burbujas inestables que amenazan la economía. Cuando los peldaños de la escalera de la oportunidad cada vez están más separados entre sí, esto perjudica la verdadera esencia de los Estados Unidos, es decir, la idea de que, si uno trabajo duro, uno puede tener éxito aquí.

Y por eso es que revertir esas tendencias tiene que ser la prioridad más importante para Washington. (Aplausos.) Tiene que ser la prioridad más importante para Washington. (Aplausos.) Definitivamente es mi prioridad más importante. (Aplausos.)

Desafortunadamente, durante estos últimos años, específicamente, Washington simplemente ha hecho caso omiso de este problema; con demasiada frecuencia, Washington ha empeorado las cosas. (Aplausos.)

Y tengo que decir que, puesto que estoy recorriendo la vista en este salón, tengo algunos amigos aquí que no son solo Demócratas; tengo algunos amigos aquí que son Republicanos (Aplausos), con los que trabajé en la legislatura estatal y ellos hicieron un magnífico trabajo. Pero ahora mismo, lo que tenemos en Washington, hemos visto un grupo significativo de legisladores Republicanos sugerir que ellos no votarían a favor de pagar las propias cuentas que acumuló el Congreso. Y ese fiasco dañó la frágil recuperación de 2011 y no podemos darnos el lujo de que se repita.

Entonces, en lugar de reducir nuestros déficits con un bisturí, recortando programas que no necesitamos, arreglando los que sí necesitamos que tal vez requieran reformarse, hacer al gobierno más eficiente, en lugar de hacer eso, tenemos gente que ha insistido en continuar con un cuchillo de carnicero denominado recorte fiscal que ha costado empleos. Ha perjudicado el crecimiento. Ha perjudicado a nuestro ejército. Ha eliminado las inversiones en la educación y la ciencia y las investigaciones médicas. (Aplausos.)

Casi todo economista creíble les puede decir que ha sido un inmenso obstáculo para esta recuperación. Y eso significa que estamos invirtiendo menos de lo necesario en las cosas que este país necesita para que sea un imán para los buenos empleos.

Entonces, durante los últimos seis meses, este embotellamiento se ha puesto peor. Nunca pensé que fuera posible. (Risas.) La buena noticia es que un número creciente de senadores Republicanos está considerando unirse a sus contrapartes Demócratas para intentar solucionar las cosas en el Senado. Así es que esa es una buena noticia. (Aplausos.) Por ejemplo, ellos colaboraron entre sí en el proyecto de ley de inmigración que, según los economistas, fomentará nuestra economía en más de un billón de dólares, fortalecerá la seguridad de la frontera, y hará que el sistema funcione.

Pero, tenemos una facción de Republicanos en la Cámara de Representantes que ni siquiera le dará un voto al proyecto de ley. Y ese mismo grupo eliminó un proyecto de ley agrícola del que dependen los agricultores de los Estados Unidos, pero del que también dependen los niños más vulnerables del país.

MIEMBRO DEL PÚBLICO: Abajo…

EL PRESIDENTE: Y, si le preguntamos a alguna de esta gente, alguna de esta gente mayormente en la Cámara, sobre su agenda económica, es decir, cómo es que ellos fortalecerán a la clase media, ellos cambian el tema a “gastos fuera de control por parte del gobierno”, no obstante el hecho de que hemos reducido el déficit en casi la mitad como proporción de la economía desde que asumí el poder. (Aplausos.)

O hablan de la ayuda del gobierno a los pobres, no obstante el hecho de que ellos ya han recortado la educación preescolar para los niños vulnerables. Ya ellos le han recortado el seguro a la gente que ha perdido su empleo sin que fuese su culpa. O mencionan a Obamacare, esto es clásico, no obstante el hecho de que nuestros negocios han creado casi el doble de empleos en esta recuperación que el que tenían los negocios en el mismo punto en la última recuperación cuando no había ningún Obamacare. (Aplausos.)

MIEMBRO DEL PÚBLICO: ¡Ahora mi hija tiene seguro!

EL PRESIDENTE: Me alegro mucho de eso. (Aplausos.) De eso es que se trata esto. De eso es que se trata esto. (Aplausos.) Por eso es por lo que hemos estado luchando.

Sin embargo, con el desfile infinito de distracciones y posturas políticas y escándalos artificiales, Washington ha perdido el punto de referencia. Y estoy aquí hoy para decir que esto tiene que cesar. (Aplausos.) Esto tiene que cesar.

Este momento no requiere planes a corto plazo. No requiere sostener los mismos debates desgastados de antaño. Tenemos que concentrarnos en los asuntos económicos básicos que tienen más importancia para ustedes, la gente que representamos. En eso es en lo que tenemos que invertir nuestro tiempo y nuestra energía y en lo que tenemos que concentrarnos. (Aplausos.)

Y, a medida que Washington se prepara para iniciar otro debate sobre el presupuesto, no puede haber más en juego para nuestra clase media y para todos los que están luchando para llegar a la clase media. Los países que actúan de manera pasiva ante la economía global, esos países perderán la competencia por los buenos empleos. Ellos perderán la competencia por las normas de vida elevadas. Por eso es que los Estados Unidos tienen que hacer las inversiones necesarias para promover el crecimiento a largo plazo y la prosperidad compartida: reconstruyendo nuestra base de manufactura, capacitando a nuestra fuerza laboral, optimizando nuestros sistemas de transporte, optimizando nuestras redes de información. (Aplausos.) De eso es que tenemos que estar hablando. En eso es en lo que Washington tiene que concentrarse.

Y por eso es que, durante las próximas semanas, en diversas ciudades en todo el país, yo estaré incluyendo al pueblo americano en este debate. (Aplausos.) Yo presentaré mis ideas para cómo construimos sobre las piezas angulares de lo que significa ser clase media en los Estados Unidos, y lo que se requiere para llegar a la clase media con el trabajo de uno en los Estados Unidos: Seguridad de trabajo, con buenos salarios e industrias duraderas. Una buena educación. Una vivienda propia. Cuidado de salud a bajo precio cuando uno se enferma. (Aplausos.) Una jubilación segura incluso si uno no es rico. Reducir la pobreza. Reducir la desigualdad. Aumentar las oportunidades. Eso es lo que necesitamos. (Aplausos.) Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que necesitamos ahora mismo. En eso es en lo que tenemos que concentrarnos. (Aplausos.)

Ahora bien, yo he hablado antes sobre algunas de estas ideas. Algunas de las ideas que ofrezco son ideas nuevas. Algunas requerirán del Congreso. De algunas otras me encargaré por mi cuenta. (Aplausos.) Algunas ideas beneficiarán a la gente de inmediato. Algunas demorarán años para implementarse completamente. Pero la clave es interrumpir la tendencia en Washington de tan solo saltar de una crisis a otra. Lo que necesitamos no es un plan de tres meses, ni tampoco un plan de tres años; necesitamos una estrategia americana a largo plazo, basada en un esfuerzo sostenido y persistente, para revertir las fuerzas que han conspirado contra la clase media durante varias décadas. Ese tiene que ser el proyecto nuestro. (Aplausos.)

Ahora, desde luego, continuaremos haciendo presión sobre otras prioridades clave. Yo quiero acabar con este proyecto de ley de inmigración. Todavía tenemos que hacer más esfuerzos por reducir la violencia con las armas. (Aplausos.) Tenemos que continuar poniéndole fin a la guerra en Afganistán, reequilibrar nuestra lucha contra al Qaeda. (Aplausos.) Tenemos que combatir el cambio climático. Tenemos que defender los derechos civiles. Tenemos que defender los derechos de la mujer. (Aplausos.)

Así es que todos esos asuntos son importantes, y estaremos luchando sobre cada uno de ellos. Pero, si no tenemos una clase media creciente y próspera, entonces no tendremos los recursos para solucionar muchos de estos problemas. No tendremos la determinación, el optimismo, el sentido de unidad que necesitamos para solucionar muchos de esos otros asuntos.

Ahora, en este esfuerzo, yo espero colaborar con los Republicanos al igual que con los Demócratas siempre que pueda hacerlo. Y creo sinceramente que hay miembros de ambos partidos que entienden este momento, que entienden lo que está en juego, y tengo interés en recibir ideas de cualquier persona de todo el espectro político. Sin embargo, no permitiré que el embotellamiento, o la inacción, o la indiferencia intencional interfieran con nuestro proceso. (Aplausos.)

Eso significa que usaré toda la autoridad ejecutiva que tengo para ayudar a la clase media. (Aplausos.) Cuando no pueda tomar acción por mi cuenta y el Congreso no quiera cooperar, agarraré el teléfono y llamaré a los Directores Ejecutivos, llamaré a los filántropos, llamaré a los presidentes de las universidades, llamaré a los líderes laborales. Llamaré a todo el que pueda ayudar, y lo reclutaré para que participe en nuestros esfuerzos. (Aplausos.)

Porque las opciones que nosotros, el pueblo, escojamos ahora mismo determinarán si todo estadounidense tiene o no buenas posibilidades en el siglo XXI. Y esto establecerá las bases del futuro de nuestros hijos, del de nuestros nietos, de todos los estadounidenses.

De manera que permítanme ofrecerles un rápido preámbulo de los asuntos por los que lucharé y por qué. La primera pieza angular de una clase media sólida y creciente tiene que ser, según lo he dicho anteriormente, una economía que genere más buenos empleos en industrias duraderas y crecientes. Así es cómo se construyó esta área. Así es cómo prosperaron los Estados Unidos. Puesto que todo el que estuviera dispuesto a trabajar podía salir a la calle y encontrarse un empleo, y así podía crearse una vida para sí mismo y para su familia.

Ahora bien, durante los últimos cuatro años, por primera vez desde la década de 1990, el número de empleos de manufactura americanos realmente ha aumentado en lugar de disminuir. Esa es la buena noticia. (Aplausos.) Pero podemos hacer más. Así es que voy a impulsar nuevas iniciativas para ayudar a más empresas manufactureras a regresar más empleos a los Estados Unidos. (Aplausos.) Vamos a continuar concentrándonos en estrategias para garantizar que nuestro código fiscal recompense a las compañías que no estén enviando empleos al extranjero, sino creando empleos aquí mismo en los Estados Unidos de América. (Aplausos.)

Queremos cerciorarnos de que vamos a crear estrategias para cerciorarnos de que ocurran empleos buenos en energía eólica y solar y de gas natural que están reduciendo los costos y, al mismo tiempo, reduciendo la contaminación peligrosa de carbono aquí mismo en los Estados Unidos. (Aplausos.)

Y algo sobre lo que Cheri y yo estábamos hablando en el camino aquí, voy a estar presionando para abrir más institutos de innovación de manufactura que conviertan a las regiones marginadas por la competencia global en centros globales de empleos de vanguardia. Así es que informemos al mundo de que los Estados Unidos están abiertos para hacer negocios. (Aplausos.) Yo sé que hay una antigua localidad aquí mismo en Galesburg, allí en Monmouth Boulevard, pongamos a unos cuantos a trabajar. (Aplausos.)

Mañana, también visitaré el puerto de Jacksonville, en la Florida, para ofrecer nuevas ideas para hacer lo que los Estados Unidos siempre han hecho mejor, que es construir cosas. Pat y yo estábamos hablando antes de yo llegar, tras bastidores, Pat Quinn hablaba de cómo yo crucé el puente Don Moffitt. (Aplausos.) Pero tenemos trabajo por hacer en todo el país. Tenemos puertos que no están listos para los nuevos supertanques que van a comenzar a atravesar el Canal de Panamá dentro de dos años. Si no solucionamos eso, esos tanques van a irse a otra parte. Tenemos más de 100,000 puentes que son tan viejos que pueden calificar para Medicare. (Risas y aplausos.)

Los negocios dependen de nuestros sistemas de transporte, de nuestras redes energéticas, de nuestras redes de comunicación. Y reconstruirlas crea empleos bien remunerados ahora mismo que no pueden externalizarse. (Aplausos.)

Y, por cierto, esta no es una idea Demócrata. Los Republicanos crearon muchas cosas. Esta es la Tierra de Lincoln. A Lincoln le interesaba mucho construir cosas; el primer Presidente Republicano. (Aplausos.) Y, sin embargo, como proporción de nuestra economía, invertimos menos en nuestra infraestructura que lo que hacíamos hace dos décadas. Y eso es ineficiente en un momento en que construir cosas resulta lo más barato que ha sido desde la década de 1950. Es inexcusable en un momento en que tantos de los trabajadores que trabajan en la construcción de cosas estén sentados en su casa esperando que los llamen a trabajar.

Mientras más pospongamos esto, más costoso será y menos competitivos seremos. Los negocios del mañana no se ubicarán cerca de carreteras viejas ni de puertos obsoletos. Estos se relocalizarán a lugares que tengan internet de alta velocidad, y escuelas de alta tecnología, y sistemas que muevan más rápido el tráfico aéreo y de automóviles, y de más está decir que los padres llegarán más pronto a sus casas después del trabajo porque eliminaremos algunos de esos atascos de tráfico. Y podemos observar todo esto cuando ocurra en otros países, y comenzar a quedarnos atrás, o podemos optar por hacer que suceda aquí mismo en los Estados Unidos. (Aplausos.)

En una época en que los empleos no tienen límites, las compañías también van a buscar los países que ofrezcan los ciudadanos con mayor talento, y recompensarán a aquellos que tengan las habilidades y los talentos que ellos necesiten; recompensarán a esa gente con buenos salarios.

Los tiempos en que los salarios de un trabajador con un título de escuela secundaria podían mantenerse a la par de los salarios de alguien que tuviera algún tipo de educación superior ya pasaron. Todos los que están aquí lo saben. Hay un montón de gente aquí cuyos padres o abuelos trabajaron en una planta, gente que no necesitó una educación de escuela secundaria. Uno simplemente se presentaba allí. Si estaba dispuesto a trabajar duro, era posible que consiguiera dos empleos. Y podía mantener a su familia, ir de vacaciones, comprar su casa propia. Pero la tecnología y la competencia global no van a desaparecer. Esos viejos tiempos no regresarán.

De manera que podemos llevarnos las manos a la cabeza y resignarnos a disminuir los niveles de vida, o podemos hacer lo que siempre han hecho los Estados Unidos que es adaptarse, y unir fuerzas, y defenderse, y ganar. Eso es lo que tenemos que hacer. (Aplausos.)

Y eso me lleva a la segunda pieza angular de una clase media fuerte, y todo el mundo aquí lo sabe, una educación que prepare a nuestros hijos para la competencia global que ellos van a encarar. (Aplausos.) Y, si ustedes creen que la educación es costosa, esperen a ver lo que cuesta la ignorancia en el siglo XXI. (Risas y aplausos.)

Si no hacemos esta inversión, vamos a poner en desventaja competitiva a nuestros hijos, a nuestros trabajadores, y a nuestro país durante varias décadas. Así es que tenemos que comenzar en los primeros años de su vida. Y por eso es que voy a continuar presionando para hacer que la educación preescolar de alta calidad esté disponible a todo niño de 4 años de edad en los Estados Unidos. (Aplausos.) No solo porque sabemos que es lo mejor para nuestros niños, sino porque esto provee un sistema vital de apoyo para los padres que trabajan.

Y voy a tomar acción en el área de educación para fomentar la innovación que no requiere del Congreso. (Aplausos.) De manera que hoy, por ejemplo, a medida que estamos hablando, las agencias federales están tomando acción sobre mi plan para conectar al 99 por ciento de los estudiantes de los Estados Unidos a internet de alta velocidad durante los próximos cinco años. Estamos haciendo que eso suceda ahora mismo. (Aplausos.) Ya hemos comenzado a reunirnos con líderes empresariales y empresarios de tecnología y educadores innovadores para identificar las mejores ideas para rediseñar nuestras escuelas secundarias de manera que estas incluyan en su plan de enseñanza las habilidades que se requieren para una economía de alta tecnología.

Y también vamos a estar presionando con nuevos esfuerzos para capacitar a los trabajadores para cambiar de trabajo. Así es que aquí en Galesburg, por ejemplo, muchos de los trabajadores que quedaron cesantes en Maytag optaron por inscribirse en programas de recapacitación como el que existe en el Carl Sandburg College. (Aplausos.) Y, aunque no resultó beneficioso para todos, muchos de los que fueron recapacitados encontraron empleos que les convenían incluso más y les pagaban más que los que habían perdido.

Y por eso es que le he solicitado al Congreso que lance una iniciativa de Universidad Comunitaria a Carrera, de manera que los trabajadores puedan adquirir las habilidades que exigen los empleos de alta tecnología sin salir de su ciudad natal. (Aplausos.) Y voy a retar a los Directores Ejecutivos de algunas de las mejores compañías de los Estados Unidos a que contraten más estadounidenses que reúnan los requisitos para llenar las vacantes de trabajo pero que llevan tanto tiempo desempleados que nadie revisa honestamente su hoja de vida.

MIEMBRO DEL PÚBLICO: ¡Más talento!

EL PRESIDENTE: Eso también.

También voy a usar el poder de mi cargo durante los próximos meses para destacar un tema que está restringiendo los presupuestos de casi todas las familias estadounidenses, y es el costo astronómico de la educación universitaria. (Aplausos.) A todo el mundo le afecta esto, incluyendo a su Presidente, que tenía un montón de préstamos que tuvo que pagar. (Risas.)

Hace tres años, yo colaboré con los Demócratas para reformar el sistema de préstamos para estudiantes de manera que el dinero de los contribuyentes dejara de rellenar los bolsillos de los bancos grandes y, en lugar de ello, ayudara a más muchachos a costear la educación universitaria. (Aplausos.) Entonces, impuse un límite en los reembolsos de préstamos del 10 por ciento del ingreso mensual para los prestatarios responsables, de manera que, si alguien se graduaba y optaba por tomar un trabajo de maestro, por ejemplo, que no pagara mucho dinero, ellos sabrían que nunca tendrían que pagar más del 10 por ciento de su ingreso y podrían trabajar en una profesión que amaban. Esto ya está establecido. (Aplausos.) Y, esta semana, estamos colaborando con ambos partidos para revertir la duplicación de las tasas de impuestos en los préstamos para estudiantes que ocurrió hace unas semanas debido a la inacción del Congreso. (Aplausos.)

Así es que todo esto representa un buen comienzo, pero no es suficiente. Las familias y los contribuyentes no pueden simplemente continuar pagando más y más a un sistema indisciplinado en el que los costos simplemente siguen subiendo cada vez más. Jamás tendremos suficiente dinero de préstamos, jamás tendremos suficiente dinero de subvenciones, para mantenernos a la par de los costos que están subiendo un 5, 6, o un 7 por ciento al año. Tenemos que sacarle más provecho al dinero que pagamos.

Ahora bien, algunas universidades están probando nuevos enfoques para acortar el camino para obtener un título, o combinar la enseñanza con aprendizaje en línea para ayudar a los estudiantes a dominar el material y acumular créditos en menos tiempo. En algunos estados, están probando nuevas maneras de financiar los estudios universitarios basadas no solo en el número de estudiantes inscritos, sino en cuántos se gradúan, y el éxito que tuvieron.

Así es que, esta tarde, visitaré la Universidad de Central Missouri para destacar sus esfuerzos por proveerles un mayor valor por su inversión a sus estudiantes. Y, en los próximos meses, presentaré una estrategia agresiva para sacudir el sistema, hacerle frente a los costos cada vez mayores, y aumentar el valor para los estudiantes de clase media y sus familias. Es crítico que nos cercioremos de que la universidad tenga un precio asequible para todo estadounidense que esté dispuesto a esforzarse por obtener una educación. (Aplausos.)

Ahora bien, uno tiene un buen empleo; uno obtiene una buena educación; esos siempre han sido los peldaños clave para llegar a la clase media. Pero una casa propia siempre ha sido la expresión más evidente de seguridad de clase media. Para la mayoría de las familias, ese es su mayor activo. Para la mayoría de las familias, ahí es donde se ha invertido la labor de su vida. Y eso cambió durante la crisis, cuando vimos a millones de familias de clase media experimentar la caída vertiginosa del valor de su propiedad. La buena noticia es que, durante los últimos cuatro años, hemos ayudado a más dueños de casa responsables a permanecer en sus hogares. Y, actualmente, las ventas han aumentado y los precios han aumentado, y menos estadounidenses están en la situación de que el valor de sus casas es inferior al dinero que adeudan en su hipoteca.

Pero aun no hemos terminado. La clave ahora es exhortar a que la gente compre casas sin basarse en burbujas irrealistas, sino con una base sólida, en la que los compradores y los prestamistas se rigen por el mismo conjunto de reglas, que son claras y transparentes y justas.

Así es que ya le he pedido al Congreso que apruebe una idea bipartidista muy buena, que, por cierto, fue una idea que promovió el asesor económico de Mitt Romney; y es la idea de darle a todo dueño de casa la oportunidad de refinanciar su hipoteca mientras las tasas siguen siendo bajas para que puedan ahorrarse miles de dólares al año. (Aplausos.) Será como un recorte fiscal para las familias que puedan refinanciar.

Yo también estoy tomando medidas por mi cuenta para eliminar la burocracia para las familias responsables que quieren obtener una hipoteca pero que el banco les está negando. Colaboraremos con ambos partidos para pasar la página sobre Fannie Mae y Freddie Mac, y crear un sistema de financiamiento de vivienda que sea sólido como una roca para las generaciones futuras.

De manera que tenemos más trabajo que hacer para fortalecer el acceso a tener casa propia en este país. Pero, conjuntamente con el acceso a tener casa propia, la cuarta pieza angular de lo que significa ser de clase media en este país es una jubilación segura. (Aplausos.) Hay mucha gente alrededor del país que me cuenta, en persona o en cartas que me envían, que su jubilación simplemente se les escapa de las manos. Cada vez la ven más y más lejos. Realmente no la visualizan.

Ahora bien, actualmente, una bolsa de valores en alza mantiene subiendo a millones de saldos de jubilación, y algunas de las pérdidas que habían ocurrido durante la crisis financiera se han recuperado. Pero aun vivimos con un sistema que está de cabeza en el que los que están arriba, la gente como yo, reciben incentivos fiscales generosos para ahorrar, mientras que decenas de millones de estadounidenses que trabajan duramente y que están en aprietos financieros no reciben ningunos de esos beneficios. De manera que, a medida que trabajamos en la reforma de nuestro código fiscal, debemos encontrar nuevas maneras de facilitarles a los trabajadores cómo ahorrar dinero, y liberar a las familias de clase media del temor de que no podrán jubilarse. (Aplausos.)

Y, si el Congreso está buscando un lugar bipartidista donde empezar, debo decirles que no tienen que buscar muy lejos. Mencionamos la reforma migratoria anteriormente. Los economistas indican que la reforma migratoria hace que los trabajadores indocumentados paguen la parte completa que les corresponde de impuestos, y eso realmente afianza el sistema de Seguro Social durante muchos años. Así es que debemos lograr hacerlo. (Aplausos.)

Un buen empleo; una buena educación para sus hijos; una casa propia; una jubilación segura.

Quinto, voy a continuar concentrándome en el cuidado de la salud (Aplausos) porque las familias de clase media y los dueños de pequeñas empresas merecen la seguridad de saber que ni un accidente ni una enfermedad van a amenazar los sueños que uno ha trabajado toda una vida para construir.

En este momento, estamos bien encaminados para implementar completamente la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio. (Aplausos.) Vamos a implementarla. Ahora bien, si uno es uno del 85 por ciento de los estadounidenses que ya tiene seguro médico a través del trabajo o tiene Medicare o Medicaid, uno no tiene que hacer nada, pero sí tiene nuevos beneficios y mejores protecciones que las que tenía antes. Tal vez no lo sepa, pero las tiene. Chequeos médicos y mamografías gratis, medicinas con descuento si está bajo Medicare; eso es lo que significa la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio. Ya usted tiene un mejor negocio. No hay límites de por vida.

Si uno no tiene seguro de salud, entonces, a partir del 1° de octubre, los planes privados realmente competirán por conseguir su negocio, y uno podrá comparar los diversos planes en línea antes de comprar. Habrá un mercado en línea, tal como si fuera a comprar un televisor de pantalla plana o boletos de avión, o cualquier otra cosa que compre en línea, y podrá comprar un paquete de seguro que encaje en su presupuesto y que sea el adecuado en su caso.

Y si es uno hasta de la mitad de todos los estadounidenses que han estado enfermos o que tienen un padecimiento preexistente, si revisa el público en este auditorio, alrededor de la mitad de ustedes probablemente tenga un padecimiento preexistente que las compañías de seguro podrían usar para negarle el seguro si perdiera su empleo o su seguro; pues bien, esta ley significa que, a partir del 1° de enero, las compañías de seguro finalmente tendrán que cubrirlo y cobrarle las mismas tarifas que a todas las demás personas, incluso si uno tiene un padecimiento preexistente. (Aplausos.) Eso es lo que hace la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio. Eso es lo que hace. (Aplausos.)

Ahora, les digo que yo lo sé porque lo he vivido que hay gente por ahí que están esforzándose activamente para que esta ley fracase. Y no siempre entiendo exactamente cuál es su lógica, por qué ellos creen que darle seguro a la gente que no lo tiene y hacer que la gente que tiene seguro esté un poco más segura, por qué ellos creen que eso es malo. Pero, no obstante la campaña de falsa información políticamente motivada, los estados que se han comprometido a hacer que esta ley funcione están dándose cuenta que la competencia y las opciones realmente están reduciendo los costos.

Así es que, esta misma semana pasada, New York anunció que las primas para los consumidores que compren su seguro en esos mercados en línea serán al menos un 50 por ciento más bajas que lo que están pagando actualmente; un 50 por ciento más bajo. (Aplausos.) De manera que las primas de la gente en el mercado individual se reducirán en un 50 por ciento. Y para ellos y para los millones de estadounidenses que han podido cubrir a sus hijos enfermos por primera vez, como este señor que acaba de decir que su hija ahora tiene seguro médico, o que han podido cubrir a sus empleados de manera más económica, o que pueden dejar que sus hijos que tienen menos de, que tienen 25 ó 26 años de edad permanezcan en el plan de sus padres (aplausos); para toda esa gente, ustedes tendrán la seguridad de saber que ya no podrán perder todo lo que han logrado gracias a su duro trabajo debido a que se les presente una enfermedad. (Aplausos.)

Por último, a medida que nos esforzamos por fortalecer esas piezas angulares de la seguridad de la clase media, buen empleo con salarios y beneficios decentes, una buena educación, una casa propia, seguridad de jubilación, seguridad de cuidado de la salud, yo voy a plantear el caso de por qué tenemos que reconstruir las escaleras de oportunidad para todos esos estadounidenses que no lo han logrado aun, aquellos que están trabajando duro pero que continúan sufriendo salarios de pobreza, que están enfrentando dificultades para conseguir un trabajo a tiempo completo. (Aplausos.)

Hay mucha gente que continúa enfrentando dificultades por ahí, demasiada gente en la pobreza. Aquí en los Estados Unidos, nunca hemos garantizado el éxito; eso no es lo que hacemos. En mayor medida que algunos otros países, nosotros esperamos que la gente sea auto-suficiente. Nadie va a hacer nada por uno. (Aplausos.) Hemos tolerado un poquito más de desigualdad por el bien de una economía más dinámica y más adaptable. Todo eso es por el bien. Pero la idea siempre se ha combinado con un compromiso a la igualdad de oportunidad de movilidad ascendente; la idea de que, sin importar lo pobre que uno haya sido al comienzo, si uno está dispuesto a trabajar duro y ser disciplinado y posponer la gratificación, uno también puede tener éxito. Esa es la idea americana. (Aplausos.)

Desafortunadamente, las oportunidades de movilidad ascendente en los Estados Unidos se han hecho más difíciles de encontrar durante los últimos 30 años. Y eso es una traición a la idea americana. Y por eso es que tenemos que hacer mucho más para darle a todo estadounidense la oportunidad de que trabaje para llegar a la clase media.

La mejor defensa contra todas esas fuerzas, la competencia global, la polarización económica, es la solidez de la comunidad. Así es que necesitamos un nuevo impulso para reconstruir los barrios deteriorados. (Aplausos.) Necesitamos nuevas alianzas con algunos de los pueblos más adversamente afectados en los Estados Unidos para lograr que estos se recuperen. Y, debido a que nadie que trabaje a tiempo completo en los Estados Unidos debe tener que vivir en la pobreza, voy a continuar planteando el caso de que necesitamos aumentar el salario mínimo (Aplausos) ya que ahora mismo es más bajo que lo que era cuando Ronald Reagan asumió el poder. Es hora de que el salario mínimo se aumente. (Aplausos.)

No somos una gente que permite que la casualidad del nacimiento determine quiénes son los ganadores o perdedores mayores de la vida. Y, después de tantos años en que hemos visto lo fácil que puede ser que cualquiera de nosotros se vea en aprietos financieros, la gente en Galesburg, la gente en las Quad Cities, ustedes saben que hay gente buena que trabaja duro y que a veces tienen una mala racha. Una planta se marcha de la localidad. Alguien se enferma. Alguien pierde su casa. Lo hemos presenciado en nuestra familia, en nuestras amistades y nuestros vecinos. Lo hemos visto suceder. Y eso significa que no podemos darles la espalda cuando nuestros compatriotas sufren una mala racha.

Así es que buenos empleos; un mejor negocio para la clase media y la gente que está esforzándose por llegar a la clase media; una economía que crece del centro hacia afuera, y no de arriba hacia abajo; ahí es donde concentraré mis energías. (Aplausos.) Ahí es donde concentraré mis energías no solo durante los próximos meses, sino durante el resto de mi presidencia.

Esos son los planes que yo presentaré alrededor del país. Pero no podré hacerlo solo, así es que voy a exhortar a todos nosotros a que asumamos esta causa. Necesitaremos que nuestros negocios, que son algunos de los mejores del mundo, presionen al Congreso para que invierta en nuestro futuro. Y les pediré a nuestros negocios que den un ejemplo al proveerles salarios y sueldos decentes a sus propios empleados. Y voy a destacar a los que hagan eso precisamente.

Hay compañías como Costco, que paga buenos salarios y ofrece buenos beneficios. (Aplausos.) Compañías como, hay compañías como el Container Store, que se sienten orgullosas de capacitar a sus empleados y de la satisfacción de sus empleados, porque esas compañías prueban que no solo es beneficioso para los empleados, sino que es beneficioso para sus negocios tratar bien a los trabajadores. Es beneficioso para los Estados Unidos. (Aplausos.)

Así es que voy a hacerle un llamado al sector privado para que se esfuerce. Les diré a los Demócratas que tenemos que cuestionar algunos de nuestros antiguos supuestos. Tenemos que estar dispuestos a rediseñar o a deshacernos de programas que no funcionen tan bien como deberían. (Aplausos.) Tenemos que estar dispuestos a, tenemos que acoger los cambios a las prioridades que atesoramos de manera que funcionen mejor en esta nueva era. No podemos simplemente, los Demócratas no pueden simplemente mantenerse firmes y defender lo que esté haciendo el gobierno. Si creemos que el gobierno puede darle a la clase media una oportunidad justa en este nuevo siglo, y así lo creo, tenemos la obligación de probarlo. Y eso significa que tenemos que ser receptivos a otras maneras de hacer las cosas.

Y necesitaremos que los Republicanos en el Congreso pongan a un lado las políticas a corto plazo y colaboren conmigo para encontrar criterios en los que coincidamos. (Aplausos.)

Resulta interesante que, en el período previo a este discurso, muchos de los reporteros dicen que, pues bien, Sr. Presidente, estas son todas buenas ideas, pero algunas ya las ha comentado antes; algunas suenan muy bien pero no puede conseguir la aprobación del Congreso. Los Republicanos no estarán de acuerdo con usted. Y yo les digo, veamos, el hecho es que hay Republicanos en el Congreso ahora mismo que están de acuerdo conmigo privadamente sobre muchas de las ideas que voy a proponer. Lo sé porque me lo han dicho. Pero les preocupa que enfrentarán represalias políticas por cooperar conmigo.

Ahora bien, hay otros que rechazarán todas las ideas que yo proponga porque están congraciándose con su partidistas más estridentes o, en algunos casos, porque, sinceramente, ellos tienen una visión fundamentalmente diferente para los Estados Unidos, una que indica que la desigualdad es tanto inevitable como justa; una que indica que un mercado libre sin restricciones inevitablemente produce los mejores resultados, independientemente del sufrimiento y la incertidumbre que se les imponga a las familias comunes y corrientes; y que el gobierno es el problema y que debemos simplemente reducirlo lo más que podamos.

En cualquier caso, mi mensaje para estos miembros del Congreso es el siguiente: Yo presento mis ideas para darle a la clase media una mejor oportunidad. Así es que ahora les toca a ustedes presentar sus ideas. (Aplausos.) Uno no puede simplemente oponerse a algo. Uno tiene que estar a favor de algo. (Aplausos.)

Incluso si ustedes piensan que lo he hecho todo mal, las tendencias de las que acabo de hablar estaban sucediendo mucho antes de que yo asumiera el poder. Así es que no es suficiente que ustedes simplemente se opongan a mí. Ustedes tienen que estar a favor de algo. ¿Cuáles son las ideas de ustedes? Si están dispuestos a colaborar conmigo para fortalecer la manufactura americana y reconstruir la infraestructura de este país, vamos adelante. Si ustedes tienen mejores ideas para reducir el costo de la universidad para las familias que trabajan, háganlas saber. Si creen que tienen un plan mejor para garantizar que todo estadounidense tenga la seguridad de un cuidado de la salud de calidad a bajo precio, entonces dejen de tomar votos insignificantes en contra, y compartan sus ideas concretas con el país. (Aplausos.)

Derogar Obamacare y recortar los gastos no es un plan económico. No lo es.

Si ustedes hablan en serio de un plan fiscal equilibrado a largo plazo que reemplace los recortes insensatos que existen actualmente, o si están interesados en una reforma fiscal que elimine los vacíos legales corporativos y les ofrezca un mejor negocio a las familias que trabajan, yo estoy listo para colaborar con ustedes. (Aplausos.) Pero debo informarles que no aceptaré negocios que no satisfagan la prueba básica de fortalecer las perspectivas de las familias que trabajan duro. Esa es la agenda en la que tenemos que estar trabajando. (Aplausos.)

Hemos llegado muy lejos desde que yo asumí el poder por primera vez. (Aplausos.) Como país, somos más viejos y más sabios. Yo no sé si soy más sabio, pero definitivamente soy más viejo. (Risas.) Y, mientras el Congreso no fabrique otra crisis, siempre que ellos no extingan el gobierno solo porque yo esté a favor de mantenerlo funcionando (risas), siempre que no arriesguemos un incumplimiento por parte de EE.UU. sobre el pago de las cuentas que ya hemos acumulado, que es algo que jamás hemos hecho, probablemente podamos seguir dando tumbos sin tomar medidas enérgicas. Si nos mantenemos inmóviles y no hacemos ningunas de las cosas de las que hablé, nuestra economía crecerá, aunque más lentamente de lo que debería. Se crearán nuevos negocios. La tasa de desempleo probablemente baje un poquito. Solo en virtud de nuestro tamaño y de nuestros recursos naturales y, sobre todo, debido al talento de nuestra gente, los Estados Unidos continuarán siendo una potencia mundial, y la mayoría de nosotros determinará cómo seguir adelante.

Pero, saben qué, eso es a opción nuestra.  Si solo nos mantenemos inmóviles y no hacemos hada ante los cambios inmensos, entiendan que se perderá parte de nuestro carácter. Nuestros preceptos fundamentales sobre la oportunidad sin restricciones, que cada generación tenga más éxito que la anterior, eso se convertirá en un mito y no en realidad. La posición de la clase media se reducirá aun más. La desigualdad continuará aumentando. El poder del dinero distorsionará nuestras políticas aun más.

Las tensiones sociales aumentarán, a medida que los diversos grupos luchan por retener lo que tienen, o comienzan a culpar a otro del motivo de que su posición no mejore. Y el optimismo fundamental que siempre nos ha impulsado adelante dará lugar a cinismo o a nostalgia.

Y esa no es la visión que yo tengo para este país. No es la visión que tengo para este país. Esos no son los Estados Unidos que conocemos. No es la visión con la que debemos conformarnos. Esa no es una visión que debemos legarles a nuestros hijos.

Ya yo he emprendido mi última campaña. No tengo intención de esperar hasta la próxima campaña o al próximo Presidente antes de hacerles frente a los asuntos que tienen importancia. Tengo interés en una cosa y en una cosa solamente, y esa es cómo usar cada minuto (aplausos) la única cosa en que tengo interés es cómo usar cada minuto de los 1,276 días restantes de mi mandato (risas) para lograr que este país funcione nuevamente para los estadounidenses que trabajan. (Aplausos.) Eso es lo único en que tengo interés. Yo no tengo otras elecciones pendientes. (Aplausos.)

Porque les diré a ustedes, en Galesburg, que ese es el camino que yo creo que los Estados Unidos tienen que tomar. Yo creo que ahí es donde el pueblo americano quiere ir. Y puede que parezca difícil ahora pero, si estamos dispuestos a tomar algunas medidas audaces, si Washington simplemente se deshace de su inercia y deja a un lado el tipo de partidismo de corta y quema que hemos presenciado durante demasiado tiempo; si solo tomamos decisiones de sentido común, nuestra economía será más fuerte dentro de un año. Será más fuerte dentro de cinco años. Será más fuerte dentro de 10 años. (Aplausos.)

Si nos concentramos en lo que tiene importancia, entonces más estadounidenses conocerán el orgullo de ese primer cheque de cobro. Más estadounidenses tendrán la satisfacción de colgar el letrero de “Abierto” en su propio negocio. Más estadounidenses tendrán la dicha de marcar la estatura de su hijo en esa puerta de su casa acabada de comprar. (Aplausos.)

Y, al final, ¿no es eso lo que nos hace ser especiales? No es la capacidad de generar una riqueza increíble para unos pocos; es nuestra capacidad de darles a todos la oportunidad de buscar su verdadera medida de felicidad. (Aplausos.) No hemos simplemente deseado el éxito para nosotros; también lo deseamos para nuestros vecinos. (Aplausos.)

Cuando pensamos en nuestras propias comunidades, nosotros no somos gente mezquina; no somos gente egoísta; no somos gente a quien solo le interesa uno mismo. ¿Por qué nuestras políticas deben reflejar esos tipos de valores? Por eso es que no lo llamamos el sueño de Juan, ni de Susana, ni de Barack, ni de Pedro, lo llamamos el Sueño Americano. Y eso es lo que hace especial a este país; la idea de que, independientemente de quien uno sea, o de la fisonomía que tenga o del lugar de donde provenga, o de la persona a quien ame, uno puede tener éxito si lo intenta. (Aplausos.) Por eso es por lo que estamos luchando.

Así es que, efectivamente, el Congreso está difícil ahora mismo, pero eso no me detiene. Vamos a hacer todo lo que podamos, dondequiera que podamos, con o sin el Congreso, para lograr las cosas. Vamos a emprender el camino y hablar con ustedes, y ustedes tendrán ideas, y queremos ver cuáles podemos implementar. Pero vamos a concentrarnos en esto que tiene importancia.

Uno de los más grandes escritores de los Estados Unidos, Carl Sandburg, nacido aquí mismo en Galesburg hace más de un siglo (aplausos) vio los ferrocarriles llevar el mundo a la pradera, y entonces la pradera le envió su riqueza al mundo. Y él vio el advenimiento de nuevas industrias, nuevas tecnologías, y observó el cambio de las poblaciones. Él presenció fortunas que se lograron y otras que se perdieron. Y también vio cómo el cambio podría ser difícil; cómo una nueva era podía desestabilizar costumbres y modos de vida de larga tradición. Sin embargo, él tenía ese optimismo fronterizo, así es que vislumbró algo más en el horizonte. Y escribió que, “Hablo de nuevas ciudades y de nueva gente. El pasado es un cubo de cenizas. Ayer es un viento que ya pasó, un sol que cayó en el oeste. Solo hay un océano de mañanas, un cielo de mañanas.”

Pues bien, Estados Unidos, hemos logrado vencer lo peor de los vientos de ayer. Solo tenemos que tener valor para continuar yendo adelante. Tenemos que fijar nuestros ojos en el horizonte. Encontraremos un océano de mañanas. Encontraremos un cielo de mañanas para el pueblo americano y para este gran país que tanto amamos.

Muchas gracias. Que Dios los bendiga. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América. (Aplausos.)

FIN 2:17 P.M. CDT

 

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