1ro de marzo de 2022

Discurso del Estado de la Unión

Discurso del Estado de la Unión del presidente Joe Biden

Señora Portavoz, Señora Vicepresidenta, nuestra Primera Dama y Segundo Caballero. Miembros del Congreso y del Gabinete. Jueces de la Corte Suprema. Mis compatriotas estadounidenses.

El año pasado, el COVID-19 nos mantuvo separados. Este año por fin estamos juntos de nuevo.

Esta noche nos reunimos como demócratas, republicanos e independientes, pero, sobre todo, como estadounidenses.

Con un deber el uno con el otro, y hacia el pueblo estadounidense y la Constitución.

Y con una determinación inquebrantable de que la libertad siempre triunfará sobre la tiranía.

Hace seis días, Vladimir Putin de Rusia trató de sacudir los cimientos del mundo libre pensando que podría doblegarlo a su amenazante manera. Pero calculó mal.

Pensó que podría entrar en Ucrania y que el mundo se sometería. En cambio, se encontró con un muro de fuerza que nunca imaginó.

Conoció al pueblo ucraniano.

Desde el presidente Zelenskyy hasta todos los ucranianos; su valentía, su coraje y su determinación inspiran al mundo.

Grupos de ciudadanos bloqueando tanques con sus cuerpos. Todos, desde estudiantes hasta maestros jubilados, convertidos en soldados defendiendo su patria.

En esta lucha, como dijo el presidente Zelenskyy en su discurso ante el Parlamento Europeo, “la luz vencerá a la oscuridad”. La embajadora de Ucrania en los Estados Unidos está aquí esta noche.

Que cada uno de nosotros reunidos aquí esta noche envíe una señal inequívoca a Ucrania y al mundo.

Por favor, levántense si pueden y demuestren que sí, que nosotros, los Estados Unidos de América, apoyamos al pueblo ucraniano.

Ella es brillante, fuerte y determinada.

Sí. Nosotros, los Estados Unidos de América, estamos con el pueblo ucraniano.

A lo largo de nuestra historia hemos aprendido esta lección: cuando los dictadores no pagan un precio por su agresión, provocan más caos. Siguen moviéndose. Y los costos y las amenazas para Estados Unidos y el mundo siguen aumentando.

Por eso se creó la Alianza de la OTAN para asegurar la paz y la estabilidad en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos es miembro junto con otras 29 naciones. Esto importa. La diplomacia estadounidense importa. La diplomacia estadounidense resuelve asuntos.

El último ataque de Putin contra Ucrania fue premeditado y no provocado. Y rechazó los repetidos intentos de diplomacia.

Pensó que Occidente y la OTAN no responderían.
Pensó que podía dividirnos en casa, en esta cámara, en esta nación. Pensó que podría dividirnos en Europa también.

Pero Putin estaba equivocado. Estamos preparados. Estamos unidos. Y eso fue lo que hicimos: seguir unidos.

Nos preparamos extensa y cuidadosamente. Pasamos meses construyendo una coalición de naciones amantes de la libertad desde Europa y las Américas hasta Asia y África para confrontar a Putin.

Como muchos de ustedes, pasé incontables horas unificando a nuestros aliados europeos.

Compartimos con el mundo de antemano lo que sabíamos que Putin estaba planeando y precisamente cómo trataría de justificar falsamente su agresión.

Contrarrestamos las mentiras de Rusia con la verdad. Y ahora que ha actuado, el mundo libre
lo está haciendo responsable, junto con veintisiete miembros de la Unión Europea, incluidos Francia, Alemania, Italia, así como también países como el Reino Unido, Canadá, Japón, Corea, Australia, Nueva Zelanda y muchos otros, incluso Suiza. Estamos infligiendo dolor a Rusia y apoyando al pueblo de Ucrania.

Putin está ahora más aislado del mundo que nunca.

Junto con nuestros aliados, en este momento estamos aplicando poderosas sanciones económicas. Estamos excluyendo a los bancos más grandes de Rusia del sistema financiero internacional. Estamos impidiendo que el banco central de Rusia defienda el rublo ruso haciendo que el “fondo de guerra” de $630 mil millones de Putin no tenga valor. Estamos obstruyendo el acceso de Rusia a la tecnología que socavará su fortaleza económica y debilitará su ejército en los años venideros.

Esta noche les digo a los oligarcas rusos y a los líderes corruptos que han estafado por miles de millones de dólares con este régimen violento: No más.

El Departamento de Justicia de los EE. UU. está reuniendo un grupo de trabajo dedicado para perseguir los crímenes de los oligarcas rusos. Nos unimos a nuestros aliados europeos para encontrar y apoderarnos de sus yates, sus apartamentos de lujo, sus jets privados. Iremos por sus ganancias mal habidas.

Y esta noche anuncio que nos uniremos a nuestros aliados para cerrar el espacio aéreo estadounidense a todos los vuelos rusos, aislando aún más a Rusia y agregando una presión adicional a su economía. Él no tiene idea de lo que viene.

El rublo ha perdido el 30% de su valor. El mercado bursátil ruso ha perdido el 40% de su valor y el comercio sigue suspendido.

La economía de Rusia se tambalea y solo Putin tiene la culpa.

Junto con nuestros aliados, estamos brindando apoyo a los ucranianos en su lucha por la libertad. Asistencia militar: Asistencia económica, asistencia económica, asistencia humanitaria. Le estamos dando más de $1 mil millones en asistencia directa a Ucrania. Y continuaremos apoyando al pueblo ucraniano mientras defiende a su país y ayudando a aliviar su sufrimiento.

Permítanme ser claro, nuestras fuerzas no están comprometidas y no entrarán en conflicto con las fuerzas rusas en Ucrania.

Nuestras fuerzas no van a Europa a luchar en Ucrania, sino a defender a nuestros aliados de la OTAN, en caso de que Putin decida seguir avanzando hacia el oeste.

Con este objetivo, hemos movilizado fuerzas terrestres, escuadrones aéreos y despliegues de barcos estadounidenses para proteger a los países de la OTAN, incluidos Polonia, Rumania, Letonia, Lituania y Estonia.

Como he dejado muy claro, Estados Unidos y nuestros aliados defenderán cada centímetro del territorio de los países de la OTAN con toda la fuerza de nuestro poder colectivo.

Y nos mantenemos lúcidos. Los ucranianos están contraatacando con puro coraje. Pero los próximos días, semanas, meses, serán duros para ellos.

Putin ha desatado la violencia y el caos. Pero si bien puede obtener ganancias en el campo de batalla, pagará un alto precio a largo plazo.

Y un pueblo ucraniano orgulloso, que ha conocido 30 años de independencia, ha demostrado repetidamente que no tolerará a nadie que intente hacer retroceder a su país.

A todos los estadounidenses, seré honesto con ustedes, como siempre lo prometí. Un dictador ruso, invadiendo un país extranjero, tiene costos en todo el mundo. Y estoy tomando medidas sólidas para asegurarme de que el dolor de nuestras sanciones esté dirigido a la economía de Rusia. Y usaré todas las herramientas a nuestra disposición para proteger a las empresas y los consumidores estadounidenses.

Esta noche puedo anunciar que Estados Unidos ha trabajado con otros 30 países para liberar 60 millones de barriles de petróleo de las reservas en todo el mundo. Estados Unidos liderará ese esfuerzo, liberando 30 millones de barriles de nuestra propia Reserva Estratégica de Petróleo. Y estamos listos para hacer más si es necesario, unidos con nuestros aliados.

Estos pasos ayudarán a reducir los precios de la gasolina aquí en casa. Y sé que las noticias sobre lo que está pasando pueden parecer alarmantes. Pero quiero que sepan que vamos a estar bien.

Cuando se escriba la historia de esta era, la guerra de Putin contra Ucrania habrá dejado a Rusia más débil y al resto del mundo más fuerte.

Si bien no debería haber ocurrido algo tan terrible para que las personas de todo el mundo vieran lo que está en juego, ahora todos lo ven con claridad.

Vemos la unidad entre los líderes de las naciones y una Europa más unificada, un Occidente más unificado.

Y vemos unidad entre las personas que se reúnen en grandes multitudes en las ciudades de todo el mundo, incluso en Rusia, para demostrar su apoyo a Ucrania.

En la batalla entre la democracia y la autocracia, las democracias están a la altura del desafío, y el mundo claramente elige el lado de la paz y la seguridad.

Esta es una prueba real. Va a llevar tiempo. Así que sigamos inspirándonos en la voluntad de hierro del pueblo ucraniano.

A nuestros compatriotas estadounidenses ucranianos que forjan un vínculo profundo que conecta a nuestras dos naciones, estamos con ustedes.

Putin puede rodear Kiev con tanques, pero nunca ganará los corazones y las almas del pueblo ucraniano. Él nunca extinguirá el amor por la libertad. Él nunca debilitará la determinación del mundo libre.

Nos reunimos esta noche en una nación que ha vivido dos de los años más difíciles que Estados Unidos haya enfrentado jamás. La pandemia nos ha castigado. Y muchas familias viven de cheque en cheque, luchando para mantenerse al día con el aumento del costo de los alimentos, la gasolina, la vivienda y mucho más.

Y entiendo, como muchos de ustedes. Recuerdo cuando mi papá tuvo que dejar nuestra casa en Scranton, Pensilvania para buscar trabajo. Como mucho de ustedes crecí en una familia que cuando el precio de la comida subía, se sentía en toda mi familia. Tenia un impacto.

Por eso, una de las primeras cosas que hice como presidente fue luchar para aprobar el Plan de Rescate Económico. Porque la gente estaba sufriendo. Debíamos actuar, y lo hicimos.

Pocas leyes han hecho tanto en un momento crítico de nuestra historia para sacarnos de la crisis. Esta ley impulsó nuestros esfuerzos para vacunar a la nación y combatir el COVID-19. Proporcionó un alivio económico inmediato para decenas de millones de estadounidenses. Ayudó a poner comida en la mesa. ¿Recuerdan esas largas filas de carros esperando por horas para obtener una caja de comida? Recorto el costo de los seguros médicos. Y como solía decir mi papá, le dio a la gente “un poco de espacio para respirar”.

Y a diferencia del recorte de impuestos de $2 billones aprobado en la administración anterior que benefició al 1% más rico de los estadounidenses, el Plan de Rescate Económico ayudó a los trabajadores y no dejó a nadie atrás.

Y funcionó. Creó puestos de trabajo. Muchos puestos.

De hecho, nuestra economía creó más de 6.5 millones nuevos puestos de trabajo el año pasado; se crearon más puestos de trabajo en un año como nunca antes en la historia de los Estados Unidos.

La economía creció a una tasa del 5.7% el año pasado, el crecimiento más fuerte en casi 40 años, el primer paso para lograr un cambio fundamental en una economía que no ha funcionado para los trabajadores de esta nación durante mucho tiempo.

Durante los últimos 40 años se nos ha dicho que si otorgamos exenciones fiscales a los que están en la cima, los beneficios llegarían a todos los demás.

Pero esa teoría del goteo condujo a un crecimiento económico más débil, salarios más bajos, mayores déficits y la brecha más amplia entre los que están en la cima y todos los demás en casi un siglo.

La vicepresidenta Harris y yo nos postulamos para el cargo con una nueva visión económica para Estados Unidos.

Invertir en los Estados Unidos. Educar a los estadounidenses. Hacer crecer la fuerza laboral. Construir la economía de abajo hacia arriba, del centro hacia fuera, no de arriba hacia abajo.

Porque sabemos que cuando crece la clase media, los pobres tienen una escalera y a los ricos les va muy bien.

Estados Unidos solía tener las mejores carreteras, puentes y aeropuertos de la tierra.

Ahora nuestra infraestructura ocupa el puesto 13 en el mundo.No podremos competir por los trabajos del siglo XXI si no arreglamos eso.

Por eso fue tan importante aprobar la Ley Bipartidista de Infraestructura. Y quiero agradecer a mis amigos republicanos que se unieron a una inversión para reconstruir los Estados Unidos. La inversión más amplia para reconstruir Estados Unidos en la historia.

Este fue un esfuerzo bipartidista, y quiero agradecer a los miembros de ambos partidos que trabajaron para que esto sucediera. Hemos terminado de hablar de semanas de infraestructura. Ahora hablamos de una década de infraestructura.

Va a transformar Estados Unidos y nos pondrá en el camino para ganar la competencia económica del siglo XXI que enfrentamos con el resto del mundo, particularmente con China.

Como le dije a Xi Jinping, nunca es una buena apuesta apostar contra el pueblo estadounidense.

Crearemos buenos empleos para millones de estadounidenses modernizando carreteras, aeropuertos, puertos y vías fluviales en todo Estados Unidos. Y lo haremos todo para resistir los efectos devastadores de la crisis climática y promover la justicia ambiental.

Construiremos una red nacional de 500.000 estaciones de carga para vehículos eléctricos, comenzaremos a reemplazar las tuberías de plomo venenosas, para que todos los niños y todos los estadounidenses tengan agua limpia para beber en el hogar y en la escuela.

Proveeremos internet de alta velocidad asequible para todos los estadounidenses: comunidades urbanas, suburbanas, rurales y tribales. Ya se han anunciado 4.000 proyectos. Muchos de ustedes ya los han anunciado en sus distritos.

Y esta noche, anuncio que este año comenzaremos a reparar más de 65.000 millas de carreteras y 1.500 puentes en mal estado.

Cuando usamos los dólares de los contribuyentes para reconstruir Estados Unidos, vamos a comprar productos estadounidenses: comprar productos estadounidenses para respaldar los empleos estadounidenses.

El gobierno federal gasta alrededor de $600 mil millones al año para mantener el país seguro y protegido.

Ha habido una ley escrita durante casi un siglo para asegurarse de que los dólares de los contribuyentes respalden los empleos y las empresas estadounidenses. Cada Administración, demócrata y republicana, dice que lo hará, pero nosotros realmente lo estamos haciendo.

Compraremos productos estadounidenses para asegurarnos de que todo,
desde la cubierta de un portaaviones hasta el acero en las barandillas de las autopistas se fabrican en los Estados Unidos.

Pero para competir por los mejores trabajos del futuro, también debemos nivelar el campo de juego con China y otros competidores. Por eso es tan importante aprobar la Ley de Innovación Bipartidista que espera en el Congreso y que hará inversiones récord en tecnologías emergentes y fabricación estadounidense.

Solíamos invertir casi 2 por ciento del PIB en investigación y desarrollo. Ahora no lo hacemos. No podemos. China lo esta haciendo.

Permítanme darles un ejemplo de por qué es tan importante aprobarla.

Si viaja 20 millas al este de Columbus, Ohio, encontrará 1.000 acres de tierra vacíos.

No parecerá mucho, pero si se detienen y miran de cerca, verán un “campo de sueños”, el terreno sobre el cual se construirá el futuro de Estados Unidos.

Aquí es donde Intel, la compañía estadounidense que ayudó a construir Silicon Valley, construirá su “mega locación” de semiconductores de $20 mil millones. Hasta ocho fábricas de última generación en un solo lugar. 10.000 nuevos puestos de trabajo. Y en esas fábricas, el trabajo promedio, 135.000 dólares al año.

Algunas de las manufacturas más sofisticadas del mundo para hacer chips de computadora del tamaño de la yema de un dedo que alimentan al mundo y a nuestra vida cotidiana.

Teléfonos inteligentes. Internet. Tecnología que aún tenemos que inventar.

Pero eso es solo el comienzo.

El CEO de Intel, Pat Gelsinger, quien está aquí esta noche, me dijo que están listos para aumentar su inversión de $20 mil millones a $100 mil millones.

Esa sería una de las mayores inversiones en manufactura en la historia de Estados Unidos. Y todo lo que están esperando es que ustedes aprueben este proyecto de ley.

Así que no esperemos más. Mándenlo a mi escritorio. Lo firmaré. Y despegaremos de verdad.

Intel no está solo. Algo está pasando en Estados Unidos. Solo miren a su alrededor y verán una historia increíble. El renacimiento del orgullo que proviene de poner el sello “Fabricado en los Estados Unidos de América” en los productos. La revitalización de la fabricación estadounidense.

Las empresas están optando por construir nuevas fábricas aquí, cuando hace tan solo unos años, las habrían construido en el extranjero.

Eso es lo que está pasando. Ford está invirtiendo $11 mil millones para construir vehículos eléctricos, creando 11,000 empleos en todo el país.

GM está realizando la inversión más grande de su historia: $7 mil millones para construir vehículos eléctricos, lo que creará 4,000 empleos en Michigan.

En total, creamos 369.000 nuevos empleos de manufactura en Estados Unidos el año pasado.

Impulsado por personas que he conocido como JoJo Burgess, de generaciones de trabajadores siderúrgicos sindicales de Pittsburgh, quien está aquí con nosotros esta noche.

Como dice el senador de Ohio Sherrod Brown: “Es hora de enterrar la etiqueta de “cinturón de óxido”.

Es hora.

Pero con todos los aspectos positivos de nuestra economía, el crecimiento récord del empleo y los salarios más altos, demasiadas familias luchan para mantenerse al día con las facturas.

La inflación les está robando las ganancias que de otro modo podrían tener.

Lo entiendo. Es por eso que mi máxima prioridad es tener los precios bajo control.

Miren, nuestra economía se recuperó más rápido de lo que la mayoría predijo, pero la pandemia significó que las empresas tuvieron dificultades para contratar suficientes trabajadores a fin de mantener la producción en sus fábricas.

La pandemia también interrumpió las cadenas de suministro mundiales.

Cuando las fábricas cierran, se tarda más en fabricar productos
y en llevarlos del depósito a la tienda, y los precios suben.

Miren los autos.

El año pasado, no había suficientes semiconductores para fabricar todos los autos que la gente quería comprar.

Y adivinen qué, los precios de los automóviles subieron.

Entonces, tenemos una elección.

Una forma de combatir la inflación es reducir los salarios y empobrecer a los estadounidenses.

Tengo un mejor plan para combatir la inflación.

Reducir sus costos, no sus salarios.

Fabricar más autos y semiconductores en Estados Unidos.

Más infraestructura e innovación en Estados Unidos.

Más bienes moviéndose más rápido y más barato en Estados Unidos.

Más trabajos en los que se pueda ganar bien en Estados Unidos.

Y en lugar de depender de cadenas de suministro extranjeras, hacerlo en los Estados Unidos.

Los economistas lo llaman “aumentar la capacidad productiva de nuestra economía”.

Yo lo llamo construir un mejor Estados Unidos.

Mi plan para combatir la inflación reducirá los costos y reducirá el déficit. 17 premios Nobel de economía dicen que mi plan aliviará las presiones inflacionarias a largo plazo. Los principales líderes empresariales y la mayoría de los estadounidenses apoyan mi plan. Y aquí está el plan:

Primero, reducir el costo de los medicamentos prescritos. Nosotros pagamos más por la misma medicina por la misma compañía que en cualquier otro país en el mundo.

Solo miren la insulina. Uno de cada diez estadounidenses tiene diabetes. En Virginia, conocí a un niño de 13 años llamado Joshua Davis. Tanto él como su papá tienen diabetes tipo 1, lo que significa que necesitan insulina todos los días.

La insulina cuesta alrededor de $10 por vial para producirse. Pero las compañías farmacéuticas cobran a familias como la de Joshua y su papá hasta 30 veces más.

Hablé con la mamá de Joshua. Imagínense lo que es mirar a su hijo que necesita insulina y no tener idea de cómo va a pagarla. Lo que le hace a su dignidad, su capacidad de mirar a su hijo a los ojos, de ser la madre que espera ser.

Joshua está aquí con nosotros esta noche. Ayer fue su cumpleaños. Feliz cumpleaños, amigo.

Para Joshua, y para los otros 200.000 jóvenes con diabetes tipo 1, limitemos el costo de la insulina a $35 al mes para que todos puedan pagarla. A las compañías farmacéuticas les seguirá yendo muy bien.

Y mientras estamos en eso, dejemos que Medicare negocie precios más bajos para los medicamentos recetados, como ya lo hace el VA.

Miren, el Plan de Rescate Económico está ayudando a millones de familias con planes en la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio a ahorrar $2.400 al año en sus primas de atención de la salud. Cerremos la brecha de cobertura y hagamos que esos ahorros sean permanentes.

Segundo, reducir los costos de energía para las familias en un promedio de $500 al año al combatir el cambio climático.

Proporcionemos inversiones y créditos fiscales para climatizar los hogares y negocios con el fin de que sean energéticamente eficientes y obtengan un crédito fiscal. Duplicar la producción de energía limpia de Estados Unidos en energía solar, eólica y mucho más. Rebajar el precio de los vehículos eléctricos, ahorrándoles otros $80 al mes porque nunca más tendrán que pagar en la gasolinera.

Tercero, reducir el costo del cuidado de niños.

Si vives en una ciudad grande, puedes llegar a pagar hasta $14.000 al año por el cuidado infantil por niño.

Yo fui un padre soltero por cinco años, criando a dos hijos. Aunque tuve mucha ayuda. Tenia una mama, un padre, un hermano y una hermana que de verdad ayudaron.

Las familias trabajadoras y de clase media no deberían tener que pagar más del 7 % de sus ingresos por el cuidado de niños pequeños.

Mi plan reducirá el costo a la mitad para la mayoría de las familias y ayudará a los padres, incluidas millones de mujeres, que abandonaron la fuerza laboral durante la pandemia porque no podían pagar el cuidado de los niños, a que puedan volver a trabajar.

Mi plan no se detiene ahí. También incluye atención domiciliaria y de largo plazo. Vivienda más asequible. Y prekínder para cada niño de 3 y 4 años. Todo esto reducirá los costos.

Y según mi plan, nadie que gane menos de $400.000 al año pagará un centavo adicional en nuevos impuestos. Nadie.

A lo mejor me equivoco, pero yo creo, que, si hacemos una votación secreta en esta cámara, todos estaríamos de acuerdo de que el sistema tributario actual no es justo. Tenemos que arreglarlo.

No busco castigar a nadie. Pero asegurémonos de que las corporaciones y los estadounidenses más ricos comiencen a pagar su parte justa.

Mira, el año pasado, así como Chris Coons y Tom Carper y mi distinguida congresista, todos venimos de la tierra de las corporaciones en Estados Unidos. Hay más corporaciones incorporadas en Delaware que en otro estado de Estados Unidos combinado. Y, aun así, gane 36 años seguidos. El punto es: incluso ellos entienden que tienen que pagar su parte justa.

Apenas el año pasado, 55 corporaciones de Fortune 500 obtuvieron $40 mil millones en ganancias y pagaron cero dólares en impuestos federales sobre la renta.

Eso simplemente no es justo. Es por eso que he propuesto una tasa impositiva mínima del 15 % para las corporaciones.

Conseguimos que más de 130 países acordaran una tasa impositiva mínima global para que las empresas no puedan dejar de pagar sus impuestos en su país enviando empleos y fábricas al exterior. Ayudará a recaudar miles de millones de dólares.

Por eso he propuesto cerrar los vacíos legales para que los muy ricos no paguen una tasa impositiva más baja que un maestro o un bombero.

Así que ese es mi plan. Hará crecer la economía y reducirá los costos para las familias.

Entonces, ¿qué estamos esperando? Hagámoslo. Y mientras tanto, confirmen mis nominados a la Reserva Federal, que desempeña un papel fundamental en la lucha contra la inflación.

Mi plan no solo reducirá los costos para darles a las familias una oportunidad justa, sino que reducirá el déficit.

La administración anterior no solo aumentó el déficit con recortes de impuestos para los muy ricos y las corporaciones, sino que socavó a los organismos de control cuyo trabajo era evitar que se desperdiciaran los fondos de ayuda para la pandemia.

Pero en mi administración, los organismos de control han sido bien recibidos.

Estamos persiguiendo a los delincuentes que robaron miles de millones en dinero de ayuda destinados a pequeñas empresas y millones de estadounidenses.

Y esta noche anuncio que el Departamento de Justicia nombrará un fiscal jefe para el fraude pandémico.

Para finales de este año, el déficit se habrá reducido a menos de la mitad de lo que era antes de que asumiera el cargo.

El único presidente que ha reducido el déficit en más de un billón de dólares en un solo año.

Reducir sus costos también significa exigir más competencia.

Soy capitalista, pero capitalismo sin competencia no es capitalismo.

Es explotación y hace subir los precios.

Cuando las corporaciones no tienen con quien competir, sus ganancias aumentan, sus precios aumentan.

Pequeñas empresas y agricultores y ganaderos familiares, no necesito decirles a algunos de mis amigos republicanos de esos estados, ¿adivinen qué? Tienes cuatro plantas empacadoras de carne básicas. Eso es todo. Juegas con ellos o no puedes jugar en absoluto. Y pagas muchísimo más, muchísimo más porque solo hay cuatro.

Vemos que sucede con los transportistas marítimos que mueven mercancías dentro y fuera de Estados Unidos. Durante la pandemia, estas empresas de propiedad extranjera aumentaron los precios hasta en un 1.000 % y obtuvieron ganancias récord.

Esta noche, estoy anunciando medidas enérgicas contra estas empresas que cobran de más a las empresas y a los consumidores estadounidenses.

Y a medida que las firmas de Wall Street adquieren más hogares de ancianos, la calidad de esos hogares ha bajado y los costos han aumentado. Eso se termina bajo mi supervisión.

Medicare establecerá estándares más altos para los hogares de ancianos y se asegurará de que sus seres queridos reciban la atención que merecen y esperan.

También reduciremos costos y mantendremos la economía fuerte al brindarles a los trabajadores una oportunidad justa, proporcionar más capacitación y aprendizaje, contratarlos en función de sus habilidades, no de sus títulos.

Aprobemos la Ley de Equidad en los Cheques de Pago y las licencias pagas. Aumentar el salario mínimo a $15 la hora y extender el Crédito Tributario por Hijos, para que nadie tenga que criar una familia en la pobreza.

Aumentemos las Becas Pell y aumentemos nuestro apoyo histórico a las HBCU, e invirtamos en lo que Jill, nuestra Primera Dama que enseña a tiempo completo, llama el secreto mejor guardado de Estados Unidos: los colegios comunitarios.

Y aprobemos la Ley PRO para que cuando la mayoría de los trabajadores quieran formar un sindicato, nadie los detenga.

Cuando invertimos en nuestros trabajadores, cuando construimos juntos la economía desde abajo hacia arriba y del centro hacia afuera, podemos hacer algo que no hemos hecho en mucho tiempo: construir un Estados Unidos mejor.

Durante más de dos años, el COVID-19 ha impactado en cada decisión de nuestras vidas y en la vida de la nación. Y sé que están cansados, frustrados y agotados. Eso ni siquiera cuenta las cerca de un millón de personas que se sientan en la mesa del comedor o en la mesa de la cocina y miran una silla vacía porque perdieron a alguien.

Pero también sé que debido al progreso que hemos logrado, debido a su resiliencia y a las herramientas que tenemos, esta noche puedo decir que estamos avanzando de manera segura, volviendo a la normalidad, a rutinas más normales.

Hemos llegado a un nuevo momento en la lucha contra el COVID-19, con casos graves a un nivel tan bajo no visto desde julio pasado.

Hace solo unos días, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los CDC, emitieron nuevas pautas para el uso de mascarillas. Según estas nuevas pautas, la mayoría de los estadounidenses en la mayor parte del país ahora pueden estar sin mascarillas.

Y según las proyecciones, una mayor parte del país llegará a ese punto en las próximas dos semanas.

Gracias al progreso que hemos logrado el año pasado, el COVID-19 ya no necesita controlar nuestras vidas. Sé que algunos están hablando de “vivir con el COVID-19”. Esta noche, digo que nunca aceptaremos simplemente vivir con el COVID-19. Continuaremos combatiendo el virus como lo hacemos con otras enfermedades.

Y como este es un virus que muta y se propaga, nos mantendremos en guardia. Aquí hay cuatro pasos de sentido común a medida que avanzamos de manera segura.

Primero, mantenerse protegidos con vacunas y tratamientos. Sabemos cuán increíblemente efectivas son las vacunas. Si está vacunado y reforzado, tiene el mayor grado de protección. Nunca dejaremos de vacunar a más estadounidenses.

Ahora, sé que los padres con niños menores de 5 años están ansiosos por ver que se autorice una vacuna para sus hijos. Los científicos están trabajando arduamente para lograrlo y estaremos listos con muchas vacunas cuando lo hagan.

También estamos listos con tratamientos antivirales. Si contrae COVID-19, la píldora de Pfizer reduce sus posibilidades de terminar en el hospital en un 90%.

Hemos encargado más de estas píldoras que nadie en el mundo. Y Pfizer está trabajando horas extras para ofrecernos un millón de píldoras este mes y más del doble el próximo mes.

Y estamos lanzando la iniciativa “Testeo para el tratamiento” para que las personas puedan hacerse la prueba en una farmacia y, si dan positivo, recibir pastillas antivirales en el acto sin costo alguno.

Si está inmunocomprometido o tiene alguna otra vulnerabilidad, disponemos de tratamientos y mascarillas gratuitas de alta calidad.

No dejamos a nadie atrás ni ignoramos las necesidades de nadie a medida que avanzamos.

Y en cuanto a las pruebas, hemos puesto a su disposición cientos de millones de pruebas para que las solicite de forma gratuita.

Incluso si ya ordenó pruebas gratuitas esta noche, estoy anunciando que puede solicitar más en covidtests.gov a partir de la próxima semana.

En segundo lugar, debemos prepararnos para nuevas variantes.

Durante el año pasado, hemos mejorado mucho en la detección de nuevas variantes.
Si es necesario, podremos implementar nuevas vacunas dentro de 100 días en lugar de muchos meses o años. Y, si el Congreso proporciona los fondos que necesitamos, tendremos nuevas reservas de pruebas, mascarillas y píldoras listas si es necesario.

No puedo prometerles que no vendrá una nueva variante. Pero puedo prometerles que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para estar preparados si sucede.

Tercero, podemos terminar con el cierre de escuelas y comercios. Tenemos las herramientas que necesitamos.

Es hora de que los estadounidenses vuelvan a trabajar y vuelvan a llenar nuestros grandes centros urbanos. Las personas que trabajan desde casa pueden sentirse seguras para comenzar a regresar a la oficina.

Estamos haciendo eso aquí en el gobierno federal. La gran mayoría de los trabajadores federales volverán a trabajar de manera presencial.

Nuestras escuelas están abiertas. Continuemos de esa manera. Nuestros hijos necesitan estar en la escuela.

Y con el 75% de los adultos estadounidenses completamente vacunados y las hospitalizaciones reducidas en un 77 %, la mayoría de los estadounidenses pueden quitarse las mascarillas, regresar al trabajo, permanecer en el aula y avanzar de manera segura.

Logramos esto porque brindamos vacunas, tratamientos, pruebas y mascarillas gratuitas. Por supuesto, continuar con esto cuesta dinero, así que no se sorprendan cuando venga a verlos de nuevo. Pronto enviaré una solicitud al Congreso.

La gran mayoría de los estadounidenses han usado estas herramientas y es posible que quieran volver a hacerlo, por lo que espero que el Congreso lo apruebe rápidamente.

Cuarto, seguiremos vacunando al mundo. Hemos enviado 475 millones de dosis de vacunas a 112 países, más que cualquier otra nación. Y no nos detendremos, porque no puedes construir un muro lo suficientemente alto para mantener al —

Una vacuna que detendrá la propagación de estas enfermedades.

Hemos perdido mucho por el COVID-19. Tiempo juntos. Y lo peor de todo, tantas vidas perdidas.

Usemos este momento para volver a comenzar. Dejemos de ver el COVID-19 como una línea divisoria partidista y veamos lo que es: una enfermedad terrible.

Dejemos de vernos como enemigos y comencemos a vernos por lo que realmente somos: compatriotas estadounidenses.

No podemos cambiar lo divididos que hemos estado. Pero podemos cambiar la forma en que avanzamos con el COVID-19 y con otros problemas que debemos enfrentar juntos.

Hace poco visité el Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York días después de los funerales del oficial Wilbert Mora y su compañero, el oficial Jason Rivera.

Estaban respondiendo a una llamada al 9-1-1 cuando un hombre les disparó y los mató con un arma robada.

El oficial Mora tenía 27 años.

El oficial Rivera tenía 22 años.

Ambos dominicano-estadounidenses que habían crecido en las mismas calles que luego eligieron patrullar como oficiales de policía.

Hablé con sus familias y les dije que siempre estaremos en deuda por su sacrificio y que continuaremos con su misión de restaurar la confianza y la seguridad que toda comunidad merece.

He trabajado en estos temas durante mucho tiempo.

Sé lo que funciona: invertir en la prevención del delito y policías comunitarios que seguirán el ritmo, que conocerán el vecindario y que pueden restaurar la confianza y la seguridad.

Así que no abandonemos nuestras calles. O elegir entre la seguridad y la justicia equitativa.

Unámonos para proteger a nuestras comunidades, restaurar la confianza y responsabilizar a las fuerzas del orden público.

Es por eso que el Departamento de Justicia exigió cámaras corporales, prohibió los estrangulamientos y restringió las órdenes de allanamiento sin previo aviso para sus agentes.

Es por eso que el Plan de Rescate Económico proporcionó $350 mil millones que las ciudades, los estados y los condados pueden usar para contratar más policías e invertir en estrategias comprobadas como la interrupción de la violencia comunitaria: mensajeros confiables que rompen el ciclo de violencia y trauma y brindan esperanza a los jóvenes.

Todos deberíamos estar de acuerdo: la respuesta no es quitarle fondos a la policía. La respuesta es FINANCIAR a la policía con los recursos y la capacitación que necesitan para proteger a nuestras comunidades.

Les pido a demócratas y republicanos por igual: aprueben mi presupuesto y mantengan seguros nuestros vecindarios.

Y seguiré haciendo todo lo que esté a mi alcance para tomar medidas enérgicas contra el tráfico de armas y las armas fantasma que se pueden comprar en línea y hacer en casa: no tienen números de serie y no se pueden rastrear.

Y le pido al Congreso que apruebe medidas comprobadas para reducir la violencia armada. Aprobar verificaciones de antecedentes universales. ¿Por qué alguien en una lista de terroristas debería poder comprar un arma?

Prohibir las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad.

Revocar la protección de responsabilidad que convierte a los fabricantes de armas en la única industria en Estados Unidos que no puede ser demandada.

Estas leyes no infringen la Segunda Enmienda. Salvan vidas.

El derecho más fundamental en Estados Unidos es el derecho a votar, y que el voto se cuente. Y está siendo atacado.

Estado tras estado, se han aprobado nuevas leyes, no solo para suprimir el voto, sino para subvertir elecciones enteras. No podemos permitir que esto suceda.

Esta noche, insto al Senado a: aprobar la Ley de Libertad para Votar. Aprobar la Ley de Derechos Electorales de John Lewis. Y mientras lo hacen, aprueben la Ley de Divulgación para que los estadounidenses puedan saber quién está financiando nuestras elecciones.

Esta noche, me gustaría honrar a alguien que ha dedicado su vida a servir a este país: el juez Stephen Breyer, un veterano del ejército, erudito constitucional y juez jubilado de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Juez Breyer, gracias por su servicio.

Y todos sabemos, que no importa la ideología, una de las responsabilidades constitucionales más serias que tiene un presidente es nominar a alguien para que sirva en la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Y lo hice hace 4 días, cuando nominé a la jueza del Tribunal de Apelaciones del Circuito, Ketanji Brown Jackson. Una de las mentes legales más importantes de nuestra nación, quien continuará con el legado de excelencia del juez Breyer.

Una exlitigante superior en la práctica privada. Una exdefensora pública federal. Y de una familia de educadores de escuelas públicas y policías. Una generadora de consenso. Desde que fue nominada, ha recibido un amplio apoyo, desde la Orden Fraternal de la Policía hasta exjueces designados por demócratas y republicanos.

Y si queremos promover la libertad y la justicia, necesitamos asegurar la frontera y arreglar el sistema de inmigración.

Podemos hacer ambas cosas. En nuestra frontera, hemos instalado nueva tecnología como escáneres de última generación para detectar mejor el contrabando de drogas.

Hemos establecido patrullas conjuntas con México y Guatemala para atrapar a más traficantes de personas.

Estamos implementando jueces de inmigración dedicados para que se traten más rápido los casos de las familias que huyen de la persecución y la violencia, y aquellos que no están aquí legítimamente puedan ser enviados de regreso.

Estamos asegurando compromisos y apoyando a socios en América del Sur y Central para acoger a más refugiados y asegurar sus propias fronteras.

Podemos hacer todo esto mientras mantenemos encendida la antorcha de la libertad que ha llevado a generaciones de inmigrantes a esta tierra: mis antepasados y muchos de los suyos.

Proporcionar un camino hacia la ciudadanía para los Dreamers, para aquellos con estatus temporal, los trabajadores agrícolas y los trabajadores esenciales. Revisar nuestras leyes para que las empresas tengan los trabajadores que necesitan y las familias no esperen décadas para reunirse.

No solo es lo correcto, es lo económicamente inteligente. Es por eso que la reforma migratoria cuenta con el apoyo de todos, desde los sindicatos hasta los líderes religiosos y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos. Hagámoslo de una vez por todas.

Promover la libertad y la justicia también requiere proteger los derechos de las mujeres.

El derecho constitucional afirmado en Roe vs. Wade, precedente permanente durante medio siglo, está siendo atacado como nunca antes.

Si queremos avanzar, no retroceder, debemos proteger el acceso a la atención médica. Preservar el derecho de la mujer a elegir. Y sigamos avanzando en la atención de la salud materna en los Estados Unidos.

Y para nuestros estadounidenses LGBTQ+, finalmente lleven la Ley de Igualdad bipartidista a mi escritorio. La embestida de las leyes estatales contra los estadounidenses transgénero y sus familias está mal.

Como dije el año pasado, especialmente a nuestros estadounidenses transgénero más jóvenes, siempre los apoyaré como presidente, para que puedan ser ustedes mismos y alcanzar el potencial que Dios les ha dado.

Si bien a menudo parece que nunca estamos de acuerdo, eso no es cierto. El año pasado firmé 80 proyectos de ley bipartidistas. Desde prevenir los cierres del gobierno hasta proteger a los asiático-estadounidenses de los crímenes de odio aún demasiado comunes y reformar la justicia militar.

Y pronto, fortaleceremos la Ley de Violencia contra la Mujer que escribí por primera vez hace tres décadas. Es importante para nosotros mostrarle a la nación que podemos unirnos y hacer grandes cosas.

Así que esta noche ofrezco una “Agenda de Unidad para la Nación”. Cuatro grandes cosas que podemos hacer juntos.

Primero, vencer la epidemia de opiáceos. Hay mucho que podemos hacer. Aumentar la financiación para la prevención, el tratamiento, la reducción de daños y la recuperación.

Deshacernos de las reglas obsoletas que impiden que los médicos receten tratamientos. Y detener el flujo de drogas ilícitas trabajando con las fuerzas del orden público estatales y locales para perseguir a los traficantes.

Si sufre de adicción, sepa que no está solo. Creo en la recuperación y celebro a los 23 millones de estadounidenses en recuperación.

En segundo lugar, hablemos de la salud mental. Especialmente entre nuestros niños, cuyas vidas y educación han sido alteradas.

El Plan de Rescate Económico dio dinero a las escuelas para contratar maestros y ayudar a los estudiantes a recuperar el aprendizaje perdido.

Insto a todos los padres a que se aseguren de que su escuela haga precisamente eso. Y todos podemos desempeñar un papel: inscríbase para ser tutor o mentor.

Los niños también estaban luchando antes de la pandemia. Acoso escolar, violencia, trauma y los daños de las redes sociales.

Como ha demostrado Frances Haugen, quien está aquí con nosotros esta noche, debemos responsabilizar a las plataformas de redes sociales por el experimento nacional que están realizando con nuestros niños con fines de lucro.

Es hora de fortalecer las protecciones de privacidad, prohibir la publicidad dirigida a los niños, exigir a las empresas de tecnología que dejen de recopilar datos personales de nuestros niños.

Y brindemos a todos los estadounidenses los servicios de salud mental que necesitan. Más personas a las que pueden acudir en busca de ayuda y paridad total entre la atención de la salud física y mental.

Tercero, apoyar a nuestros veteranos.

Los veteranos son lo mejor de nosotros.

Siempre he creído que tenemos la obligación sagrada de equipar a todos los que enviamos a la guerra y cuidar de ellos y sus familias cuando regresan a casa.

Mi administración brinda asistencia con capacitación laboral y vivienda, y ahora ayuda a los veteranos de bajos ingresos a obtener atención del VA sin deudas.

Nuestras tropas en Irak y Afganistán se enfrentaron a muchos peligros. Muchos de ustedes han estado allí. Yo he ido a Irak y Afganistán más de 40 veces. Una tropa estaba estacionada en bases y respiraba humo tóxico de los “pozos de quema” que incineraban desechos de guerra: material médico y peligroso, combustible para aviones y más. Cuando regresaron a casa, muchos de los guerreros más aptos y mejor entrenados del mundo no volvieron a ser los mismos.

Dolores de cabeza Entumecimientos. Mareos.

Un cáncer que los pondría en un ataúd cubierto con banderas.

Lo sé.

Uno de esos soldados era mi hijo, el mayor Beau Biden.

No sabemos con certeza si un pozo de quema fue la causa de su cáncer cerebral o de las enfermedades de muchas de nuestras tropas. Pero me comprometo a averiguar todo lo que podamos.

Comprometido con familias de militares como la de Danielle Robinson de Ohio. La viuda del sargento de primera clase Heath Robinson.

Nació soldado. Guardia Nacional del Ejército. Médico de combate en Kosovo e Irak.

Estacionado cerca de Bagdad, a pocos metros de pozos de quema del tamaño de campos de fútbol.

La viuda de Heath, Danielle, está aquí con nosotros esta noche. Les encantaba ir a los partidos de fútbol de Ohio State. Le encantaba construir Legos con su hija.

Pero el cáncer por la exposición prolongada a los pozos de quema devastó los pulmones y el cuerpo de Heath.

Danielle dice que Heath fue un luchador hasta el final. Él no sabía cómo dejar de pelear, y ella tampoco.

A través de su dolor encontró el propósito de exigir que lo hagamos mejor. Esta noche, Danielle, seremos mejores.

El VA ha descubierto nuevas formas de vincular las exposiciones tóxicas a las enfermedades, lo que ya ayuda a más veteranos a obtener beneficios.

Y esta noche anuncio que ampliaremos la elegibilidad a los veteranos que padecen nueve tipos de cáncer respiratorio.

También hago un llamado al Congreso: aprueben una ley para garantizar que los veteranos devastados por exposiciones tóxicas en Irak y Afganistán finalmente obtengan los beneficios y la atención de la salud integral que merecen.

Y cuarto, acabemos con el cáncer tal como lo conocemos.

Esto es personal para mí y para Jill, para Kamala y para muchos de ustedes. Muchos de ustedes han perdido a alguien que aman – esposo, esposa, hijo, hija, madre, padre.

El cáncer es la causa número 2 de muerte en los Estados Unidos: solo superado por las enfermedades del corazón.

El mes pasado, anuncié nuestro plan para potenciar el Cancer Moonshot que el presidente Obama me pidió que dirigiera hace seis años.

Nuestro objetivo es reducir la tasa de mortalidad por cáncer en al menos un 50 % durante los próximos 25 años, convertir más cánceres de sentencias de muerte a enfermedades tratables.

Más apoyo para pacientes y familias.

Para lograrlo, le pido al Congreso que financie ARPA-H, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud.

Se basa en DARPA, el proyecto del Departamento de Defensa que condujo a Internet, GPS y mucho más.

ARPA-H tendrá un propósito singular: impulsar avances en el cáncer, el Alzheimer, la diabetes y más.

Una agenda de unidad para la nación. Podemos hacer esto. Esta en nuestro poder. No veo una ventaja partidista en ninguna de esas cuatro cosas.

Compatriotas estadounidenses, esta noche nos hemos reunido en un espacio sagrado, la fortaleza de nuestra democracia.

En este Capitolio, generación tras generación, los estadounidenses han debatido grandes cuestiones en medio de grandes conflictos y han hecho grandes cosas.

Hemos luchado por la libertad, ampliado la libertad, derrotado el totalitarismo y el terror.

Y hemos construido la nación más fuerte, más libre y más próspera que el mundo jamás haya conocido.

Ahora es la hora.

Nuestro momento de responsabilidad.

Nuestra prueba de determinación y conciencia, de la historia misma.

Es en este momento que se forma nuestro carácter. Que encontramos nuestro propósito. Que forjamos nuestro futuro.

Conozco esta nación. Nos enfrentaremos a la prueba. Para proteger la libertad, para ampliar la equidad y la oportunidad. Salvaremos la democracia.

A pesar de lo difíciles que han sido estos tiempos, soy más optimista acerca de Estados Unidos hoy de lo que he sido en toda mi vida. Porque veo el futuro que está a nuestro alcance. Porque sé que simplemente no hay nada más allá de nuestra capacidad.

Somos la única nación en la Tierra que siempre ha convertido cada crisis que enfrentamos en una oportunidad. La única nación que se puede definir con una sola palabra: posibilidades.

Así que esta noche, en nuestro año 245 como nación, he venido a informar sobre el Estado de la Unión.

Y mi informe es este: el Estado de la Unión es fuerte, porque ustedes, el pueblo estadounidense, son fuertes.

Somos más fuertes hoy que hace un año.

Y seremos más fuertes dentro de un año de lo que somos hoy.

Ahora es nuestro momento de enfrentar y superar los desafíos de nuestro tiempo.

Y lo haremos, como un solo pueblo.

Un Estados Unidos.

Los Estados Unidos de América.

Que Dios los bendiga a todos. Que Dios proteja a nuestras tropas.

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