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Declaraciones del Presidente Barack Obama en la Recepción del Cinco de Mayo

Jardín de Rosas


5:58 P.M. EDT

EL PRESIDENTE: ¡Viva! Buenas noches a todos. Buenas noches. Es un gran honor para Michelle y para mí darles la bienvenida a la Casa Blanca. Y todos ustedes nos trajeron un clima fabuloso, o sea que gracias por ello. (Risas). Gracias. Sé que muchos de ustedes preferirían estar viendo el partido de esta noche, de los Spurs contra “Los Suns” de Phoenix. (Aplausos).
 
Esta noche se suma a la lista de los grandes eventos que hemos tenido en la Casa Blanca para celebrar la cultura latina en Estados Unidos, como nuestro concierto al que quizá algunos de ustedes hayan asistido en el Jardín Sur por el Mes de la Hispanidad: Fiesta Latina. (Aplausos). Y Malia y Sasha probablemente jamás se olvidarán de haber tocado los tambores con Sheila E. (Risas). Michelle, en cambio, preferiría olvidar esta imagen: yo tratando de bailar con Thalía. (Risas). No pensé que lo hice tan mal. (Risas).

SRA. OBAMA: Estuviste bien. (Risas).

EL PRESIDENTE: Pero no habrá… no repetiré ese espectáculo esta noche.
 
PÚBLICO: Ahhhhh… (Risas).

EL PRESIDENTE: Nos reunimos hoy para conmemorar una fecha que se celebra tanto en Estados Unidos como en México. Y es un honor para nosotros contar con la presencia del secretario de Gobernación, Fernando Gómez-Mont y su encantadora esposa, Gloria. Sírvanse darles un gran aplauso. (Aplausos). Es un gusto volver a verlos. Y un gran amigo mío y de los Estados Unidos, el embajador Arturo Sarukhán y su maravillosa esposa, Verónica, quienes también están aquí. (Aplausos). Es un gusto volver a verlos.
 
Ahora bien, los acontecimientos de esta fecha histórica son bien conocidos: hace casi 150 años, en la Batalla de Puebla, un grupo de patriotas mexicanos se enfrentaron a un numeroso ejército europeo y lograron una victoria que sigue inspirando al mundo.
 
Pero pocos saben que el general Zaragoza, líder de esos patriotas, nació en lo que hoy es la ciudad de Goliad en Tejas. De hecho, pueden ir allá hoy en día. ¿Es usted de allí?

MIEMBRO DEL PÚBLICO: Sí.

EL PRESIDENTE: Se puede visitar el lugar donde nació. Es un lugar histórico. Incluye una estatua de 10 pies de alto del general, regalo del pueblo mexicano, que ha sido preservado por el pueblo estadounidense.
 
Entonces, ambos países compartimos la gloria de este día y el orgullo que sentimos por los valiosos aportes de los hispanos a Estados Unidos en toda nuestra historia, entre ellos, hombres y mujeres que nos acompañan esta noche aquí.
 
Nos acompañan abnegados congresistas y miembros del Caucus Hispano del Congreso (Congressional Hispanic Caucus), como también miembros de su equipo. Entre ellos está el senador Bob Menéndez… (Aplausos). Hola, Bob. El representante Xavier Becerra… ¿Dónde está Xavier? (Aplausos). Allí está, allá atrás. La presidenta de comité Nydia Velázquez. ¿Dónde está Nydia? (Aplausos).
 
Nos acompañan sobresalientes miembros de mi gabinete, entre ellos, la secretaria de Trabajo Hilda Solís… (Aplausos). ¡Hilda! También está aquí la Secretaria de Seguridad Nacional Napolitano. (Aplausos). Y aunque ella está… él está en el golfo encabezando nuestra respuesta al derrame de petróleo, quiero mencionar a mi sobresaliente secretario del Interior, Ken Salazar. (Aplausos).

Nos acompañan estadounidenses hispanos que prestan servicios en todos los niveles de mi gobierno. Y me enorgullece haber nombrado a más latinos que cualquier otro gobierno en la historia a cargos de importancia en mi gobierno… (aplausos)… no sólo porque son latinos, sino porque son los más capacitados para el puesto.
 
Y quiero recalcar que muchos de esos nombramientos fueron a latinas... “latinas sabias”, indudablemente. (Aplausos). Y aunque no se encuentra presente esta noche, creo que le debemos dar un gran aplauso a nuestra primera latina en la Corte Suprema, Sonia Sotomayor. (Aplausos).

También nos acompañan líderes de todos los segmentos de la sociedad estadounidense. Y quiero darles una especial bienvenida a quienes están en la comisión para explorar la creación de un nuevo museo en Washington a fin de destacar la historia de los latinos en Estados Unidos. (Aplausos). Y estoy deseoso de ver los resultados del arduo trabajo de la comisión y de ver el día en que se abran las puertas del nuevo Museo Nacional del Estadounidense Latino.
 
Los artistas de esta noche son un maravilloso ejemplo de cómo la cultura latina ha dado forma y fortalecido a la sociedad estadounidense. Por lo que quiero darles las gracias a Maru y la compañía de danza Montero, junto con Javier Cortés. (Aplausos). Muchas gracias. Antes de salir, los estaba escuchando adentro. Realmente sonaban muy bien. (Risas).
 
Ahora bien, al celebrar la historia de los latinos en Estados Unidos, realmente estamos celebrando la historia colectiva de Estados Unidos. Al fin y al cabo, los sueños de los estadounidenses mexicanos y de todos los latinos son los mismos sueños que los de cualquier otro estadounidense. 
Por eso, en vista de una crisis económica sin precedente, tomamos medidas audaces para lograr que el crecimiento económico retorne, se generen puestos de trabajo otra vez y se sienten las bases para una prosperidad duradera.

Eso beneficia a todos los estadounidenses, incluidos los hispanos cuya tasa de desempleo sigue siendo inaceptablemente alta y que están listos para volver a trabajar.
 
Por eso, después de casi un siglo, aprobamos la histórica reforma del seguro médico con la ayuda del Congressional Hispanic Caucus. Y les estamos agradecidos. (Aplausos). Eso beneficia a todos los estadounidenses. Beneficia a todos los estadounidenses, incluidos los millones de latinos que por fin tendrán la cobertura de la que carecen hoy, así como los latinos dueños de pequeñas empresas que finalmente podrán proporcionar cobertura a sus empleados. Y les permite unirse a los hijos de inmigrantes legales, quienes finalmente pueden obtener atención médica por medio del programa SCHIP, algo que hicimos al inicio de mi periodo. (Aplausos).
 
Por eso hemos hecho que los estudios universitarios cuesten menos, por eso estamos reformando la educación. Y eso beneficia a todos los niños, incluidos los latinos, que en lugar de tener la tasa más alta de abandono escolar, merecen toda oportunidad de alcanzar su potencial divino.
 
Así que esta fecha nos recuerda que la fortaleza de Estados Unidos depende de su diversidad. Por eso me pronuncié en contra de la ley que se aprobó recientemente en Arizona. (Aplausos). Y que no quede duda: nuestro sistema de inmigración está quebrado. Y después de tantos años sin que Washington cumpla con su deber, los estadounidenses tienen razón de sentirse frustrados, incluida la gente de los estados fronterizos. Pero la respuesta no es socavar los principios fundamentales que nos definen como nación. No podemos empezar a separar a la gente por su aspecto o por su manera de hablar o su ropa. No podemos convertir en sujetos de sospecha y abuso a ciudadanos estadounidenses respetuosos de la ley e inmigrantes respetuosos de la ley. No podemos crear una línea divisoria en el pueblo de estadounidense de esa manera. Ésa no es la respuesta. Ése no es Estados Unidos de Norteamérica.
 
Y por eso di instrucciones a mi gobierno para que se mantenga muy al tanto de la nueva ley de Arizona, que examine los derechos civiles y otras implicancias que pudiera tener. Aquí en Washington debemos cumplir nuestras obligaciones, para así no dar pie a este tipo de acciones equivocadas.
 
Entonces, quiero volver a decirlo, en caso alguien esté confundido. La manera de arreglar nuestro sistema quebrado de inmigración es con una reforma integral de inmigración de sentido común. (Aplausos). Eso significa que el gobierno asuma su responsabilidad de reforzar nuestras fronteras, algo que hemos hecho y continuaremos haciendo. Significa que asuman su responsabilidad las empresas que transgreden la ley al socavar las condiciones laborales de los trabajadores estadounidenses y explotar a los trabajadores indocumentados. Deben rendir cuentas. Significa que asuma su responsabilidad la gente que vive aquí ilegalmente. Deben admitir que infringieron las leyes y pagar sus impuestos, pagar una multa y aprender inglés, y hacer lo correcto ante la ley, y solo entonces ponerse en fila y obtener la ciudadanía. 

Una reforma integral: es así que vamos a resolver este problema. Y sé que se ha comentado en la última semana, desde que hablé de este difícil asunto. Bueno, ¿es sensato hacerlo, en términos políticos? ¿Puede lograr votos republicanos? Miren, por supuesto que va a ser difícil. Es verdad. Cualquiera que les diga que va a ser fácil o que puedo usar una varita mágica y hacer que suceda no ha estado prestando atención a la manera de operar de esta ciudad. (Risas).

Necesitamos respaldo de ambos partidos. Pero se puede lograr. Y se debe lograr. Por lo tanto, me complació ver que el Senado presentó la semana pasada una propuesta sólida de reforma integral, y me complació que se basara en el marco que cuenta con el respaldo de los dos partidos. Quiero iniciar el trabajo al respecto este año y quiero que demócratas y republicanos trabajen conmigo, pues debemos ser fieles a lo que somos: ser parte de un estado de derecho y una nación de inmigrantes.

Ése es el espíritu que vi en hombres y mujeres admirables a quienes invité recientemente aquí al Jardín de Rosas. Eran de más de una docena de países. Y a pesar de que todavía no eran ciudadanos, se enlistaron en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Y una de ellos se llamaba Perla Ramos y nació y creció en México. Vino a Estados Unidos poco después del 11 de septiembre. Su esposo era infante de Marina de Estados Unidos, por lo que, según dijo ella, “surgió en mí una pasión por lo militar”.

Después de un tiempo, ella entró en la Marina. Y afirmó, “Siento orgullo por nuestra bandera y la historia que forjó a esta gran nación y la historia que escribimos día a día”. Y como el Comandante en Jefe de Perla, me enorgulleció ayudar a tomarle el juramento a ésta hija de México y una de nuestras más recientes ciudadanas estadounidenses. (Aplausos). Continúa una gran tradición de estadounidenses de ascendencia mexicana que son parte de nuestras fuerzas armadas, personas de las que nuestros países pueden sentirse muy orgullosos.

Por lo tanto, hoy quiero que recordemos que Estados Unidos y México no son simplemente vecinos, unidos por la geografía e historia. Somos dos sociedades que están entrelazadas por millones de familiares y amigos, por intereses comunes y un futuro compartido. Esos vínculos son inquebrantables. Son vínculos de una comunidad con aspiraciones: ustedes y sus madres y padres, y hermanos y hermanas, que lucharon y se sacrificaron para alcanzar el Sueño Americano. También son los vínculos comerciales que respaldan millones de empleos, tanto en México como Estados Unidos.

Son vínculos que están representados en la confianza y el respeto que siento por el Presidente Calderón mientras trabajamos para crear oportunidades y prosperidad para nuestros pueblos, y hacerles frente a los carteles del narcotráfico y la violencia que amenazan a nuestros países. Es el calor humano que Michelle sintió en su reciente viaje a México, su primer viaje sola como Primera Dama. (Aplausos). Y son la amistad y cooperación que afianzaremos cuando recibamos al Presidente Calderón y la Primera Dama Margarita Zavala para una visita y cena de estado dentro de un par de semanas. (Aplausos).

Ése es el espíritu que todos ustedes están mostrando hoy. Entonces, gracias por encarnarlo en su propia vida. Gracias por compartirlo con nosotros esta noche.

Tengan una fiesta maravillosa. Pueden hacer todo el ruido que quieran. (Risas).

SRA. OBAMA: Podemos oírlos.

EL PRESIDENTE: Pero podemos oírlos. (Risas). Si dura más allá de cierta hora, los echaremos. ¿Bien? (Risas).

Muchas gracias a todos. Que Dios los bendiga. (Aplausos).


FIN 6:10 P.M. EDT