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Declaraciones del President Obama, ex Presidente Bill Clinton y ex Presidente George W. Bush Sobre la Campana para la Recuperaction y Reconstruccion en Haiti

11:02 A.M. EST

  PRESIDENTE OBAMA: Buenos días a todos. En tiempos de grandes desafíos en nuestro país y alrededor del mundo, los estadounidenses siempre se han unido para prestar una mano y ponerse al servicio de los demás y hacer lo correcto. Eso es lo que el pueblo estadounidense ha estado haciendo en días recientes con su extraordinaria generosidad y contribuciones al pueblo haitiano.

  En este momento, se encuentra en marcha una de las más extensas campañas de socorro en nuestra historia para salvar vidas y prestar ayuda que evite una catástrofe aun mayor. Los dos líderes que están conmigo hoy se asegurarán de que acompañe a esto un esfuerzo histórico que vaya más allá de nuestro gobierno, porque Estados Unidos no tiene mayor recurso que la solidez y compasión del pueblo estadounidense.

  Acabamos de reunirnos en la Oficina Oval, una oficina que ambos conocen bien. Y me complace que el Presidente George W. Bush y el Presidente Bill Clinton hayan aceptado dirigir una importante campaña de recaudación de fondos para los esfuerzos de ayuda: el Fondo Clinton Bush para Haití. En nombre del pueblo estadounidense, quiero agradecerles a ambos por su servicio nuevamente y por dirigir esta urgente misión.

  Éste es un modelo eficaz. Tras el terrible tsunami en Asia, el Presidente Bush recurrió al Presidente Clinton y al primer Presidente Bush para que dirigieran un fondo similar. Esa campaña recaudó recursos considerables a favor de las víctimas de esa catástrofe: dinero que ayudó a salvar vidas, prestar ayuda y reconstruir comunidades. Y eso es exactamente lo que el pueblo de Haití necesita urgentemente ahora.

  Cada día que pasa, nos enteramos más sobre el horripilante alcance de esta catástrofe: destrucción y sufrimiento difíciles de imaginar. Comunidades enteras enterradas bajo montañas de concreto. Familias que duermen en las calles. Heridos desesperados por atención. Se teme que miles han muerto. Por eso, miles de trabajadores estadounidenses –civiles y militares– están presentes distribuyendo agua potable y alimentos y medicamentos, y miles de toneladas de alimentos de emergencia llegan a diario.

  Va a ser difícil. Es un enorme desafío distribuir esta ayuda de manera rápida y segura en un lugar con tanta destrucción. En eso nos concentramos ahora: trabajar estrechamente con nuestros aliados: el gobierno de Haití, las Naciones Unidas y muchas organizaciones y países, amigos de Argentina y Francia, de la República Dominicana y Brasil, y países en todo el mundo.

  Y la secretaria Hillary Clinton estará hoy en Haití para reunirse con el Presidente Préval y continuar nuestra estrecha coordinación con su gobierno. Pero también sabemos que nuestro esfuerzo a más largo plazo no se medirá en días ni semanas; se medirá en meses e incluso años. Y por eso es tan importante obtener el apoyo del pueblo estadounidense y hacer que continúe. Por eso es tan importante tener un punto de coordinación para todo el apoyo que va más allá de nuestro gobierno.

  Aquí dentro del país, los Presidentes Bush y Clinton ayudarán al pueblo estadounidense a hacer su parte, porque todos debemos participar en la respuesta a una catástrofe. De hecho, esas desgarradoras escenas de devastación nos recuerdan no sólo de la humanidad que compartimos, sino también de nuestras responsabilidades comunes. Este momento de sufrimiento puede y debe ser un momento de compasión.

  Cuando se hizo obvio el alcance de la destrucción, hablé con cada uno de estos caballeros, y cada uno de ellos hizo una pregunta simple: ¿Cómo puedo ayudar? En días próximos les preguntarán a todos qué pueden hacer: personas particulares, corporaciones, ONG e instituciones. E insto a todos los que quieran ayudar a visitar www.clintonbushhaitifund.org.

  Somos afortunados de contar con el servicio de estos dos líderes. El Presidente Bush dirigió la respuesta de Estados Unidos al tsunami en Asia, ayuda y socorro que evitó que se perdieran incluso más vidas en los meses posteriores a esa catástrofe. Y los esfuerzos de su gobierno por combatir el VIH/SIDA en África brindaron tratamiento a más de 10 millones de hombres, mujeres y niños.

  Como Presidente, Bill Clinton ayudó a restaurar la democracia en Haití. Como ciudadano particular, ha ayudado a salvarles la vida a millones de personas alrededor del mundo. Y como enviado especial de Naciones Unidas a Haití, comprende muy bien las dificultades y necesidades cotidianas del pueblo haitiano.

  Y al unirse de esta manera, estos dos líderes envían un mensaje inconfundible al pueblo haitiano y a los pobladores del mundo: En este difícil momento, Estados Unidos está unido. Estamos unidos, del lado del pueblo haitiano, que ha mostrado una fuerza tan admirable, y los ayudaremos a recuperarse y a reconstruir.

  Ayer fuimos testigos de una muestra pequeña pero asombrosa de esa determinación –quizá algunos de ustedes la hayan visto– haitianos con poco más que la ropa que llevaban puesta marcharon pacíficamente por un vecindario en ruinas, y a pesar de todo lo que han perdido y todo su sufrimiento, cantaron himnos de fe e himnos de esperanza.

  Ésta es la gente que requiere nuestra ayuda. Ésas son las esperanzas que estamos comprometidos a hacer realidad. Por eso los tres nos hemos unido hoy. Y dicho eso, quiero invitar a cada uno de los Presidentes a decir unas palabras. Comenzaré con el Presidente Bush.

  PRESIDENTE BUSH: Me sumo al Presidente Obama a expresarle mis condolencias al pueblo haitiano. Felicito al Presidente por su rápida y oportuna respuesta a esta catástrofe. Me complace mucho responder al llamado de trabajar de lado del Presidente Clinton para poner en práctica la compasión del pueblo estadounidense.

  Como la mayoría de los estadounidenses, Laura y yo hemos estado viendo la cobertura televisiva desde Haití. Nos parte el alma ver las escenas de niñitos sufriendo sin mamá o papá, o los cuerpos en las calles o el daño físico causado por el terremoto.

  Los desafíos allá son enormes, pero hay mucha gente dedicada a dirigir la campaña de ayuda, desde el personal del gobierno que ha sido movilizado a la zona de la catástrofe hasta los grupos religiosos que han acudido a Haití.

  La manera más eficaz de que los estadounidenses ayuden al pueblo haitiano es contribuir dinero. Ese dinero irá a organizaciones en el terreno y será… que podrán gastarlo eficazmente. Sé que mucha gente quiere mandar mantas o agua; simplemente envíen dinero. Una de las cosas que el Presidente y yo haremos es asegurarnos de que se gaste su dinero con prudencia. Como el Presidente Obama dijo, pueden buscar información al respecto en clintonbushhaitifund.org.

  El pueblo haitiano tiene un difícil camino por delante; sin embargo, es asombroso cómo las tragedias terribles pueden poner en manifiesto lo mejor del espíritu humano. Todos vimos cuando los estadounidenses respondieron al tsunami o a Katrina o al terremoto en Pakistán. Y el Presidente Clinton y yo vamos a esforzarnos por hacer uso de ese mismo espíritu de generosidad para ayudar a nuestros hermanos y hermanas en el Caribe.

  Poco antes de que concluyera mi presidencia, Laura hizo un viaje a Haití para examinar los programas del Plan de Emergencia para la Mitigación del SIDA (Emergency Plan for AIDS Relief o PEPFAR) allá. Recuerdo claramente que regresó y me contó sobre la energía y el optimismo del pueblo haitiano. El pueblo haitiano tiene un espíritu simplemente asombroso. Y aunque ese terremoto destruyó mucho, no destruyó ese espíritu.

  Entonces, el pueblo haitiano se recuperará y reconstruirá, y al hacerlo, sabrá que cuenta con un amigo: Estados Unidos de Norteamérica. Señor Presidente, gracias por darme la oportunidad de ayudar.

  PRESIDENTE CLINTON: En primer lugar, quiero darle las gracias al Presidente Obama por pedirnos al Presidente Bush y a mí que hagamos esto y por lo que considero que ha sido una respuesta realmente extraordinaria de parte del gobierno estadounidense. Ya que llevo trabajando allá casi un año como enviado especial de la ONU, he estado en contacto constante con nuestra gente, por medio de la ONU, en el terreno, y como ustedes saben, perdimos a mucha de nuestra gente allá: la mayor pérdida de vidas en un solo día de la historia de las Naciones Unidas. Estados Unidos ha estado allá desde el comienzo. Las Fuerzas Armadas han sido fabulosas. La respuesta y ayuda por el Departamento de Estado ha sido maravillosa. No hay suficientes palabras para expresarlo. Y el pueblo de Haití lo sabe, y lo agradezco.

  En segundo lugar, me gustaría agradecerle al Presidente Bush por aceptar hacer esto y por la preocupación que ha mostrado con respecto a Haití. Antes de que esto sucediera, mi fundación trabajó con la gente del PEPFAR en los problemas del SIDA en Haití, y vimos lo fabulosos que eran y lo que hacían y cuántas vidas salvaron.

  Finalmente, permítanme decir que –no tengo que leer el sitio de Internet porque ellos ya lo hicieron– pero deseo decir algo sobre esto. En este momento, todo lo que necesitamos hacer es proporcionarles alimentos y medicamentos y agua y un lugar seguro en el cual estar. Pero cuando iniciemos la campaña de reconstrucción, queremos hacer lo que hice con el padre del Presidente en la región del tsunami. Queremos ser un lugar donde la gente sabe que se gastará bien su dinero; donde velaremos por la continua integridad del proceso.

  Y queremos seguir con esto a largo plazo. Básicamente no existe ningún conflicto entre mi labor para la ONU y esto porque de cierta manera, soy la persona de fuera. Mi labor es trabajar con países donantes, las agencias internacionales, empresarios de todo el mundo, y tratar de hacer que inviertan allí, las organizaciones no gubernamentales, la comunidad de la diáspora haitiana.

  Pienso que antes de este terremoto, Haití tenía la mejor oportunidad en mi generación de escapar su historia, una historia que Hillary y yo compartimos un poquito. Aún lo creo. Los haitianos quieren simplemente modificar su plan de desarrollo para reflejar lo que ha sucedido en Puerto Príncipe y al oeste, determinar lo que tienen que hacer al respecto y luego volver a implementarlo. Pero va a tomar mucha ayuda y mucho tiempo.

  Entonces, agradezco que el Presidente Bush quiera ayudar, y ya tengo pensado cómo hacer para que haga ciertas cosas que el no tenía en cuenta cuando se apuntó. (Risas.)

  Nuevamente, no tengo palabras para expresar lo que siento. Cuando… yo estuve en esos hoteles que se derrumbaron. Comí con personas que han muerto. La catedral en la que Hillary y yo nos sentamos hace 34 años está totalmente en ruinas. Pero lo que han dicho estos señores es cierto: Aún es uno de los lugares más asombrosos y únicos que jamás he visto. Y pueden escapar su historia y forjar un futuro mejor si todos hacemos nuestra parte. Y Presidente Obama, gracias por darnos la oportunidad de hacer un poco de eso.

  PRESIDENTE OBAMA: Bueno, estos caballeros van a hacer una extraordinaria labor, pero realmente lo que van a estar haciendo es simplemente aprovechar la enorme generosidad, la creatividad, el espíritu de que todo es posible del pueblo estadounidense al ayudar a nuestros vecinos necesitados. Entonces, quiero darle las gracias a cada uno de ellos por no sólo estar hoy aquí, sino también por lo que sé que será un esfuerzo extraordinario.

  Deseo asegurarme de que todos vean el sitio de Internet una vez más. Obviamente, recién lo estamos montando, pero le dará inmediatamente a la gente una manera de comunicarse con nuestra oficina:  www.clintonbushhaitifund.org.

  Y sólo quiero añadir a algo que se dijo. Estábamos hablando atrás. En cualquier gran catástrofe como ésta, en las primeras semanas es cuestión de llevar ayuda inmediata al lugar. Y habrá jornadas difíciles en los próximos días. La gente todavía está tratando de determinar cómo organizarse. Habrá temor, ansiedad, un sentido de desesperación en algunos casos.

  He estado en contacto con el Presidente Préval. He estado hablando con la gente en el terreno. Vamos a alcanzar logros lentos pero seguros, y la clave ahora es… que todos en Haití comprendan que hay ayuda sostenida en camino.

  Pero lo que estos caballeros podrán hacer es que, cuando la prensa comience a distraerse con otras cosas pero aún existan enormes necesidades en el terreno, pienso que estos dos caballeros de extraordinario prestigio van a poder ayudar a que se continúen estos esfuerzos. Y por eso es tan importante y por eso estoy tan agradecido de que hayan aceptado hacerlo.

  Gracias, caballeros.

        FIN   11:16 A.M. EST