Parque Histórico Nacional de la Independencia

Filadelfia, Pensilvania

EL PRESIDENTE:  Mis compatriotas estadounidenses, si tienen un asiento, tómenlo.  Les hablo esta noche desde tierra sagrada en América: Salón de la Independencia en Filadelfia, Pensilvania.

Aquí es donde Estados Unidos hizo su Declaración de Independencia al mundo hace más de dos siglos con una idea, única entre las naciones, de que en Estados Unidos todos somos creados iguales.

Aquí es donde se escribió y debatió la Constitución de los Estados Unidos.

Aquí es donde pusimos en marcha el experimento de autogobierno más extraordinario que el mundo jamás haya conocido con tres simples palabras: “Nosotros, el pueblo.”  “Nosotros, el pueblo.”

Estos dos documentos y las ideas que encarnan —igualdad y democracia— son la roca sobre la que se construye esta nación.  Es como nos convertimos en la nación más grande de la Tierra.  Son la razón por la que, durante más de dos siglos, Estados Unidos ha sido un faro para el mundo.

Pero mientras estoy aquí esta noche, la igualdad y la democracia están bajo ataque.  No nos hacemos ningún favor fingiendo lo contrario.

Así que esta noche, he venido a este lugar donde todo comenzó a hablar tan claramente como puedo a la nación sobre las amenazas que enfrentamos, sobre el poder que tenemos en nuestras propias manos para enfrentar estas amenazas y sobre el increíble futuro que se encuentra en frente a nosotros si lo elegimos.

Nunca debemos olvidar: Nosotros, el pueblo, somos los verdaderos herederos del experimento estadounidense iniciado hace más de dos siglos.

Nosotros, el pueblo, tenemos ardiendo dentro de cada uno de nosotros la llama de la libertad que se encendió aquí en el Salón de la Independencia, una llama que iluminó nuestro camino a través de la abolición, la Guerra Civil, el Sufragio, la Gran Depresión, las guerras mundiales, los Derechos Civiles.

Esa llama sagrada todavía arde ahora en nuestro tiempo mientras construimos un Estados Unidos más próspero, libre y justo.

Ese es el trabajo de mi presidencia, una misión en la que creo con toda mi alma.

Pero primero, debemos ser honestos con los demás y con nosotros mismos.

Mucho de lo que está pasando en nuestro país en la actualidad no es normal.

Donald Trump y los republicanos del MAGA representan un extremismo que amenaza los cimientos mismos de nuestra república.

Ahora, quiero ser muy claro (aplausos), muy claro desde el principio: No todos los republicanos, ni siquiera la mayoría de los republicanos, son republicanos del MAGA.  No todos los republicanos abrazan su ideología extrema.

Lo sé porque he podido trabajar con estos principales republicanos.

Pero no hay duda de que el Partido Republicano de hoy está dominado, impulsado e intimidado por Donald Trump y los republicanos del MAGA, y eso es una amenaza para este país.

Estas son cosas difíciles.

Pero soy presidente estadounidense, no el presidente de Estados Unidos rojo o azul, sino de todo Estados Unidos.

Y creo que es mi deber, mi deber sincerarme con ustedes, decir la verdad, no importa lo difícil, lo doloroso que sea.

Y aquí, en mi opinión, está lo que es cierto: Los republicanos del MAGA no respetan la Constitución.  No creen en el estado de derecho.  No reconocen la voluntad del pueblo.

Se niegan a aceptar los resultados de unas elecciones libres.  Y están trabajando en este momento, mientras hablo, en un estado tras otro para otorgar el poder de decidir las elecciones en Estados Unidos a partidarios y compinches, empoderando a los que niegan las elecciones para socavar la democracia en sí misma.

Las fuerzas del MAGA están decididas a hacer retroceder a este país: retroceder a un Estados Unidos donde no hay derecho a elegir, ni derecho a la privacidad, ni derecho a la anticoncepción, ni derecho a casarse con quien amas.

Promueven líderes autoritarios y avivan las llamas de la violencia política que son una amenaza a nuestros derechos personales, a la búsqueda de la justicia, al estado de derecho, al alma misma de este país.

Miran a la mafia que irrumpió en el Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero, que atacó brutalmente a las fuerzas del orden, no como insurrectos que amenazaron seriamente nuestra democracia, sino como patriotas.

Y ven el fracaso del MAGA para detener una transferencia pacífica del poder después de las elecciones de 2020 como preparación para las elecciones de 2022 y 2024.

Intentaron de todo la última vez para anular los votos de 81 millones de personas.  Esta vez, están decididos a lograr frustrar la voluntad del pueblo.

Es por eso que los conservadores respetados, como el juez del Tribunal de Circuito Federal Michael Luttig, han llamado a Trump y a los republicanos extremos del MAGA, cito, un “peligro claro y presente” para nuestra democracia.

Pero si bien la amenaza a la democracia estadounidense es real, quiero decir lo más claramente posible: No somos impotentes ante estas amenazas.  No somos espectadores en este ataque continuo a la democracia.

Hay muchos más estadounidenses, muchos más estadounidenses de todos los orígenes y creencias que rechazan la ideología extrema del MAGA que aquellos que la aceptan.  (Aplausos).

Y, compatriotas, está dentro de nuestro poder, está en nuestras manos, las suyas y las mías, detener el asalto a la democracia estadounidense.

Creo que Estados Unidos se encuentra en un punto de inflexión, uno de esos momentos que determinan la manera en que todo seguirá después.

Y ahora Estados Unidos debe elegir: ¿avanzar o retroceder?  ¿Construir el futuro u obsesionarse con el pasado?  ¿Ser una nación de esperanza, unidad y optimismo, o una nación de miedo, división y oscuridad?

Los republicanos del MAGA han hecho su elección.  Abrazan la ira.  Prosperan en el caos.  No viven a la luz de la verdad sino a la sombra de la mentira.

Pero juntos, juntos, podemos elegir un camino diferente.  Podemos elegir un camino mejor.  Hacia adelante, hacia el futuro.  Un futuro de posibilidades.  Un futuro por construir y soñar y esperar.

Y estamos en ese camino, avanzando.

Conozco esta nación.  Los conozco a ustedes, el pueblo estadounidense.  Conozco su coraje.  Conozco sus corazones.  Y conozco nuestra historia.

Esta es una nación que honra nuestra Constitución.  No la rechazamos.  (Aplausos).

Esta es una nación que cree en el estado de derecho.  No lo repudiamos.  (Aplausos).

Esta es una nación que respeta las elecciones libres y justas.  Honramos la voluntad del pueblo.  No la negamos.  (Aplausos).

Y esta es una nación que rechaza la violencia como herramienta política.  No fomentamos la violencia.

Seguimos siendo un Estados Unidos que cree en la honestidad y la decencia y el respeto por los demás, el patriotismo, la libertad, la justicia para todos, la esperanza, las posibilidades.

Todavía somos, en esencia, una democracia.  (Aplausos).

Y, sin embargo, la historia nos dice que la lealtad ciega a un solo líder y la voluntad de participar en la violencia política es fatal para la democracia.

Durante mucho tiempo, nos hemos dicho a nosotros mismos que la democracia estadounidense está garantizada, pero no es así.

Tenemos que defenderla, protegerla, salir en su defensa, todos y cada uno de nosotros.

Es por eso que esta noche le pido a nuestra nación que se una, se una detrás del único propósito de defender nuestra democracia sin importar su ideología.  (Aplausos).

Todos fuimos convocados, por deber y conciencia, para confrontar a los extremistas que pondrán su propia búsqueda del poder por encima de todo.

Demócratas, independientes, republicanos tradicionales: Debemos ser más fuertes, estar más decididos y más comprometidos con salvar la democracia estadounidense de lo que lo son los republicanos del MAGA con destruir la democracia estadounidense.

Nosotros, el pueblo, no dejaremos que nada ni nadie nos separe.  Hoy, hay peligros a nuestro alrededor que no podemos permitir que prevalezcan.   Escuchamos, todos lo hemos escuchado, que cada vez más se habla sobre la violencia como una herramienta política aceptable en este país.  No lo es.  Nunca puede ser una herramienta aceptable.

Así que quiero decir esto simple y llanamente: No hay lugar para la violencia política en Estados Unidos.  Punto.  Nada de lugar.  Jamás.  (Aplausos).

Vimos a las fuerzas del orden atacadas brutalmente el 6 de enero.  Hemos visto a funcionarios electorales, trabajadores electorales, muchos de ellos voluntarios de ambos partidos, sometidos a intimidación y amenazas de muerte.  ¿Y pueden creerlo? — Los agentes del FBI simplemente hacen su trabajo según las instrucciones, enfrentando amenazas contra sus propias vidas por parte de sus propios conciudadanos.

Además de eso, hay figuras públicas, hoy, ayer y anteayer, que predicen y casi llaman a la violencia masiva y los disturbios en las calles.

Esto es provocador.  Es peligroso.  Va en contra del estado de derecho.  Y nosotros, el pueblo, debemos decir: Esto no es lo que somos.  (Aplausos).

Damas y caballeros, no podemos ser pro-ex-—proinsurreccionistas y proestadounidenses.  Son incompatibles.  (Aplausos).

No podemos permitir que se normalice la violencia en este país.  No está bien.  Cada uno de nosotros tiene que rechazar la violencia política con toda la claridad moral y la convicción que esta nación puede reunir.  Ahora.

No podemos permitir que se socave la integridad de nuestras elecciones, porque ese es un camino hacia el caos.

Sé que la política puede ser feroz, mala y desagradable en Estados Unidos.  Lo entiendo.  Creo en el intercambio de la política, en el desacuerdo, el debate y la disidencia.

Somos un país grande y complicado.  Pero la democracia perdura solo si nosotros, el pueblo, respetamos los límites de la república.  Solo si nosotros, el pueblo, aceptamos los resultados de elecciones libres y justas.  (Aplausos).  Solo si nosotros, el pueblo, vemos la política no como una guerra total sino como una mediación de nuestras diferencias.

La democracia no puede sobrevivir cuando un lado cree que solo hay dos resultados en una elección: o ganan o fueron engañados.  Y ahí es donde están hoy los republicanos del MAGA.  (Aplausos).

No entienden lo que todo estadounidense patriota sabe: No se puede amar al país solo cuando gana.  (Aplausos).  Es fundamental.

La democracia estadounidense solo funciona si elegimos respetar el estado de derecho y las instituciones que se establecieron en esta cámara detrás de mí, solo si respetamos nuestras diferencias políticas legítimas. 

No me quedaré de brazos cruzados (no lo haré) para ver que la voluntad del pueblo estadounidense es anulada por teorías de conspiración descabelladas y afirmaciones de fraude infundadas y sin pruebas.

No me quedaré de brazos cruzados para ver que las elecciones en este país son robadas por personas que simplemente se niegan a aceptar que perdieron.  (Aplausos).

No me quedaré de brazos cruzados para ver cómo la libertad más fundamental de este país, la libertad de votar y que su voto sea contado, le es arrebatada a usted y al pueblo estadounidense.  (Aplausos).

Como su presidente, defenderé nuestra democracia con cada fibra de mi ser y le pido a todos los estadounidenses que se unan a mí.  (Aplausos).

(Se puede escuchar la interrupción de un manifestante).

A lo largo de nuestra historia, Estados Unidos a menudo ha logrado el mayor progreso al salir de algunos de nuestros momentos más oscuros, como lo está escuchando en ese megáfono.

Creo que podemos y debemos hacerlo de nuevo, y lo haremos.

Los republicanos del MAGA miran a Estados Unidos y ven carnicería, oscuridad y desesperación.  Difunden el miedo y las mentiras, las mentiras que se cuentan para obtener ganancias y poder.

Pero veo un Estados Unidos muy diferente, un Estados Unidos con un futuro ilimitado, un Estados Unidos que está a punto de despegar.  Espero que lo vean también.  Solo miren alrededor.

Creía que podíamos sacar a Estados Unidos de las profundidades del COVID, así que aprobamos el paquete de recuperación económica más grande desde Franklin Delano Roosevelt.  Y hoy, la economía de Estados Unidos es más rápida, más fuerte que la de cualquier otra nación avanzada del mundo.  (Aplausos).  Tenemos que avanzar más.

Creía que podíamos construir un Estados Unidos mejor, así que aprobamos la mayor inversión en infraestructura desde el presidente Dwight D. Eisenhower.  Y ahora nos hemos embarcado en una década de reconstrucción de

carreteras, puentes, autopistas, puertos, sistemas de agua, Internet de alta velocidad, ferrocarriles de la nación.  (Aplausos).

Creía que podíamos hacer que Estados Unidos fuera más seguro, así que aprobamos la ley de seguridad de armas más importante desde el presidente Clinton.  (Aplausos).

Creía que podíamos pasar de tener el costo más alto de medicamentos recetados en el mundo a hacer que los medicamentos recetados y la atención de la salud fueran más asequibles, por lo que aprobamos las reformas de atención de la salud más importantes desde que el presidente Obama firmó la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio.  (Aplausos).

Y creía que podíamos crear… podíamos crear un futuro de energía limpia y salvar el planeta, así que aprobamos la iniciativa climática más importante de la historia.  (Aplausos).

Los cínicos y los críticos nos dicen que no se puede hacer nada, pero se equivocan.  No hay una sola cosa que Estados Unidos no pueda hacer, ni nada que supere nuestra capacidad si lo hacemos juntos.

Nunca es fácil.  Pero estamos demostrando que en Estados Unidos, no importa cuán largo sea el camino, el progreso llega.  (Aplausos).

Miren, sé que el año pasado, algunos años han sido difíciles.  Pero hoy, el COVID ya no controla nuestras vidas.  Hay más estadounidenses trabajando que nunca.  Las empresas están creciendo.  Nuestras escuelas están abiertas.  Millones de estadounidenses han salido de la pobreza.  Millones de veteranos que alguna vez estuvieron expuestos a pozos de combustión tóxicos ahora obtendrán lo que se merecen para sus familias y una compensación.  (Aplausos).

La fabricación estadounidense ha cobrado vida en el Medio Oeste, y el futuro se hará en Estados Unidos (aplausos), sin importar lo que digan los supremacistas blancos y los extremistas.

Hice una apuesta por ustedes, el pueblo estadounidense, y esa apuesta está dando sus frutos.  Quedó demostrado que desde la oscuridad, la oscuridad de Charlottesville, de COVID, de la violencia armada, de la insurrección, podemos ver la luz.  La luz ahora es visible.  (Aplausos).

La luz que nos guiará hacia adelante no solo en palabras, sino también en acciones: acciones para usted, para sus hijos, para sus nietos, para Estados Unidos.

Incluso en este momento, con todos los desafíos que enfrentamos, les doy mi palabra como Biden: Nunca he sido más optimista sobre el futuro de Estados Unidos.  No por mí, sino por lo que son ustedes.

Vamos a acabar con el cáncer como lo conocemos.  Recuerden lo que les digo.  (Aplausos).

Vamos a crear millones de nuevos puestos de trabajo en una economía de energía limpia.

Vamos a pensar en grande.  Vamos a hacer del siglo XXI otro siglo estadounidense porque el mundo nos necesita.  (Aplausos).

Ahí es donde debemos concentrar nuestra energía, no en el pasado, no en las guerras culturales divisivas, no en la política del agravio, sino en un futuro que podamos construir juntos.

Los republicanos del MAGA creen que para que ellos tengan éxito, todos los demás tienen que fracasar.  No creen lo que yo creo de Estados Unido.

Creo que Estados Unidos es lo suficientemente grande para que todos tengamos éxito, y esa es la nación que estamos construyendo: una nación donde nadie se quede atrás.

Me postulé para presidente porque creía que estábamos en una batalla por el alma de esta nación.  Todavía creo que eso es cierto.  Creo que el alma es el aliento, la vida y la esencia de lo que somos.  El alma es lo que nos hace “nosotros”.

El alma de América se define por la sagrada proposición de que todos son creados iguales a la imagen de Dios.  Que todos tienen derecho a ser tratados con decencia, dignidad y respeto.  Que todos merecen justicia y una oportunidad de vivir vidas de prosperidad y consecuencias.  Y esa democracia, la democracia hay que defenderla, porque la democracia hace posible todas estas cosas.  (Aplausos).  Amigos, esto depende de nosotros.

La democracia comienza y se conservará en los hábitos del corazón del pueblo, en nuestro carácter: optimismo que se pone a prueba

pero perdura, el valor que profundiza cuando lo necesitamos, la empatía que alimenta la democracia, la voluntad de vernos unos a otros no como enemigos sino como compatriotas estadounidenses.

Miren, nuestra democracia es imperfecta.  siempre lo ha sido

A pesar de esas personas que escuchan del otro lado.  Tienen derecho a ser escandalosos.  Esto es una democracia.  Pero la historia y el sentido común — (aplausos) — los buenos modales no son nada de lo que hayan sufrido.

Pero la historia y el sentido común nos dicen que la oportunidad, la libertad y la justicia para todos tienen más probabilidades de suceder en una democracia.

Nunca hemos realizado del todo las aspiraciones de nuestra fundación, pero cada generación ha abierto esas puertas un poco más para incluir a más personas que antes habían sido excluidas.

Mis conciudadanos, Estados Unidos es una idea, la idea más poderosa en la historia del mundo.  Y late en el corazón de las personas de este país.  Late en todos nuestros corazones.  Une a los Estados Unidos.  Es el credo estadounidense.

La idea de que Estados Unidos garantiza que todos sean tratados con dignidad.  No le da al odio ningún puerto seguro.  Instala en todos la creencia de que no importa dónde empiece en la vida, no hay nada que no pueda lograr.

Eso es lo que somos.  Eso es lo que representamos.  Eso es lo que creemos.  Y eso es precisamente lo que estamos haciendo: abrir puertas, crear nuevas posibilidades, enfocarnos en el futuro.  Y apenas estamos comenzando.  (Aplausos).

Nuestra tarea es hacer que nuestra nación sea libre y honrada, justa y fuerte, noble y completa.

Y este trabajo es el trabajo de la democracia, el trabajo de esta generación.  Es la obra de nuestro tiempo, de todos los tiempos.

No podemos darnos el lujo de dejar a nadie al margen.  Necesitamos que todos hagan su parte.  Así que hablen.  Hablen claro.  Comprométanse.  Voten, voten, voten.  (Aplausos).

Y si todos cumplimos con nuestro deber, si cumplimos con nuestro deber en 2022 y en el futuro, entonces aquellos por venir dirán que nosotros, todos los que estamos aquí, mantuvimos la fe.  Preservamos la democracia.  (Aplausos).  Hicimos caso a nuestro  — nosotros — no hicimos caso a nuestros peores instintos, sino a nuestros mejores deseos.  Y demostramos que, a pesar de todas sus imperfecciones, Estados Unidos sigue siendo el faro para el mundo, un ideal por realizar, una promesa por cumplir.

No hay nada más importante, nada más sagrado, nada más estadounidense.  Esa es nuestra alma.  Eso es lo que realmente somos.  Y eso es lo que debemos, siempre debemos ser.

Y no tengo ninguna duda, ninguna, de que esto es lo que seremos y de que nos uniremos como nación.  Que aseguraremos nuestra democracia.  Que durante los próximos 200 años, tendremos lo que tuvimos en los últimos 200 años: la nación más grande sobre la faz de la Tierra.

Solo tenemos que recordar quiénes somos.  Somos los Estados Unidos de América.  Los Estados Unidos de América.  (Aplausos).

Y que Dios proteja a nuestra nación.  Y que Dios proteja a todos los que velan por nuestra democracia.  Dios los bendiga a todos.  (Aplausos).  Democracia.  Gracias.  (Aplausos).

08:27 P.M. EDT

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