Blog de la Casa Blanca en español

  • Una nueva era de compromiso de EE.UU. en el continente americano

    Cuando el Presidente participó en su primera Cumbre de las Américas hace seis años, se comprometió a impulsar una era de cooperación entre EE.UU. y la región como socios en igualdad de condiciones y en una relación fundamentada en intereses comunes y el respeto mutuo. Después de seis años de compromiso ampliado y lazos económicos y culturales más fuertes, el Presidente ha cumplido su compromiso.

    Estamos en un nuevo capítulo de nuestra relación con el continente americano. La evidencia de un mayor compromiso está en todas partes: en el número de viajes de alto nivel y visitas a la región, en nuestro comercio creciente y las cifras de inversión, y en la forma en que atraemos a nuestros socios regionales en temas globales como el cambio climático y el aumento de oportunidades educativas para la gente joven.

    Este es el mensaje que el Presidente Obama llevó a la 7a Cumbre de las Américas, destacando avances significativos incluida la nueva política hacia Cuba que representa un punto de inflexión para toda nuestra región. En la Cumbre, el Presidente Obama se reunió con el Presidente Castro -el primer encuentro entre los dos países después de más de 50 años de una política de aislamiento- para debatir maneras de abordar nuestro futuro juntos. El Presidente Obama se centró en las maneras de promover mayores oportunidades para el pueblo cubano y nuestro trabajo continuo hacia el establecimiento de relaciones diplomáticas. El Presidente Obama y el Presidente Castro reconocieron que aunque nuestros gobiernos siguen teniendo diferencias, podemos seguir avanzando hacia nuestro interés mutuo de mayores oportunidades y prosperidad para nuestros pueblos.

    El Presidente también se reunió con los líderes del Sistema de Integración de Centroamérica (SICA) para discutir maneras de perseguir la integración económica y el crecimiento, la prevención de la violencia, la transparencia y el buen gobierno en Centroamérica. Reiteró su compromiso de trabajar con el Congreso para asegurar $1,000 millones para apoyar la estrategia de Estados Unidos para conseguir una mayor seguridad y prosperidad en Centroamérica como una forma de abordar los factores que contribuyen a una importante inmigración de la región.

    En colaboración con nuestros socios del Caribe y Centroamérica, también tomamos nuevas medidas para invertir en energía limpia y combatir el cambio climático. El Fondo de Financiación de Energía Limpia para el Caribe y Centroamérica (CEFF-CCA) -un fondo de $20 millones- fomentará la inversión en proyectos de energía limpia y reducirá las emisiones de carbono en toda la región. Se proporcionará financiación en la fase inicial para promover el aumento de la inversión del sector privado y público en energía limpia en el Caribe y Centroamérica.

    En la Cumbre, el Presidente Obama también se reunió con la Presidenta Rousseff de Brasil. Como dos de las democracias más grandes del mundo, los líderes debatieron una amplia gama de temas como el cambio climático, la energía, la cooperación en defensa, el mantenimiento de la paz de la ONU y la educación. El Presidente Obama anunció que Rousseff visitará Washington el 30 de junio, lo que proporcionará una importante oportunidad para fortalecer aún más el carácter estratégico de nuestra asociación. En su reunión con el Presidente Santos de Colombia, ambos líderes expresaron su agradecimiento por el nivel de compromiso y cooperación entre EE. UU. y Colombia en los ámbitos de seguridad, tecnología, educación y, en particular, el apoyo de los EE. UU. durante las conversaciones de paz en curso, a través de un enviado especial de Estados Unidos.

    Estados Unidos está centrado en una agenda inclusiva, basada en la oportunidad en las Américas. Antes de llegar a Panamá, el Presidente Obama visitó Jamaica, donde anunció la Iniciativa de Líderes Jóvenes del Continente Americano (YLAI) Esta iniciativa ayudará a los jóvenes emprendedores y a los líderes de la sociedad civil en toda la región a acceder a la capacitación, los recursos y las conexiones que necesitan para crear nuevos emprendimientos, incluyendo pequeñas empresas que crean puestos de trabajo.

    La Cumbre de las Américas 2015 demostró la importancia de la región a nivel internacional y el progreso que hemos realizado en las últimas dos décadas en mejorar la vida de la gente. En este nuevo capítulo de compromiso con el continente americano, los líderes de nuestra región deben continuar trabajando juntos y centrarse en los temas apremiantes que precisan nuestra atención y acción, con el objetivo de redoblar nuestro compromiso para tener un hemisferio occidental más próspero, seguro, sostenible, igualitario y democrático. 

  • Fortaleciendo a las Comunidades al Dar la Bienvenida e Integrar a los Inmigrantes y Refugiados

    Los inmigrantes y refugiados han venido a nuestro territorio en búsqueda de oportunidades y libertad desde antes de la fundación de nuestra nación. El proceso de integrarse en una tierra nueva —lograr autosuficiencia, participación política y cívica e inclusión social— puede ser difícil pero las recompensas pueden ser inmensas. Ambos somos hijos de inmigrantes y podemos atestiguar el éxito que surge de la integración completa en la fábrica de nuestra nación.

    Esta mañana, tuvimos el honor de presentarle al Presidente Obama un reporte del Grupo de Trabajo sobre Nuevos Estadounidenses, llamado Fortaleciendo a las Comunidades al Darle la Bienvenida a Todos los Residentes: Un plan de acción federal y estratégico sobre la integración de inmigrantes y refugiados. Este plan describe una estrategia sólida federal de integración de inmigrantes y refugiados que desarrollará nuestra competitividad global y que identifica maneras de asegurar que las personas diversas de nuestra nación contribuyan de forma plena a sus comunidades, y que se les dé la bienvenida en ellas.

    El Grupo de Trabajo, establecido por el Presidente Obama como parte de las acciones ejecutivas de responsabilidad de inmigración en noviembre de 2014, está compuesto por 16 departamentos federales, agencias y oficinas de la Casa Blanca. Su trabajo fue extensivo, de ritmo rápido, pero lo más importante es que fue gratificante. Para preparar esta plan de acción, realizamos una evaluación de las iniciativas federales actuales de integración, participamos con las partes interesadas a nivel local y nacional y solicitamos recomendaciones del público.

    Nuestro plan inicial de acción estratégica proporciona, para la consideración del presidente, recomendaciones específicas que tienen la intención de ayudar a:

    • construir comunidades que den la bienvenida;
       
    • fortalecer los caminos existentes para la naturalización y promover la participación civil;
       
    • apoyar el desarrollo de habilidades, fomentar las iniciativas empresariales y proteger a los nuevos trabajadores que viven en Estados Unidos; y
       
    • expandir las oportunidades para la integración y educación lingüística.

    Una de las maneras más efectivas de obtener un sentido de pertenencia es ayudar a aquellos que lo necesitan en la comunidad. El Grupo de Trabajo, que reconoce el impacto positivo del servicio de voluntarios y nacional, ha revitalizado un nuevo proyecto para personas que viven en Estados Unidos para alentar al voluntariado entre todas las personas que viven en Estados Unidos, incluidos los ciudadanos de EE. UU. y aquellos que son nuevos en la nación. Puede apoyar la iniciativa al visitar www.whitehouse.gov/New-Americans. Este sitio web proporciona un código postal con base en el motor de búsqueda que identifica organizaciones locales que necesitan voluntarios.

    Si bien la presentación de este plan de acción ante el presidente fue un hito importante, es tan solo el comienzo de nuestro trabajo. Los miembros del Grupo de Trabajo comenzarán implementando las recomendaciones descritas en el plan de acción en los próximos meses. Nuestros socios pueden anticipar nuestro compromiso continuo con las partes interesadas clave —aquellos que trabajan de forma diligente cada día en las comunidades de todo el país— a medida que refinamos y revisamos más el plan. Esperamos con interés proporcionarle al presidente una actualización de los esfuerzos del Grupo de Trabajo en noviembre del 2015.

    Estamos orgullosos del trabajo que hemos realizado para identificar y establecer soluciones de sentido común que cambian la visión del Presidente Obama de construir comunidades de Estados Unidos que den la bienvenida e integren a los inmigrantes y refugiados para progresar. La inmigración es un problema que es crítico para el éxito económico continuo de nuestra nación y para el liderazgo global. Al darle la bienvenida a inmigrantes y refugiados, reflejamos nuestras orgullosas tradiciones y características distintivas. Al fin y al cabo, somos una nación de inmigrantes.

  • Día de César Chávez: una celebración del legado de mi abuelo

    Hace ochenta y ocho años, nació un hombre con un corazón, una visión y un coraje extraordinarios. El 31 de marzo se celebra no solo el cumpleaños de mi abuelo, César Estrada Chávez, sino también algo más importante: el espíritu de compromiso cívico y justicia social que él adoptó durante toda su vida.

    César Chávez fue criado en un ambiente de trabajadores agrícolas migrantes que vivían en condiciones difíciles y trabajaban en los campos de cosecha. Los hombres, las mujeres y los niños recibían una paga muy escasa por un trabajo agotador en condiciones terribles. Estos trabajadores agrícolas no tenían acceso a las necesidades más simples, como agua potable, atención médica y un salario digno. Muchos vivían en casuchas diminutas de hojalata, sin electricidad, con muchas limitaciones y en condiciones malsanas. Niños crecían en un círculo vicioso de pobreza. La expectativa de vida para los trabajadores agrícolas era de 49 años.

    Mi abuelo dedicó su vida a organizar a estos trabajadores marginados y a hacer que sus voces fueran escuchadas ya que por lo general solían tener demasiado miedo de abogar por su propia causa por temor a ser castigados o perder su trabajo. Y muchos de ellos lo perdieron.

    Anteriormente, varios organizadores habían intentado crear sindicatos o lograr condiciones más humanas para los trabajadores agrícolas, pero desafortunadamente la mayor parte de estas iniciativas no tuvo éxito. Sin embargo, César Chávez creía en un principio que forma parte del ideario de Estados Unidos: que con trabajo duro, determinación y voluntad, nuestros sueños de lograr una sociedad más próspera y justa pueden convertirse en realidad. A pesar de la creencia ampliamente extendida de que la situación de los trabajadores agrícolas no mejoraría nunca, mi abuelo adoptó una actitud para la que acuñó la frase “Sí, se puede.” Fue una actitud contagiosa. Galvanizó a un movimiento que capturó la atención de todo el país e incluso tuvo repercusiones a nivel internacional.

    Y conservó ese espíritu durante décadas, a pesar de los reveses y las dificultades. Por todas estas razones, considero que viví una infancia privilegiada: no desde el punto de vista de la riqueza material, sino desde el punto de vista de la experiencia. Rodeada de algunos de los organizadores más importantes del país, pasé mi infancia en reuniones increíbles, participé en piquetes y entregué panfletos a la salida de supermercados junto a mi abuelo. Era un trabajo duro, pero tuvimos un impacto positivo en la vida de la gente. Y eso es de lo que se trata siempre: como dijo mi abuelo en una ocasión, “no se trata de las uvas o de la lechuga, se trata siempre de la gente.”

    En muchos sentidos, el espíritu de César Chávez permanece vivo y fuerte en todo el país. El hecho de que la gente se esté organizando y empleando acciones no violentas para lograr una mayor concientización del público sobre los temas fundamentales a los que nos enfrentamos como nación es un testimonio del legado que dejó mi abuelo. En la actualidad, debemos seguir peleando para asegurar que todas las personas, independientemente de su origen o de la comunidad donde viven, puedan tener acceso a una educación de calidad, un salario digno y atención médica asequible. Debemos seguir luchando por tener un sistema de inmigración que proteja a los inmigrantes de los abusos laborales y celebre las incalculables aportaciones que han hecho los inmigrantes a nuestras economías y comunidades locales. Queda mucho trabajo por hacer y el camino del progreso no es fácil, pero hemos progresado y continuaremos progresando.

    En el Día de César Chávez celebramos el legado de un campeón de la justicia social y reconocemos la determinación de aquellos que continúan realizando su trabajo hoy en día. A medida que superamos los reveses y nos regocijamos al lograr victorias efectivas, es posible que las palabras de mi abuelo, César Estrada Chávez, nos sirvan de consuelo y motivación:

    “Es posible llegar a desalentarse por la injusticia que vemos en todas partes. Pero Dios no nos prometió que el mundo sería humano y justo. Él nos da el don de la vida y nos permite elegir la forma en que vamos a utilizar nuestro tiempo limitado en la Tierra. Es una oportunidad extraordinaria.”

  • Invirtiendo en una Centroamérica segura y estable

    En una columna de opinión que fue publicada en los periódicos The Hill y Univision.com, el Vicepresidente describe el compromiso de la Administración para la prosperidad y seguridad en Centroamérica. La columna de opinión se puede leer AQUÍ (The Hill) y AQUÍ (Univision.com).

    A principios de este mes, pasé dos días en Guatemala reuniéndome con líderes de Centroamérica sobre nuestros esfuerzos mutuos para ocuparnos de los desafíos más importantes y urgentes que enfrenta las Américas: traer estabilidad a esta región empobrecida y violenta.  

    El presidente y yo estamos determinados a ocuparnos de las condiciones en El Salvador, Guatemala y Honduras y ayudar a estos países en su camino a la prosperidad económica. Con esa finalidad he solicitado $1,000 millones en el presupuesto del año que viene para ayudar a que los líderes de Centroamérica hagan las reformas difíciles y las inversiones necesarias para poner a la región en un camino más estable y sostenible.  

    Pero, estamos igual de determinados a asegurarnos que estos países hagan sus propios compromisos de abandonar el "aquí no pasó nada" y embarcarse en un trabajo serio nuevo para entregar una oportunidad y seguridad a su gente que hace mucho que está sufriendo.

    Como les dije a estos líderes en junio, y como lo he reiterado a comienzos de este mes, mientras que estén en camino a un cambio significativo y duradero, los Estados Unidos estarán allí junto a ustedes. 

    Lo que hemos visto desde entonces no ha sido el "aquí no pasó nada" en Centroamérica. Con nuestro apoyo, los líderes de la región se han comprometido a un plan conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo llamado la Alianza para la Prosperidad.

    Incluye reformas a los sistemas policiales, la expansión de los centros comunitarios para crear condiciones que sabemos que evitan la migración, medidas para reducir la pobreza, pasos para atraer inversiones del extranjero y la continuación de esfuerzos exitosos para atacar redes de contrabandistas.  

    Estos son desafíos que la región ha enfrentado durante largo tiempo, pero que no tenía la voluntad política necesaria para ocuparse de ellos. Aún antes de mi reciente visita, El Salvador, Guatemala y Honduras habían tomado rápidos pasos por comenzar a implementar la Alianza para la Prosperidad. Honduras firmó un acuerdo con una organización internacional no gubernamental para aumentar la transparencia del gobierno. Guatemala ha agregado más oficiales policiales y ha reasignado a otros a áreas más necesitadas, ayudando a reducir en un tercio la tasa de homicidios de Guatemala. El Salvador aprobó una ley que proporciona nuevas medidas de protección para los inversores.

    Y durante mi visita, los líderes de la región firmaron los plazos, puntos de referencia y un primer conjunto de compromisos mensurables. Por ejemplo, se comprometieron a:

    • Crear mecanismos de auditoria gubernamentales independientes para finales de 2015 para asegurar que los dólares de los impuestos de sus ciudadanos, y la ayuda de los EE.UU., se usen de la manera más eficaz posible.
       
    • Actualizar regulaciones para promover un mercado eléctrico regional y completar la construcción de una gasoducto desde México a Centroamérica, haciendo que la energía sea más asequible para los consumidores;
       
    • Capacitar a oficiales policiales y ampliar centros en vecindarios con mucha delincuencia para los jóvenes en riesgo; y
       
    • Desarrollar programas para ocuparse de la violencia doméstica y promover el empoderamiento doméstico de la mujer para 2016, y enviar expertos para que ayuden. 

    Queda mucho trabajo por hacer.  Hemos pedido $1,000 millones para Centroamérica en 2016 debido a que Centroamérica no puede hacerlo sola. Sin la presencia de los Estados Unidos, estas reformas flaquearán. Pero la combinación de la voluntad política de Centroamérica y el apoyo internacional pueden causar transformaciones, especialmente debido a que los tres gobiernos se han comprometido a igualar o exceder la ayuda internacional a sus países. Pretendemos enfocar nuestra asistencia en tres áreas. 

    • Primero, las mejoras en la seguridad son esenciales. El Salvador, Guatemala y Honduras tienen tres de las cinco tasas de asesinatos por cápita más altas del mundo. Peor algunas comunidades en Guatemala y El Salvador ya están experimentando una reducción en la violencia debida a programas bien probados de vigilancia policial comunitaria patrocinada por los EE.UU., especializada en capacitación, y centros para jóvenes similares a los clubes de niños y niñas (Boys and Girls Clubs).  Queremos ayudar a sus gobiernos a ampliar estos programas para ayudar a estabilizar barrios y erradicar redes delictivas transnacionales que amenazan a las comunidades de Centroamérica y las nuestras propias. 
       
    • Segundo, en el siglo 21, la buena gobernabilidad es esencial para atraer trabajos e inversiones. La percepción general es que el sistema judicial, la contratación estatal y la recaudación de impuestos no son transparentes ni justos. Los países de Centroamérica tienen algunas de las tasas de impuestos menos eficaces del continente americano. Los países de Centroamérica deben hacer un mejor trabajo en la recolección y en la administración de los ingresos para invertir en sus propios futuros. Nosotros ayudaremos con esos trabajos. 
       
    • Tercero, estamos listos para ofrecer experiencia técnica experta para ayudar a países de Centroamérica a atraer inversiones privadas marcadamente mayores. Lo que se necesita no es un secreto: normas y regulaciones claras y racionalizadas, protecciones para inversores, contención de la corrupción, un sistema judicial que arbitre disputas de manera justa, y protecciones para la propiedad intelectual. 

    Mientras que solicitamos $1,000 millones del Congreso de los Estados Unidos para empoderar a los líderes de Centroamérica para que se ocupen de cada uno de estos desafíos, nuestro propio gobierno se debe mover rápidamente para mostrar resultados y también considerarnos responsables. Esto quiere decir evaluar vigorosamente nuestros programas para edificar sobre lo que funciona y eliminar lo que no entrega el impacto que necesitamos. El proceso ya está en marcha, y esperamos trabajar de cerca con el Congreso para crear el paquete de ayuda más eficaz.

    Este nivel de apoyo es casi tres veces lo que hemos proporcionado a Centroamérica recientemente. Pero el costo de invertir ahora en una Centroamérica donde los jóvenes pueden prosperar en sus propias comunidades empalidece en comparación con los costos de otra generación de violencia, pobreza desesperación y emigración.  

    Nos esperan desafíos formidables. Se demorará muchos años en resolverlos. Pero los líderes de Centroamérica han diseñado un plan compartido para hacer avanzar a su región y han tomado los primeros pasos por convertirlo en una realidad. Si ellos pueden convertirlo en realidad, Centroamérica se puede convertir en la próxima historia de un gran éxito del hemisferio occidental. 

    Buscamos la ayuda del Congreso para hacerlo. 

  • Celebrando Nuestra Cultura y Nuevas Oportunidades

    A continuación se encuentra el texto completo del artículo de Secretario Perez, que fue publicado en el blog del Departamento de Trabajo AQUI

    La semana pasada fue el 171 aniversario de independencia de la República Dominicana, el país del que emigró mi familia. Mi madre llegó durante los años 30 cuando su padre fue designado como el embajador de Estados Unidos. Después de que mi abuelo protestara abiertamente contra el dictador cruel que estaba en el poder, se le declaró "persona non grata".

    El Secretario Perez presenta a la Embajada de la República Dominicana un retrato de su abuelo, embajador de la República Dominicana en Estados Unidos, el 3 de septiembre de 2013.

    Después, mi padre huyó del régimen y como muestra de gratitud por el asilo que encontró aquí, ofreció su servicio con distinción como médico en el ejército de Estados Unidos. Su servicio a este país le llevó a destinar el resto de su carrera médica a ayudar a los veteranos. Mis padres se asentaron en Buffalo, Nueva York, y me criaron a mí y a mis cuatro hermanos con un gran sentido de respeto hacia esta nación, al igual que con un gran sentido de responsabilidad.

    Por eso elegí dedicarme profesionalmente al servicio público. Me siento muy afortunado por poder trabajar para un presidente que comparte mis valores y que comparte un compromiso de fidelidad hacia la promesa de oportunidad para todos, incluidas aquellas personas que viven en Estados Unidos desde hace poco tiempo.

    Esa promesa de oportunidad para todos es la razón por la cual el presidente propone acceso gratuito a colegios comunitarios para quienes estén dispuestos a ganárselo. Es la razón por la cual quiere luchar para ampliar el acceso a licencia pagada para los trabajadores de este país y la razón por la cual sigue luchando para aumentar el salario mínimo. Es la razón por la cual propone brindar ayuda tributaria a las familias de clase media y hacer grandes inversiones en capacitación y entrenamiento. Es la razón por la cual quiere que el cuidado infantil sea más asequible. Es la razón por la cual trabaja para crear más oportunidades para los jóvenes de minorías a través de la iniciativa El guardián de mi hermano (My Brother’s Keeper). Y también es la razón por la cual sigue intentando conseguir una reforma migratoria exhaustiva.

    Estos esfuerzos son importantes para todos, pero la verdad es que, en muchos lugares del país, los latinos son el futuro de la fuerza laboral. Y a medida que la población dominicana, al igual que toda la población hispana, sigue creciendo, el acceso a la capacitación para el siglo XXI, la capacitación necesaria para conseguir los trabajos de hoy y de mañana, será vital para la prosperidad del futuro del país.

    En particular, los colegios comunitarios son una vía demostrada que ofrece la capacitación que lleva a profesiones estables de clase media. En los últimos años la administración ha invertido $2000 millones en los colegios comunitarios y sus afiliados. La nueva propuesta del presidente para los colegios comunitarios tendría un gran impacto para los latinos y sus familias: en 2013, casi la cuarta parte de los estudiantes inscritos en los colegios comunitarios de todo el país eran latinos.

    Otro camino demostrado pero poco caminado hacia la clase media es el aprendizaje en oficios. Para poder ayudarnos a duplicar el número de aprendizaje en oficios en Estados Unidos, el Presidente en su presupuesto incluye un número de inversiones importantes para promover y ampliar su uso. Y nuestro nuevo programa de Subvenciones para el Aprendizaje en Oficios en Estados Unidos ayudará a más personas, y en especial a mujeres y minorías, a tener acceso a oportunidades de este tipo.

    No hay muchos lugares en el mundo donde un grupo de personas de una cultura parecida se puedan juntar para celebrarla y al mismo tiempo celebrar la nación que consideran su hogar. Pero en Estados Unidos consideramos la diversidad como nuestra mayor fortaleza. Somos ahora, y siempre hemos sido, una nación de inmigrantes. Y seremos una nación más fuerte si garantizamos que todos tengan acceso a la oportunidad.

     

     

  • Vista previa del viaje del Vicepresidente Biden a Guatemala

    El vídeo está disponible AQUÍ.

    A fin de seguir impulsando la participación activa de la Administración en Centroamérica, el Vicepresidente viaja este lunes a la Ciudad de Guatemala para reunirse con los presidentes de El Salvador, Guatemala y Honduras, y el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.

    Los líderes de esos países lanzaron en noviembre pasado su plan Alianza para la Prosperidad en Washington D.C. con el objetivo de hacer frente a la pobreza y la violencia endémicas que han detenido el progreso de la región mientras el resto del hemisferio prosperaba. El vicepresidente delineó también las maneras en las que Estados Unidos, la comunidad internacional y el sector privado podrían apoyar la implementación del plan.

    Esta semana, los presidentes pondrán al tanto de sus progresos al Vicepresidente Biden en la Ciudad de Guatemala. Los presidentes de los países mencionados ya han tomado medidas valientes para luchar contra las redes criminales de contrabando, para erradicar la corrupción y fomentar la transparencia de sus instituciones.

    Como ha afirmado el Vicepresidente, confrontar los enormes desafíos a los que se enfrenta Centroamérica requiere nada menos que un cambio sistémico, y Estados Unidos tiene un interés directo en ayudar a nuestros vecinos para que logren llevarlo a cabo.

    Por eso el Presidente y el Vicepresidente le pidieron al Congreso que destine $1,000 millones de ayuda para que los líderes de Centroamérica realicen las difíciles reformas e inversiones necesarias para encargarse de los desafíos entrelazados entre sí con respecto a la seguridad, el gobierno y la economía de la región.   

    Las reuniones del lunes y el martes son para estudiar los próximos pasos. El Vicepresidente y estos cuatro presidentes trazarán los objetivos concretos para:

    • Estimular el crecimiento económico de la región
    • Reducir la desigualdad y promover las oportunidades educativas
    • Atacar a las redes criminales responsables del tráfico de personas
    • Crear instituciones transparentes y responsables de rendir cuentas

    Para obtener más información sobre el inminente viaje, mire este video nuevo que explica la situación actual y los próximos pasos que debemos dar para asegurar que nuestros vecinos centroamericanos se conviertan en la próxima gran historia de éxito del hemisferio occidental.

  • El Presidente Tomó Nuevas Medidas en 2014 para Arreglar Nuestro Sistema de Inmigración

     

  • Ofreciendo a todos los jóvenes un camino para alcanzar su potencial

    MANTENTE AL DÍA con EL GABINETE

    Nota del editor: Esta es una publicación proveniente del blog del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de EE. UU. Puede leer la publicación original aquí.

    El deber más básico de nuestra nación es garantizar que todos los niños tengan la oportunidad de cumplir con su potencial. Esta no es la responsabilidad de una sola persona o de un solo vecindario: todos nosotros tenemos que abrir estos caminos de oportunidad para que los jóvenes -sin importar donde crezcan- puedan salir adelante en la vida y alcanzar sus sueños.

    Por eso El guardián de mi hermano (My Brother’s Keeper) (MBK por sus siglas en inglés) es una iniciativa tan importante. Lanzada por el Presidente Obama el año pasado, MBK une a las comunidades para asegurar que todos los jóvenes -incluyendo niños y jóvenes de minorías- puedan superar las barreras para el éxito y mejorar sus vidas. Llegué a ver este trabajo de cerca durante un reciente viaje a Oakland, California. Me uní a la Alcaldesa Libby Schaaf, a la Presidenta del Consejo Municipal Lynette McElhaney y a otras personas interesadas en una conversación acerca de los esfuerzos que están marcando la diferencia en las vidas de los jóvenes de la localidad.

    Uno de los participantes era un adolescente llamado Edwin Manzano. Hijo de una madre soltera trabajadora, Edwin encontró aliento y apoyo en el Centro de Desarrollo Juvenil de East Oakland (East Oakland Youth Development Center, EOYDC). Gracias en parte a los servicios académicos y de tutoría que ofrece el EOYDC, Edwin se convertirá en el primer miembro de su familia en asistir a la universidad cuando comience sus estudios este otoño en la Universidad Estatal de San Francisco.

    Edwin está agradecido por las oportunidades que le presentó el EOYDC. “Todos necesitamos un sistema de apoyo”, comenta. Eso es cierto tanto si es un adolescente como si es el Secretario de HUD. Tuve suerte cuando estaba creciendo en el lado oeste de San Antonio. Aunque era una comunidad modesta en cuanto a recursos, era rica en cuanto a personas que se interesaron por mi futuro. Tuve miembros de la familia, maestros -e incluso legisladores- que abrieron el camino para que yo y otros jóvenes como yo pudiéramos tener éxito.

    Lamentablemente, no todos los niños son tan afortunados. Es por eso que El guardián de mi hermano significa tanto para mí. El futuro de todos los jóvenes en Estados Unidos debe estar determinado por su corazón, su mente y su ética de trabajo. Nunca debe estar determinado por su código postal.

    En Oakland, hablé con 17 jóvenes que tienen grandes esperanzas y aspiraciones para el futuro. Es en el interés de nuestra nación ayudarles a alcanzar sus metas. Y en el Departamento de Vivienda estamos comprometidos a hacer nuestra parte.

    Por ejemplo, hemos introducido un programa piloto Jobs-Plus que proporcionará a los residentes de viviendas públicas en ocho ciudades una capacitación intensiva en empleo, incentivos para el alquiler y construcción de la comunidad centrada en el trabajo y la autosuficiencia económica.

    También estamos trabajando en una iniciativa de banda ancha para asegurar que los estudiantes que viven en hogares que reciben asistencia del HUD se beneficien de las oportunidades para cambio de vida disponibles a través de internet de alta velocidad. Este proyecto proporcionará el acceso a los recursos de internet que los jóvenes necesitan para tener éxito en la economía global del siglo XXI.

    En el frente de la vivienda, se espera que la reciente expansión de nuestra iniciativa de Demostración de Asistencia para el Alquiler (Rental Assistance Demonstration, RAD) ayude a las propiedades que reciben asistencia del HUD a recaudar miles de millones de dólares en inversiones del sector privado -fondos que serán utilizados para asegurar el futuro de la vivienda económica de nuestra nación. Y recientemente, nuestra Administración de Vivienda Federal redujo sus primas de seguro hipotecario para que la propiedad de vivienda sea más asequible para las familias responsables, ayudándoles a echar raíces y crear riqueza para el futuro.

    Pero sé que HUD por sí solo no va a resolver los problemas que enfrenta la juventud de Estados Unidos. Estos desafíos requieren que nuestro Departamento mantenga asociaciones eficaces de larga data con otras agencias federales y los principales interesados. Más importante aún, el Presidente Obama entiende que El guardián de mi hermano sólo tendrá éxito si los líderes locales asumen su llamada a la acción por sí mismos.

    La gente de Oakland está asumiendo la responsabilidad para responder a esta llamada. Durante la Conversación con la Comunidad, hablé con los líderes de las organizaciones no lucrativas, instituciones filantrópicas y organizaciones religiosas de Oakland que están poniendo a nuestros jóvenes en el camino hacia el éxito. Grupos como el Centro de Desarrollo Juvenil de East Oakland (East Oakland Youth Development Center, EOYDC), la fundación East Bay Foundation y la iglesia bautista Allen Temple Baptist Church están utilizando enfoques prometedores y probados para marcar una verdadera diferencia en sus comunidades.

    Este tipo de trabajo está ocurriendo en todo el país y beneficiará a las generaciones de personas que viven en Estados Unidos. Tenemos que mantenerlo en marcha continuando el apoyo a nuestros jóvenes. Cuando tienen éxito, nuestra nación se hace más fuerte, y nuestro futuro se vuelve más brillante. Y al dar a todos la oportunidad de alcanzar sus metas, podemos asegurar que el siglo XXI es otro siglo de Estados Unidos.

    Julián Castro es el Secretario del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.

     

  • Nuestra promesa: la iniciativa "El guardián de mi hermano" y la ampliación del acceso a carreras profesionales para los jóvenes

    En el Discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado el mes pasado, el Presidente Obama habló sobre el progreso significativo que se ha realizado este último año en fortalecer los peldaños de oportunidades en Estados Unidos, entre lo que se incluye la racha más prolongada de crecimiento de empleo en más de una década, los salarios que vuelven a estar en aumento y la obtención de seguro médico por parte de 10 millones de personas que viven en Estados Unidos gracias a la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio.

    Además de tener en cuenta estos logros, el Presidente comprende asimismo que lo que hace que este país sea excepcional no es simplemente nuestra economía o nuestra influencia a nivel internacional, sino también la promesa que les hacemos a nuestros niños: “la idea de que independientemente de quiénes sean, de su apariencia, de dónde vienen, de cuánto ganan sus padres, si se lo proponen pueden lograrlo”. 

    Para poder cumplir esta promesa, el Presidente lanzó El guardián de mi hermano (My Brother’s Keeper), una iniciativa dirigida a combatir la desigualdad de oportunidades y acabar con las barreras que impiden con demasiada frecuencia que los jóvenes alcancen todo su potencial. También estableció un Grupo de Trabajo compuesto por representantes de diferentes sectores del gobierno federal para emitir recomendaciones dirigidas a mejorar las condiciones de vida de todos los jóvenes, desde la cuna hasta la universidad y las carreras profesionales.

    Hoy, dicho Grupo de Trabajo ha anunciado la creación de una nueva guía de recursos que ayudará a los empleadores a obtener acceso a una variedad de herramientas federales que facilitarán la contratación de jóvenes.

    Los jóvenes siguen enfrentándose a fuertes desafíos a la hora de entrar al mundo laboral. Recientemente, la tasa de desempleo en EE. UU. cayó al nivel más bajo en seis años y, sin embargo, la tasa de desempleo de los jóvenes sigue siendo superior al doble de la cifra nacional. Durante los meses de verano, cuando la contratación de mano de obra joven llega a su punto más alto, las tasas de desempleo de los jóvenes afroamericanos (24.8 por ciento) e hispanos/latinos (16.5 por ciento) son significativamente más altas que las de sus homólogos de raza blanca (12.2 por ciento). La educación superior reduce la probabilidad de desempleo, pero los jóvenes afroamericanos tienen el doble de probabilidades de estar desempleados que los jóvenes blancos incluso entre los graduados universitarios. 

    Los efectos agregados del desempleo juvenil son significativos: una persona que ha permanecido sin trabajo durante un amplio período de tiempo puede enfrentarse a una reducción sustancial de sus ganancias en el futuro, una pérdida que se estima que sea de aproximadamente $22,000 en la próxima década. Algunas proyecciones afirman que la economía de EE. UU. pierde miles de millones de dólares al año a raíz del desempleo juvenil, debido a la reducción de las ganancias, los costos de encarcelamiento y los gastos de los servicios sociales.

    La buena noticia es que hoy hay 5 millones de puestos vacantes en Estados Unidos, más que en ningún momento desde el año 2000. Muchos de estos puestos de trabajo provienen de industrias de alto crecimiento (por ejemplo, tecnología de la información, fabricación avanzada y atención médica) que ofrecen carreras profesionales con empleos relevantes, satisfactorios y bien remunerados: una oportunidad que debería estar al alcance de todas las personas que viven en EE. UU.

    A continuación, veremos algunos ejemplos de la colaboración del gobierno federal con las comunidades locales para brindar a las personas jóvenes las herramientas y las oportunidades que necesitan para incorporarse con éxito al mundo laboral.

    • Vías para brindar oportunidades laborales a los jóvenes: Recursos federales para empleadores: esta guía de recursos destaca un conjunto heterogéneo de recursos federales a disposición de las empresas privadas, las organizaciones sin ánimo de lucro, las entidades religiosas y laicas de la comunidad, las agencias públicas, las tribus, las organizaciones sindicales y las instituciones académicas que ofrecen oportunidades laborales de nivel básico para personas jóvenes. Entre estos recursos cabe mencionar los programas Job Corps, One-Stop Career Centers, Federal Bonding, YouthBuild y Registered Apprenticeship, administrados por el Departamento de Trabajo de EE. UU., y las subvenciones AmeriCorps administradas por la Corporación para el servicio nacional y comunitario

    • Subvenciones para el aprendizaje de oficios en Estados Unidos: en diciembre de 2014, el Presidente Obama y el Secretario de Trabajo Tom Perez anunciaron un concurso de Subvenciones para el aprendizaje de oficios en Estados Unidos dotado de $100 millones para alianzas entre el sector público y el sector privado, entre las que se incluyen los consorcios regionales/estatales y dirigidos por empleadores, a fin de ampliar los programas de aprendizaje registrados en determinadas industrias de alto crecimiento, como atención médica, biotecnología, tecnología de la información y fabricación avanzada. Estas subvenciones están diseñadas para promover el acceso a oportunidades de aprendizaje por parte de los sectores de la población infrarrepresentados, entre los que se incluyen las mujeres y los jóvenes de minorías, las personas discapacitadas, los trabajadores no cualificados, los veteranos y otros. Al día de hoy, el concurso sigue abierto y las condiciones se encuentran aquí. La fecha límite para presentar una solicitud para obtener una Subvención para el aprendizaje de oficios en Estados Unidos es el 30 de abril de 2015.

    • Manual de recursos federales para el aprendizaje de oficios registrado: este manual fue publicado por el Departamento de Trabajo de EE. UU. para ayudar a los empleadores, instituciones académicas, proveedores de capacitación y profesionales de formación de mano de obra a aprovechar más de 50,000 millones de dólares al año en fondos federales para respaldar los programas de aprendizaje de oficios. 

    Si está interesado en saber más sobre la iniciativa El guardián de mi hermano y cómo participar, visite WhiteHouse.gov/My-Brothers-Keeper.  

    Roy L. Austin, Jr. es Asistente Adjunto de Asuntos Urbanos, Justicia y Oportunidades del Presidente en el Consejo de Políticas Nacionales. Byron G. Auguste es Asistente Adjunto de Política Económica del Presidente y Director Adjunto del Consejo Económico Nacional.

     

     

  • Columna de Opinión por el Vicepresidente sobre solicitud de presupuesto de la Administración para ayudar a los países en Centroamérica

    La seguridad y la prosperidad de Centroamérica están inextricablemente vinculadas a las nuestras, ya que el verano pasado se nos dio un recordatorio de esto cuando miles de menores sin acompañante se presentaron en la frontera suroeste.

    Las economías de El Salvador, Guatemala y Honduras siguen estancadas mientras el resto del continente americano sigue adelante. La combinación de falta de educación, corrupción institucional, delincuencia desenfrenada y falta de inversión evitan que estos países prosperen. Seis millones de jóvenes centroamericanos ingresarán a la fuerza laboral en la próxima década. Todo el hemisferio occidental sufrirá las consecuencias si a estos jóvenes no se les presenta una oportunidad.

    Enfrentarse a estos desafíos requiere nada menos que un cambio sistémico, el cual nosotros en Estados Unidos tenemos un interés directo en ayudar a que se logre. Con ese fin, el Presidente Obama le pedirá el lunes al Congreso que destine $1,000 millones de ayuda para que los líderes de Centroamérica realicen las difíciles reformas e inversiones necesarias para encargarse de los desafíos entrelazados entre sí con respecto a la seguridad, el gobierno y la economía de la región. Esta cifra es casi tres veces de lo que generalmente le hemos brindado a Centroamérica.

    El verano pasado, cuando nuestros países trabajaban juntos para detener el peligroso aumento de la migración, los líderes de El Salvador, Guatemala y Honduras pidieron más ayuda para cambiar el clima de violencia y pobreza endémicas que ha detenido su progreso. En junio, les dejé en claro a estos líderes que Estados Unidos estaba dispuesto a apoyarlos, siempre y cuando se hicieran cargo del problema. El Presidente Obama les hizo entender este punto a los líderes cuando visitaron Washington en julio, y ellos respondieron ante la situación. El gobierno de Honduras firmó un acuerdo con Transparencia Internacional para combatir la corrupción. Guatemala ha eliminado altos funcionarios sospechosos de corrupción y de ayudar al tráfico de personas. El Salvador aprobó una ley que proporciona nuevas medidas de protección para los inversores. En colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo,  estos tres países establecieron un plan conjunto de reformas económicas y políticas: una alianza para la prosperidad.

    Estos líderes reconocen que es necesario esforzarse enormemente. Nos comprometimos a intensificar nuestra colaboración en tres áreas.

    En primer lugar, la seguridad es lo que posibilita todo lo demás. Podemos ayudar a estabilizar los barrios mediante vigilancia policial con participación comunitaria y erradicar las redes criminales trasnacionales que han transformado a Centroamérica en un caldo de cultivo para el contrabando de drogas, el tráfico de personas y los delitos financieros. Algunas comunidades de Guatemala y El Salvador ya están viendo los beneficios de los programas iniciados bajo el auspicio de Estados Unidos sobre policía comunitaria, capacitación especializada para cuerpos policiales y centros juveniles similares a los Boys and Girls Clubs de EE. UU. Al redactar el proyecto de ley de justicia penal de Estados Unidos en 1994, aprendí que estos programas pueden reducir el crimen.

    En segundo lugar, la buena gestión pública genera los trabajos y las inversiones que necesita Centroamérica. En la actualidad, la percepción general es que el sistema judicial, la contratación estatal y la recaudación de impuestos no son transparentes ni justos. Las tasas fiscales efectivas de estos países se encuentran entre las más bajas del hemisferio. A fin de atraer las inversiones necesarias para promover un progreso real y perdurable, deben recaudar y gestionar los ingresos de forma eficaz y transparente.

    En tercer lugar, no hay suficiente dinero en el erario del gobierno, ni siquiera con la ayuda de Estados Unidos y la comunidad internacional, para abordar el nivel de necesidad económica existente. La única manera en la que las economías centroamericanas pueden crecer es atrayendo inversiones internacionales y aportando argumentos convincentes para que sus ciudadanos inviertan en sus propios países. Esto requiere el establecimiento de reglas y normas claras, garantías para los inversionistas, un sistema judicial confiable que emita fallos justos, un gran esfuerzo para erradicar la corrupción, mecanismos de protección de la propiedad intelectual y transparencia que garantice que la ayuda financiera internacional se utiliza de manera responsable y eficiente.

    Estamos listos para colaborar con las instituciones financieras y el sector privado a fin de ayudar a que estos países capaciten a sus jóvenes, faciliten el inicio de negocios y garanticen que las empresas locales aprovechen al máximo los tratados de libre comercio con Estados Unidos.

    Nos esperan desafíos formidables. Sin embargo, si existe voluntad política, no hay ninguna razón por la que Centroamérica no pueda convertirse en la próxima historia de éxito del hemisferio occidental.

    La región ya fue testigo de este tipo de transformación. En 1999, lanzamos el Plan Colombia para combatir el tráfico de drogas, la pobreza extrema y la corrupción institucional que, en combinación con una insurgencia feroz, amenazaban con convertir a Colombia en un estado fallido. Quince años después, Colombia es un país transformado. Al ser uno de los arquitectos del Plan Colombia en el Senado de Estados Unidos, quiero señalar que el ingrediente clave fue la voluntad política que demostró ese país. Colombia se benefició de gozar de líderes que tuvieron el valor de realizar cambios significativos en materia de seguridad, gestión pública y derechos humanos. Las élites aceptaron pagar impuestos más altos. El gobierno colombiano reformó el sistema judicial, investigó y acreditó a las fuerzas policiales y reformó los reglamentos de comercio para abrir su economía. Estados Unidos invirtió $9,000 millones en el transcurso del Plan Colombia, destinando al país $700 millones el primer año. No obstante, nuestras cifras muestran que Colombia gastó cuatro veces más que nosotros.

    El costo de invertir ahora para lograr que la región de Centroamérica sea segura y próspera es ínfimo en comparación con los costos de dejar incubar la violencia y la pobreza.

    El Sr. Obama me pidió que me encargara de esta iniciativa. Por primera vez, podemos concebir un continente americano que es mayoritariamente de clase media, democrático y seguro, y trabajar para conseguirlo.

    Es por ello que le estamos pidiendo al Congreso que colabore con nosotros. Juntos, podemos ayudar a que Centroamérica se convierta en un símbolo del formidable resurgimiento del hemisferio occidental en vez de ser la excepción.

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    En una columna exclusiva de opinión que fue publicada en el New York Times, el Vicepresidente anunció el presupuesto de la Administración para el Año Fiscal 2016 de $1,000 millones para ayudar a los países en Centroamérica. La columna de opinión se puede leer AQUÍ.