LA CASA BLANCA

Oficina del Secretario de Prensa

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EMBARGADO HASTA LAS 6:00 AM ET, del SÁBADO, 27 de julio, 2013 

MENSAJE SEMANAL: Un Mejor Negocio Para la Clase Media

WASHINGTON, DC— En el mensaje de esta semana, el Presidente Obama le contó al pueblo americano sobre su discurso en Knox College el miércoles, donde discutió las piezas angulares de lo que significa ser de clase media, incluyendo tener un buen empleo, una casa propia, una educación de calidad, una jubilación segura, y cuidado de salud a un precio asequible. Aunque hemos sentado las bases para un crecimiento económico más fuerte y más perdurable, queda más trabajo por hacer y por eso es que, durante las próximas semanas, el Presidente continuará exponiendo su plan para fomentar la economía desde el centro hacia afuera, y para crear un mejor negocio para la clase media.

El audio y el vídeo de este mensaje estarán disponibles en línea en www.whitehouse.gov a las 6:00 a.m. ET, del sábado, 27 de julio, 2013.

Comentarios del Presidente Barack Obama

Mensaje semanal

La Casa Blanca

27 de julio, 2013 

Hola a todas. El miércoles, hablé sobre lo que tenemos que hacer como país para crear un mejor negocio para la clase media; para cerciorarnos de que todo el que trabaje duro tenga la oportunidad de salir adelante en la economía del siglo XXI. 

Pues bien, durante los últimos cuatro años y medio, los Estados Unidos se han recuperado lentamente de la peor recesión de nuestras vidas. Salvamos la industria automotriz, le hicimos frente a un sistema de cuidado de la salud que no funcionaba, invertimos en nuevas tecnologías americanas para revertir nuestra adicción al petróleo extranjero, y modificamos un código fiscal demasiado sesgado a favor de los más ricos a expensas de las familias trabajadoras.

Como resultado de esto, nuestros negocios han creado 7.2 millones de empleos nuevos durante los últimos 40 meses. Producimos más energía renovable que nunca, y más gas natural que nadie. Los costos del cuidado de la salud están aumentando al ritmo más lento en 50 años. Nuestros déficits están disminuyendo al ritmo más rápido en 60 años. 

Gracias al tesón y la resistencia del pueblo americano, hemos podido deshacernos de los escombros de la crisis y hemos comenzado a sentar una nueva base para un crecimiento económico más sólido y más duradero. 

Sin embargo, como toda familia de clase media puede decirles, aun no hemos llegado a esa meta. Las tendencias que han estado erosionando la seguridad de la clase media durante varias décadas, tales como la tecnología que hace obsoletos ciertos trabajos, la competencia global que hace a otros movibles, la desigualdad creciente y las políticas que la perpetúan, aun existen y, en ciertos aspectos, la recesión las empeoró.

Revertir esas tendencias tiene que ser la prioridad más importante para Washington. Definitivamente es la mía. Pero, durante el último par de años específicamente, Washington ha hecho caso omiso de este problema. Un desfile infinito de distracciones, posturas políticas y escándalos artificiales desvían el enfoque de lo que tiene que hacerse. Y, a medida que Washington se prepara para iniciar otro debate sobre el presupuesto, no podría haber más en juego. Las opciones que nosotros escojamos ahora determinarán si todo estadounidense tiene o no buenas posibilidades en el siglo XXI.

Si no hacemos las inversiones que sean necesarias para que los Estados Unidos sean un imán para los buenos empleos, en la educación, y la manufactura, y las investigaciones, y en nuestras redes de transporte e información, más vale que pulsemos el botón de “pausa” mientras el resto del mundo sigue avanzando en una economía global. Y eso definitivamente no va a arreglar las dolencias de la clase media.

He aquí lo que sí lo hará: una estrategia que construya sobre las piezas angulares de lo que significa ser de clase media en los Estados Unidos, y lo que se requiere para llegar a la clase media con el trabajo de uno. Buenos empleos que paguen buenos salarios. Una educación que prepare a nuestros hijos y a nuestros trabajadores para la competencia global que ellos encararán. El hecho de ser dueño de casa basado en un concepto sólido, en donde los compradores y los prestamistas se rijan por el mismo conjunto de reglas. Un cuidado de la salud a bajo precio en el que se pueda confiar cuando uno se enferme. Una jubilación segura incluso si uno no es rico. Más oportunidades para que la gente consiga entrar en la clase media siempre que esté dispuesta a hacerlo con su trabajo.

Durante las próximas semanas, en diversas ciudades en todo el país, yo continuaré exponiendo mis ideas en cada una de esas áreas. Porque revertir las fuerzas que han conspirado contra la clase media durante varias décadas requerirá más que solo ideas a corto plazo; requerirá una estrategia americana a largo plazo, basada en un esfuerzo sostenido y persistente. 

Yo sé que hay miembros de ambos partidos que entienden lo que está en juego, y estoy abierto a recibir ideas de todas las facciones del espectro político, siempre que estas satisfagan la prueba de fortalecer las perspectivas de las familias que trabajan duramente. Sin embargo, derogar el Obamacare, eliminar las inversiones críticas en nuestro futuro, amenazar con incumplimiento de las deudas que este país ya ha acumulado, o  extinguir el gobierno solo porque yo esté a favor de mantenerlo funcionando, nada de eso es un plan económico. Nada de eso llevará a este país a donde tiene que llegar.

Podemos hacerlo si colaboramos los unos con los otros. No será fácil pero, si tomamos algunas medidas audaces, y si Washington está dispuesta a deshacerse de su inercia y dejar a un lado algo del partidismo de corta y quema que hemos presenciado en años recientes, nuestra economía continuará fortaleciéndose.

Y, mientras yo tenga el privilegio de tener este cargo, pasaré cada minuto de cada día haciendo todo lo que esté en mi poder para hacer que esta economía funcione nuevamente para los estadounidenses trabajadores; para crear el mejor negocio para la clase media; para garantizar que el Sueño Americano sea algo que todo el mundo pueda lograr, no solo hoy, sino durante muchas décadas futuras.

Gracias, y que tengan un magnífico fin de semana. 

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THE WHITE HOUSE

Office of the Press Secretary

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EMBARGOED UNTIL 6:00 AM ET, SATURDAY, July 27, 2013

WEEKLY ADDRESS: A Better Bargain for the Middle Class

WASHINGTON, DC— In this week’s address, President Obama told the American people about his speech at Knox College on Wednesday, where he discussed the cornerstones of what it means to be middle class, including having a good job, a home that is your own, quality education, a secure retirement, and affordable health care.  While we have laid the foundation for stronger, more durable economic growth, there is more work to be done, and that is why over the coming weeks the President will continue to lay out his plan for growing the economy from the middle out, and create a better bargain for the middle class.

The audio of the address and video of the address will be available online at www.whitehouse.gov at 6:00 a.m. ET, July 27, 2013.

Remarks of President Barack Obama

Weekly Address

The White House

July 27, 2013 

Hi everybody.  On Wednesday, I spoke about what we need to do as a country to build a better bargain for the middle class – to make sure everyone who works hard has a chance to get ahead in the 21st century economy. 

You see, over the past four and a half years, America has fought its way back from the worst recession of our lifetimes.  We saved the auto industry, took on a broken health care system, invested in new American technologies to reverse our addiction to foreign oil, and changed a tax code too skewed in favor of the wealthiest at the expense of working families.

As a result, our businesses have created 7.2 million new jobs over the past 40 months.  We produce more renewable energy than ever, and more natural gas than anyone.  Health care costs are growing at the slowest rate in 50 years.  Our deficits are falling at the fastest rate in 60 years. 

Thanks to the grit and resilience of the American people, we’ve cleared away the rubble of crisis and begun to lay a new foundation for stronger, more durable economic growth. 

But as any middle-class family will tell you, we’re not yet where we need to be.  Trends that have been eroding middle-class security for decades – technology that makes some jobs obsolete, global competition that makes others moveable, growing inequality and the policies that perpetuate it – all these things still exist, and in some ways, the recession made them worse.

Reversing these trends must be Washington’s highest priority.  It sure is mine.  But over the past couple of years in particular, Washington has taken its eye off the ball.  An endless parade of distractions, political posturing and phony scandals shift focus from what needs to be done.  And as Washington prepares to enter another budget debate, the stakes could not be higher.  The choices we make now will determine whether or not every American has a fighting chance in the 21st century.

If we don’t make the investments necessary to make America a magnet for good jobs – in education, and manufacturing, and research, and our transportation and information networks – we might as well hit the “pause” button while the rest of the world forges ahead in a global economy.  And that’s certainly not going to fix what ails the middle class.

Here’s what will: a strategy that builds on the cornerstones of what it means to be middle class in America, and what it takes to work your way into the middle class.  Good jobs that pay good wages.  An education that prepares our children and our workers for the global competition they’ll face.  Homeownership that’s based on a solid foundation, where buyers and lenders play by the same set of rules.  Affordable health care that’s there for you when you get sick.  A secure retirement even if you’re not rich.  More chances for folks to earn their way into the middle class as long as they’re willing to work for it.

Over the next several weeks, in cities and towns across the country, I’ll continue to lay out my ideas in each of these areas.  Because reversing the forces that have conspired against the middle class for decades will require more than short-term thinking; it will require a long-term American strategy, based on steady, persistent effort. 

I know there are members of both parties who understand what’s at stake, and I’m open to ideas from across the political spectrum, as long as they meet the test of strengthening the prospects of hard-working families.  But repealing Obamacare, gutting critical investments in our future, threatening to default on the bills this country has already racked up, or shutting down the government just because I’m for keeping it open – none of those thing add up to an economic plan.  None of that will take this country where it needs to go.

We can do this if we work together.  It won’t be easy, but if we take a few bold steps – and if Washington is willing to shake off its complacency and set aside some of the slash-and-burn partisanship we’ve seen in recent years – our economy will keep getting stronger.

And as long as I have the privilege of holding this office, I will spend every minute of every day doing everything in my power to make this economy work for working Americans again; to build that better bargain for the middle class; to make sure that the American Dream is something that’s achievable for everybody – not just today, but for decades to come.

Thanks, and have a great weekend. 

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White House Shareables