Cross Hall

12:37 p. m. EDT

EL PRESIDENTE:  El día de hoy – no es exagerado decirlo – marca un momento muy solemne.  Hoy, la Corte Suprema de los Estados Unidos expresamente le ha quitado al pueblo estadounidense un derecho constitucional que ya le había reconocido.

No fue que lo limitaron.  Sencillamente se lo quitaron.  Nunca se había hecho eso con un derecho tan importante para tantos estadounidenses.

Pero lo hicieron.  Y es un día triste para la Corte y para el país.

Hace cincuenta años, se decidió el caso Roe vs. Wade y desde entonces ha sido legislación nacional.

Este histórico caso protegió el derecho de la mujer a elegir; su derecho a tomar decisiones extremadamente personales con su médico, sin interferencia política.

Reafirmó los principios básicos de igualdad: que las mujeres tienen el poder de controlar su propio destino.  Así mismo, reforzó el derecho fundamental a la privacidad: el derecho de cada uno de nosotros a elegir cómo vivir nuestras vidas.

Ahora, en ausencia de Roe, debemos ser muy claros: La salud y la vida de las mujeres de este país corren peligro.

Como presidente y miembro principal de la Comisión Judicial del Senado, como vicepresidente y ahora como presidente de los Estados Unidos, he estudiado minuciosamente este caso. Actualmente, soy el que ha considerado más ratificaciones de la Corte Suprema, donde este caso siempre se ha discutido.

Creo que Roe vs. Wade fue la decisión correcta como asunto de derecho constitucional, una aplicación del derecho fundamental a la privacidad y a la libertad en materia de autonomía familiar y personal.

Fue una decisión sobre un asunto complejo que estableció un delicado equilibrio entre el derecho de la mujer a elegir durante las primeras etapas de su embarazo y la capacidad del Estado para regularlo durante etapas posteriores.  Fue una decisión con un amplio consenso nacional que la mayoría de los estadounidenses de distintas creencias y orígenes consideraron aceptable y que había sido legislación nacional durante la mayor parte de la vida de los estadounidenses de hoy.

Por otra parte, era un principio constitucional ratificado por magistrados designados por presidentes demócratas y republicanos por igual. 

Roe vs. Wade fue una decisión de 7 a 2 redactada por un magistrado designado por un presidente republicano, Richard Nixon.  Durante las cinco décadas posteriores a Roe vs. Wade, entre los que votaron a favor de los principios establecidos en el caso hubo magistrados designados por presidentes republicanos – Eisenhower, Nixon, Reagan, George W. [H.W.] Bush.

Son tres magistrados nombrados por un mismo presidente, Donald Trump, los que están tras la decisión de hoy de trastocar la balanza de la justicia y eliminar un derecho fundamental para las mujeres de este país.

No se equivoquen: Esta decisión representa la consagración de un esfuerzo deliberado durante décadas para alterar el equilibrio de nuestra ley.  Es la materialización de una ideología extrema y, en mi opinión, un trágico error de la Corte Suprema.

La Corte ha hecho lo que nunca antes había hecho: eliminar expresamente un derecho constitucional que ya antes había sido reconocido y que es tan fundamental para tantos estadounidenses.

La decisión de la Corte en este caso tendrá consecuencias reales e inmediatas.  Las leyes estatales que prohíben el aborto hoy automáticamente entrarán en vigor, poniendo en peligro la salud de millones de mujeres, en algunos casos sin excepciones. 

Son tan extremas que las mujeres podrían ser sancionadas por proteger su salud.

Son tan extremas que mujeres y niñas se verán obligadas a llevar dentro de sí al hijo de su violador – el hijo de la consecuencia. 

Sencillamente, me deja atónito. 

Es tan extremo que los médicos serán penalizados por cumplir con su deber de cuidado.

Imaginen – una mujer joven obligada a llevar el hijo del incesto – la consecuencia del incesto.  Sin tener alternativa. 

Demasiadas veces, las mujeres pobres son las más afectadas.  Es cruel.

De hecho, la Corte en su decisión hizo referencia a leyes estatales que penalizan el aborto que se remontan a los 1800 – la Corte, literalmente, hizo retroceder 150 años a los Estados Unidos. 

Es un día triste para el país, en mi opinión, pero no significa que la lucha haya terminado.

Permítanme ser muy claro e inequívoco: La única manera de asegurar el derecho de la mujer a elegir y el equilibrio que existía es que el Congreso restablezca las protecciones de Roe vs. Wade como ley federal.

Ninguna acción ejecutiva del Presidente podrá hacerlo.  Y si el Congreso, según parece, no cuenta con los votos para hacerlo ahora, los votantes deben hacer oír su voz.

Este otoño, debemos elegir más senadores y representantes que nuevamente tipifiquen en la legislación federal el derecho a decidir de la mujer; elegir más líderes estatales para proteger este derecho a nivel local.

Tenemos que restaurar las protecciones de Roe como legislación nacional.  Tenemos que elegir oficiales que lo hagan.

Este otoño, Roe se someterá a voto.  Las libertades personales se someterán a voto.  El derecho a la privacidad, la libertad, la igualdad… todo se someterá a voto. 

Hasta entonces, haré todo lo que esté a mi alcance para proteger el derecho de la mujer en los estados donde se enfrenten a las consecuencias de la decisión de hoy.

Aunque la decisión de la Corte arroja una sombra oscura sobre una gran parte del país, muchos estados de este país siguen reconociendo el derecho de la mujer a elegir.

Así que si una mujer vive en un estado que prohíbe el aborto, la decisión de la Corte Suprema no le impide viajar desde su estado de residencia a un estado que lo permita.  No impide que un médico de ese estado la atienda.

Como el Fiscal General ha dejado claro, las mujeres deben seguir siendo libres de viajar de forma segura a otro estado para buscar la atención que necesitan.  Y mi administración defenderá ese derecho fundamental. 

Si algún oficial estatal o local, de alto o bajo nivel, intenta interferir en el ejercicio del derecho básico de una mujer a viajar, haré todo lo que esté a mi alcance para luchar contra ese ataque profundamente antiamericano.

Mi administración también protegerá el acceso de la mujer a los medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos -la FDA-, como los anticonceptivos, que son fundamentales para la atención sanitaria preventiva; la mifepristona, que la FDA aprobó hace 20 años para interrumpir de forma segura los embarazos tempranos y que se utiliza habitualmente para tratar los abortos espontáneos.

Algunos estados están diciendo que intentarán prohibir o limitar estrictamente el acceso a estos medicamentos. 

Pero los gobernadores y legisladores estatales extremistas que pretenden bloquear el correo o registrar el botiquín de una persona, o controlar las acciones de una mujer mediante el seguimiento de los datos de las aplicaciones que utiliza, se equivocan y son extremistas y están desfasados con la mayoría de los estadounidenses.

La Asociación Médica Estadounidense y el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos nos escribieron a mí y al vicepresidente Harris enfatizando que estas leyes no se basan en pruebas y nos piden que actuemos para proteger el acceso a la atención médica.  Dicen que al limitar el acceso a estos medicamentos, la mortalidad materna aumentará en Estados Unidos.  Eso es lo que nos dicen.

Hoy ordeno al Departamento de Salud y Servicios Humanos que tome medidas para asegurar que estos medicamentos fundamentales estén disponibles en la mayor medida posible y que los políticos no puedan interferir en las decisiones que deben ser tomadas entre una mujer y su médico.  Y mi administración permanecerá vigilante a la evolución de las consecuencias de esta decisión.

He advertido que esta decisión pone en riesgo el derecho general a la privacidad de todas las personas.  Eso es porque Roe reconoció el derecho fundamental a la privacidad que ha servido de base para muchos otros derechos que hemos llegado a dar por sentado y que forman parte esencial del tejido social de este país: el derecho a tomar las mejores decisiones para su salud; el derecho – de una pareja casada- a utilizar métodos anticonceptivos en la privacidad de su dormitorio, por el amor de Dios; el derecho a casarse con la persona que se ama. 

El magistrado Thomas lo ha dicho hoy.  Pidió explícitamente que se reconsiderara el derecho a la igualdad matrimonial, el derecho de las parejas a tomar sus decisiones sobre la anticoncepción.  Este es un camino extremo y peligroso por el que ahora nos lleva la Corte. 

Permítanme cerrar con dos puntos. 

En primer lugar, hago un llamado a todos, independientemente de lo mucho que les preocupe esta decisión, para que todas las protestas sean pacíficas.  Pacíficas, pacíficas, pacíficas.  Sin intimidación.  La violencia nunca es aceptable.  Las amenazas y la intimidación no son formas de expresarse.  Debemos oponernos a la violencia en cualquiera de sus formas, independientemente de su justificación.

En segundo lugar, sé que muchos de nosotros estamos frustrados y desilusionados porque la Corte nos ha despojado de algo que es tan fundamental.  Sé que muchas mujeres ahora enfrentarán situaciones increíblemente difíciles.  Las escucho. Las apoyo. Estoy con ustedes.  

Las consecuencias y el consenso del pueblo estadounidense -los principios fundamentales de igualdad, libertad, dignidad y estabilidad del estado de derecho- dictan que Roe nunca ha debido haber sido anulado.

Con esta decisión, la mayoría conservadora de la Corte Suprema demuestra lo extrema que es, lo apartada que está de la mayoría de este país.  Han convertido a los Estados Unidos en un país atípico entre las naciones desarrolladas del mundo.  Pero esta decisión no debe ser la última palabra.

Mi administración utilizará todas sus facultades legítimas correspondientes.  Pero el Congreso debe actuar.  Y con su voto, ustedes pueden actuar.  Pueden tener la última palabra.  Esto no ha terminado.

Muchas gracias.   Tendré más que decir sobre esto en las próximas semanas.  Gracias.

12:49 p. m EDT

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