Castillo Real de Varsovia
Varsovia (Polonia)

17:39 horas (hora central europea CET)

EL PRESIDENTE: ¡Saludos Polonia! (Aplausos). Uno de nuestros grandes aliados. Presidente Duda, primer ministro, Sr. Primer ministro, Sr. Alcalde, y a todos los exministros y expresidentes, así como alcaldes y líderes políticos polacos de todo el país: Gracias por recibirme de nuevo en Polonia.

Saben, hace casi un año… (aplausos)… hace casi un año hablé en el Castillo Real aquí en Varsovia, pocas semanas después de que Vladimir Putin desatara su ataque asesino contra Ucrania. La mayor guerra terrestre en Europa desde la Segunda Guerra Mundial había comenzado. Y los principios que habían sido la piedra angular de la paz, la prosperidad y la estabilidad en este planeta durante más de 75 años corrían el riesgo de hacerse añicos.

Hace un año, el mundo se preparaba para la caída de Kiev. Pues bien, acabo de llegar de una visita a Kiev, y puedo informar: ¡Kiev se mantiene fuerte! (Aplausos). Kiev se mantiene orgullosa. Se mantiene en pie. Y lo más importante, libre. (Aplausos).

Cuando Rusia invadió, no solo Ucrania fue puesta a prueba. El mundo entero se enfrentó a una prueba para los tiempos.

Europa fue puesta a prueba. Estados Unidos fue puesto a prueba. La OTAN fue puesta a prueba. Todas las democracias estaban siendo puestas a prueba. Y las preguntas a las que nos enfrentábamos eran tan sencillas como profundas.

¿Responderíamos o miraríamos hacia otro lado?, ¿seríamos fuertes o seríamos débiles?, ¿estaríamos… estaríamos… todos nuestros aliados… unidos o divididos?

Un año después, sabemos la respuesta. 

Respondimos. Seríamos fuertes. Estaríamos unidos. Y el mundo no miraría hacia otro lado. (Aplausos).

También nos enfrentamos a cuestiones fundamentales sobre el compromiso con los principios más básicos. ¿Defenderíamos la soberanía de las naciones?, ¿defenderíamos el derecho de los pueblos a vivir libres de agresiones?, ¿defenderíamos la democracia?

Un año después, conocemos las respuestas. 

Sí, defenderíamos la soberanía. Y lo hemos hecho. 

Sí, defenderíamos el derecho de los pueblos a vivir libres de agresiones. Y lo hemos hecho. 

Y defenderíamos la democracia. Y lo hicimos.

Y ayer, tuve el honor de estar con el presidente Zelenski en Kiev para declarar que seguiremos defendiendo estas mismas cosas pase lo que pase. (Aplausos).

Cuando el presidente Putin ordenó que sus tanques entraran en Ucrania, pensó que nos rendiríamos. Se equivocó.

El pueblo ucraniano es demasiado valiente.

Estados Unidos, Europa, una coalición de naciones desde el Atlántico hasta el Pacífico… estábamos demasiado unidos.

La democracia era demasiado fuerte.

En lugar de la victoria fácil que él percibió y predijo, Putin se marchó con los tanques quemados y las fuerzas rusas retrasadas, en desorden. 

Pensó que la OTAN se haría como Finlandia, y en lugar de eso, consiguió la OTANización de Finlandia… y Suecia. (Aplausos).

Pensó que la OTAN se fracturaría y dividiría. En lugar de eso, la OTAN está más unida y más unificada que nunca… que nunca.

Pensó que podría utilizar la energía como arma para quebrar vuestra determinación, la determinación de Europa.

En lugar de eso, estamos trabajando juntos para acabar con la dependencia de Europa de los combustibles fósiles rusos. 

Pensó que los autócratas como él eran duros y los líderes de las democracias eran blandos.

Y entonces, se encontró con la férrea voluntad de Estados Unidos y de las naciones de todo el mundo que se negaban a aceptar un mundo gobernado por el miedo y la fuerza.

Se encontró en guerra con una nación liderada por un hombre cuyo coraje se forjaría en fuego y acero: El presidente Zelenski. (Aplausos).

El presidente Putin… El presidente Putin se enfrenta hoy a algo que no creía posible hace un año. Las democracias del mundo se han hecho más fuertes, no más débiles. Pero los autócratas del mundo se han vuelto más débiles, no más fuertes.

Porque en los momentos de gran agitación e incertidumbre, lo más importante es saber lo que uno defiende, y saber quién está a tu lado marca la diferencia.

El pueblo de Polonia lo sabe. Ustedes lo saben. De hecho, lo saben… lo saben mejor que nadie aquí en Polonia. Porque eso es lo que significa la solidaridad.

A través de la partición y la opresión, cuando la hermosa ciudad fue destruida tras el Levantamiento de Varsovia, durante décadas bajo el puño de hierro del régimen comunista, Polonia resistió porque ustedes se mantuvieron unidos.

Así es como los valientes líderes de la oposición y el pueblo de Bielorrusia siguen luchando por su democracia.

Así es como la determinación del pueblo moldavo… (aplausos)… la determinación del pueblo moldavo de vivir en libertad les ganó la independencia y les puso en la senda de la adhesión a la UE.

La presidenta Sandu está hoy aquí. No estoy seguro de dónde está. Pero estoy orgulloso de estar con usted y con el pueblo amante de la libertad de Moldavia. Un aplauso para ella. (Aplausos).

Un año en… un año en esta guerra, y Putin ya no duda de la fuerza de nuestra coalición. Pero todavía duda de nuestra convicción. Duda de nuestro poder de resistencia. Duda de nuestro continuo apoyo a Ucrania. Duda de que la OTAN pueda permanecer unida.

Pero no debería haber dudas: Nuestro apoyo a Ucrania no vacilará, la OTAN no se dividirá y no nos cansaremos. (Aplausos).

Las cobardes ansias de tierra y poder del presidente Putin fracasarán. Y el amor del pueblo ucraniano por su país prevalecerá.

Las democracias del mundo velarán por la libertad hoy, mañana y siempre. (Aplausos). Porque eso es lo que… eso es lo que está en juego aquí: la libertad.

Ese es el mensaje que llevé ayer a Kiev, directamente al pueblo de Ucrania.

Cuando el presidente Zelenski dijo, vino a Estados Unidos en diciembre, y cito, dijo que esta lucha definirá el mundo y lo que nuestros hijos y nietos vivirán, y luego sus hijos y nietos.

No hablaba solo de los hijos y nietos de Ucrania. Hablaba de todos nuestros hijos y nietos. De los suyos de ustedes y de los míos.

Hoy estamos viendo de nuevo lo que el pueblo de Polonia y los pueblos de toda Europa vieron durante décadas: Los apetitos del autócrata no se pueden apaciguar. Hay que oponerse a ellos.

Los autócratas solo entienden una palabra: “No”. “No.” “No.” (Aplausos).

“No, no tomarás mi país”. “No, no te llevarás mi libertad”. “No, no me quitarás mi futuro”.

Y repetiré esta noche lo que dije el año pasado en este mismo lugar: Un dictador empeñado en reconstruir un imperio nunca podrá aliviar [borrar] el amor del pueblo por la libertad. La brutalidad nunca doblegará la voluntad de los libres. Y Ucrania… Ucrania nunca será una victoria para Rusia. Jamás. (Aplausos).

Porque la gente libre se niega a vivir en un mundo de desesperanza y oscuridad.

Saben, este ha sido un año extraordinario en todos los sentidos.

Extraordinaria brutalidad por parte de las fuerzas y mercenarios rusos. Han cometido depravaciones, crímenes contra la humanidad, sin vergüenza ni reparo. Han atacado a civiles con muerte y destrucción. Han utilizado la violación como arma de guerra. Han robado niños ucranianos en un intento de… en un intento de robar el futuro de Ucrania. Han bombardeado estaciones de tren, maternidades, escuelas y orfanatos.

Nadie… nadie puede apartar la vista de las atrocidades que Rusia está cometiendo contra el pueblo ucraniano. Es abominable. Es aborrecible.

Pero extraordinaria también ha sido la respuesta del pueblo ucraniano y del mundo.

Un año después de que empezaran a caer las bombas y los tanques rusos entraran en Ucrania, Ucrania sigue siendo independiente y libre. (Aplausos).

De Jersón a Járkov, los combatientes ucranianos han recuperado sus tierras.

En más del 50 por ciento del territorio que Rusia ocupó el año pasado, la bandera azul y amarilla de Ucrania ondea de nuevo con orgullo.

El presidente Zelenski sigue al frente de un gobierno elegido democráticamente que representa la voluntad del pueblo ucraniano.

Y el mundo ya ha votado en múltiples ocasiones, incluso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, para condenar la agresión rusa y apoyar una paz justa.

Cada vez en la ONU, ese voto ha sido abrumador.

En octubre, 143 países de las Naciones Unidas condenaron la anexión ilegal de Rusia. Solo cuatro, cuatro en toda la ONU, votaron con Rusia. Cuatro.

Así que, esta noche, me dirijo una vez más al pueblo de Rusia.

Estados Unidos y las naciones de Europa no buscan controlar o destruir a Rusia. Occidente no conspira para atacar a Rusia, como ha dicho hoy Putin. Y millones de ciudadanos rusos que solo quieren vivir en paz con sus vecinos no son el enemigo.

Esta guerra nunca fue una necesidad; es una tragedia.  

El presidente Putin eligió esta guerra. Cada día que la guerra continúa es su elección. Él podría poner fin a la guerra con una palabra.

Es sencillo. Si Rusia dejara de invadir Ucrania, terminaría la guerra. Si Ucrania dejara de defenderse de Rusia, sería el fin de Ucrania.

Por eso, juntos, nos estamos asegurando de que Ucrania pueda defenderse.

Estados Unidos ha reunido una coalición mundial de más de 50 países para hacer llegar armas y suministros esenciales a los valientes combatientes ucranianos en el frente. Sistemas de defensa antiaérea, artillería, municiones, tanques y vehículos blindados.

La Unión Europea y sus Estados miembros han dado un paso adelante con un compromiso sin precedentes con Ucrania, no solo en ayuda a la seguridad, sino también en ayuda económica, humanitaria, a los refugiados y mucho más. 

A todos los presentes esta noche: Tómense un momento. Y lo digo en serio: Dense la vuelta y mírense unos a otros, mírense unos a otros. Miren lo que han hecho hasta ahora.

Polonia acoge a más de 1,5 millones de refugiados de esta guerra. Que Dios les bendiga. (Aplausos).

La generosidad de Polonia, su disposición a abrir sus corazones y sus hogares, es extraordinaria.

Y el pueblo estadounidense también está unido en nuestra determinación.

En todo mi país, en las grandes ciudades y en los pequeños pueblos, las banderas ucranianas ondean en los hogares estadounidenses. 

El año pasado, demócratas y republicanos del Congreso de Estados Unidos se unieron para defender la libertad.

Eso es lo que son los estadounidenses, y eso es lo que hacen los estadounidenses. (Aplausos). 

El mundo también se está uniendo para hacer frente a las consecuencias mundiales de la guerra del presidente Putin.

Putin intentó matar de hambre al mundo, bloqueando los puertos del mar Negro para impedir que Ucrania exportara su grano, exacerbando la crisis alimentaria mundial que golpeó con especial dureza a los países en desarrollo en África.

En lugar de ello, Estados Unidos, el G7 y sus socios de todo el mundo respondieron al llamamiento con compromisos históricos para hacer frente a la crisis y fortalecer el suministro mundial de alimentos.

Y esta semana, mi esposa, Jill Biden, viaja a África para ayudar a llamar la atención sobre esta cuestión crítica.

Tenemos un compromiso con el pueblo de Ucrania y con el futuro de Ucrania: una Ucrania libre, soberana y democrática.

Ese era el sueño de quienes declararon la independencia de Ucrania hace más de 30 años, de quienes lideraron la Revolución Naranja y la Revolución de la Dignidad, de quienes desafiaron el hielo y el fuego en el Maidán y de los “cien celestiales” que murieron allí, y de quienes aún siguen erradicando los esfuerzos del Kremlin por corromper, coaccionar y controlar.

Es un sueño para aquellos patriotas ucranianos que han luchado durante años contra las agresiones de Rusia en el Donbás y los héroes que lo han dado todo, han entregado sus vidas, al servicio de su amada Ucrania.

Tuve el honor de visitar ayer su monumento conmemorativo en Kiev para rendir homenaje al sacrificio de los que perdieron la vida, junto al presidente Zelenski.

Estados Unidos y nuestros socios están con los maestros de Ucrania, su personal hospitalario, sus equipos de emergencia, los trabajadores de las ciudades de toda Ucrania que están luchando para mantener la electricidad frente al cruel bombardeo de Rusia.

Estamos con los millones de refugiados de esta guerra que han encontrado acogida en Europa y Estados Unidos, especialmente aquí, en Polonia.

La gente corriente de toda Europa hizo todo lo que pudo para ayudar y sigue haciéndolo. Las empresas polacas, la sociedad civil, los líderes culturales, incluida la primera dama de Polonia, que está aquí esta noche, han liderado con el corazón y la determinación, mostrando todo lo bueno del espíritu humano.

Señora primera dama, la queremos. Gracias a todos. (Aplausos).

Nunca olvidaré, el año pasado, cuando visité a los refugiados ucranianos que acababan de llegar a Varsovia y vi sus rostros de agotamiento y miedo, con sus hijos en brazos, preocupados por no volver a ver a sus padres, esposos, hermanos o hermanas.

En ese momento tan oscuro de sus vidas, ustedes, el pueblo de Polonia, les ofrecieron seguridad y luz. Los abrazaron. Literalmente los abrazaron. Yo lo vi. Vi las miradas en sus rostros. 

Mientras tanto, juntos nos hemos asegurado de que Rusia pague el precio de sus abusos.

Seguimos manteniendo el mayor régimen de sanciones jamás impuesto a ningún país en la historia. Y vamos a anunciar más sanciones esta semana junto con nuestros socios.

Pediremos cuentas a los responsables de esta guerra. Y buscaremos justicia para los crímenes de guerra y contra la humanidad que siguen cometiendo los rusos.

Tenemos mucho de lo que estar orgullosos por todo lo que hemos conseguido juntos este último año. Pero tenemos que ser honestos y lúcidos al mirar al año que tenemos por delante.

La defensa de la libertad no es el trabajo de un día o de un año. Siempre es difícil. Siempre es importante.

Mientras Ucrania siga defendiéndose de la embestida rusa y lanzando sus propias contraofensivas, seguirá habiendo días duros y muy amargos, victorias y tragedias. Pero Ucrania está preparada para la lucha que tiene por delante. Y Estados Unidos, junto con nuestros aliados y socios, va a seguir respaldando a Ucrania en su defensa.

El año que viene, recibiré a todos los miembros de la OTAN en nuestra cumbre de 2024 en Estados Unidos. Juntos celebraremos el 75 aniversario de la alianza defensiva más fuerte de la historia del mundo: la OTAN. 

Y… (aplausos)… y que no quepa duda, el compromiso de Estados Unidos con nuestra Alianza de la OTAN y el artículo 5 es sólido como una roca. (Aplausos). Y todos los miembros de la OTAN lo saben. Y Rusia también lo sabe.

Un ataque contra uno es un ataque contra todos. Es un juramento sagrado. (Aplausos). Un juramento sagrado para defender cada pulgada de territorio de la OTAN.

En el último año, Estados Unidos se ha unido a nuestros aliados y socios en una coalición extraordinaria para hacer frente a la agresión rusa.

Pero el trabajo que tenemos por delante no es solo contra lo que estamos, sino a favor de lo que estamos. ¿Qué tipo de mundo queremos construir?

Tenemos que aprovechar la fuerza y la capacidad de esta coalición para mejorar la vida de las personas en todo el mundo, mejorar la salud, aumentar la prosperidad, preservar el planeta, construir la paz y la seguridad, tratar a todos con dignidad y respeto.

Esa es nuestra responsabilidad. Las democracias del mundo tienen que cumplirla para nuestros pueblos.

Mientras nos reunimos esta noche, el mundo, en mi opinión, se encuentra en un punto de inflexión. Las decisiones que tomemos en los próximos cinco años determinarán y darán forma a nuestras vidas en las próximas décadas.

Eso es cierto para los estadounidenses. Es cierto para los pueblos del mundo.

Y aunque las decisiones son nuestras ahora, los principios y lo que está en juego son eternos. Una elección entre el caos y la estabilidad. Entre construir y destruir. Entre la esperanza y el miedo. Entre la democracia que eleva el espíritu humano y la mano brutal del dictador que lo aplasta. Entre nada menos que la limitación y las posibilidades, el tipo de posibilidades que surgen cuando las personas no viven en cautividad sino en libertad. Libertad.

Libertad. No hay palabra más dulce que libertad. No hay meta más noble que la libertad.  No hay aspiración más elevada que la libertad. (Aplausos).

Los estadounidenses lo saben, y usted también. Y todo lo que hagamos ahora debe hacerse para que nuestros hijos y nietos también lo sepan.

La libertad.

El enemigo del tirano y la esperanza de los valientes y la verdad para los tiempos.

Libertad.

Permanezcan con nosotros. Estaremos con ustedes.

Avancemos con fe y convicción y con el compromiso permanente de ser aliados no de la oscuridad, sino de la luz. No de la opresión, sino de la liberación. No del cautiverio, sino, sí, de libertad.

Que Dios les bendiga a todos. Que Dios proteja a nuestras tropas. Y que Dios bendiga a los héroes de Ucrania y a todos los que defienden la libertad en todo el mundo.

Gracias, Polonia. Gracias, gracias, gracias por lo que están haciendo. (Aplausos). Que Dios les bendiga a todos.

18:00 horas (hora central europea CET) 

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