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Declaraciones del Presidente en la promulgacion de la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Proteccion al Consumidor

11:34 A.M. EDT
 
PRESIDENTE: Buenos días a todos.

PÚBLICO PRESENTE: Buenos días.

PRESIDENTE: Estamos reunidos en el corazón de la capital de nuestra nación, rodeados de monumentos a líderes y ciudadanos que prestaron servicios a nuestro país en sus primeros días y en sus momentos más difíciles.
 
Hoy Estados Unidos se encuentra en un momento así. En los últimos dos años enfrentamos la peor recesión desde la Gran Depresión. Ocho millones de personas perdieron su empleo. Decenas de millones vieron desplomarse el valor de su vivienda y sus ahorros para la jubilación. Innumerables empresas no pudieron conseguir los préstamos que necesitaban y muchas se vieron forzadas a cerrar sus puertas. Y aunque el crecimiento económico se ha reanudado, demasiadas personas todavía están sufriendo los efectos de la crisis.
 
Y si bien numerosos factores llevaron a una recesión tan severa, la causa principal fue el colapso de nuestro sistema financiero. Fue una crisis que nació de la irresponsabilidad de ciertos elementos de Wall Street e instancias de poder en Washington. Durante años, el sector financiero estuvo gobernado por reglamentos anticuados de los cuales no se exigía cumplimiento, lo que permitió que algunos se aprovecharan del sistema y asumieran riesgos que pusieron en peligro la economía entera.
 
Prestamistas inescrupulosos atraparon a consumidores en préstamos complejos con costos escondidos. Firmas como AIG hicieron apuestas masivas y riesgosas con dinero prestado. Y a la vez que los reglamentos permitían el exceso y el abuso, dejaban expuestos a los contribuyentes a pagar los platos rotos en caso de que un gran banco o institución financiera fallara.
 
Incluso antes de que ocurriera la crisis, fui a Wall Street e hice un llamado a establecer reformas de sentido común para proteger a los consumidores y a nuestra economía entera. Y poco después de asumir la presidencia, propuse un conjunto de reformas para darles más influencia a los consumidores e inversionistas a fin de que los tratos escondidos que causaron esta crisis vieran la luz del día y se acabaran los rescates financieros a costa de los contribuyentes de una vez por todas. (Aplausos.)   Hoy, gracias a mucha gente en esta sala, esas reformas se convertirán en ley en este país.   
 
Durante los últimos doce meses, los presidentes de comité Barney Frank y Chris Dodd trabajaron día y noche. (Aplausos.)   Barney y Chris trabajaron día y noche para lograr aprobar esta reforma. Y les estoy profundamente agradecido. Y no puedo dejar de expresarles mi agradecimiento al senador Harry Reid y a la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi por su liderazgo. Esto no se habría concretado sin ellos. (Aplausos.)   

La aprobación de esta ley no fue tarea fácil. Para llegar a esto, tuvimos que superar el cabildeo feroz de un vasto grupo de intereses poderosos y una minoría parlamentaria decidida a bloquear el cambio. Así que los miembros que están aquí hoy, tanto en el estrado como entre el público, prestaron un gran servicio al dedicarle tanto de su tiempo y conocimiento a este esfuerzo, por cuidar de los intereses del pueblo y no de los intereses especiales. (Aplausos.)   Y también quiero agradecerles a tres senadores republicanos que pusieron de lado el partidismo y... (aplausos)... juzgaron este proyecto de ley en base a su mérito y votaron por la reforma. Les estamos agradecidos a ellos... (aplausos)... y a los miembros republicanos de la Cámara de Representantes. (Aplausos.)   Qué bueno verte aquí, Joe. (Aplausos.)  

 Ahora bien, pongamos esto en perspectiva. El hecho es que el sector financiero es crucial para nuestra habilidad de crecer, prosperar, competir e innovar. Hay muchos bancos que comprenden y desempeñan bien este rol vital, y hay muchísimos banqueros que quieren hacerlo bien... hacer lo correcto para sus clientes. Esta reforma ayudará a promover la innovación, no la restringirá. Está formulada para asegurarse de que todos sigan el mismo conjunto de normas, para que las firmas compitan en precio y calidad, no en trucos o trampas.
 
Exige rendimiento de cuentas y responsabilidad de todos. Proporciona certidumbre para todos, desde banqueros a agricultores, hasta empresarios y consumidores. Y a menos que un negocio dependa de trucos y estafas a sus clientes, no hay nada que temer de la reforma. (Aplausos.) 
 
Ahora bien, para todos esos estadounidenses que se preguntan lo que la reforma de Wall Street significa para ellos, esto es lo que pueden esperar. Si alguna vez solicitaron una tarjeta de crédito, un préstamo educativo o una hipoteca, saben lo que se siente cuando uno firma páginas y páginas de letra menuda casi ilegible. Un resultado frecuente es que muchos estadounidenses caen presa de tarifas escondidas y sanciones, o se embarcan en préstamos que no pueden pagar.
 
Eso le pasó a Robin Fox, a quien le aumentaron masivamente los intereses sobre el saldo de su tarjeta de crédito a pesar de que pagaba sus cuentas a tiempo. Eso le pasó a Andrew Giordano, que descubrió cientos de dólares en tarifas por sobregiro en su estado bancario, tarifas que no sabía que le podían cobrar. Ambos están aquí hoy. Bueno, con esta ley, los injustos aumentos de interés, como el que le impusieron a Robin, se acabaron para siempre. (Aplausos.)   Y nos aseguraremos de que cuando gente como Andrew abra una cuenta corriente, no caiga presa de tarifas por sobregiro sin saberlo. (Aplausos.) 
 
Con esta ley vamos a terminar con las prácticas abusivas del sector hipotecario. Nos aseguraremos de que los contratos sean más simples, y acabaremos con muchas sanciones y tarifas escondidas en hipotecas complejas, de manera que la gente sepa lo que está firmando.
 
Con esta ley, los estudiantes que sacan préstamos educativos recibirán información clara y concisa sobre sus obligaciones.

Y con esta ley, los inversionistas promedio, como gente mayor y personas que ahorran para su jubilación, podrán recibir más información sobre los costos y riesgos de fondos mutuos y otros productos de inversión para que puedan tomar mejores decisiones financieras que se ajusten a sus necesidades.

Así que, en suma, estas reformas representan las mayores medidas de protección financiera para el consumidor en la historia. (Aplausos.)   En la historia. Y el cumplimiento de estas medidas de protección será verificado por una nueva entidad de control cuya única función será proteger a las personas, no a los grandes bancos, no a los prestamistas, no a las entidades hipotecarias.  Protegerá a las personas en su interacción con el sistema financiero.

Y eso no es sólo bueno para los consumidores, es bueno para la economía. Porque la reforma le pondrá fin a muchos de los malos préstamos que propiciaron la burbuja basada en el endeudamiento. Y significará que todas las empresas tendrán que conseguir clientes ofreciendo mejores productos en lugar de productos engañosos.

Ahora bien, además de las medidas de protección al consumidor que acabo de describir, la reforma también le pondrá freno al abuso y exceso que casi trajo abajo a nuestro sistema financiero. Finalmente llevará transparencia a todo tipo de transacciones complejas y riesgosas que ayudaron a generar la crisis financiera. Los accionistas tendrán más influencia en la compensación de CEOs y otros ejecutivos, para que recompensen el éxito en lugar del fracaso.

Y finalmente, gracias a esta ley, el pueblo estadounidense nunca más tendrá que pagar los platos rotos por los errores de Wall Street. (Aplausos.)   No habrá más rescates financieros con dinero de los contribuyentes. Punto. (Aplausos.)   Si una gran institución financiera debe irse a la quiebra, esta reforma nos da la capacidad de liquidarla sin poner en peligro al resto de la economía. Y habrá nuevas normas para dejar en claro que ninguna firma está protegida de alguna manera porque es “demasiado grande para quebrar”, de modo que no tengamos otro AIG. 

Eso es lo que significa la reforma. Ahora bien, no significa que nuestra labor acabó. Porque para que estas reglas se pongan en práctica, los reguladores deben mantenerse alerta. Tal vez tengamos que hacer ajustes con el tiempo a medida que nuestro sistema financiero se adapta a estas nuevos cambios y a los cambios en el mundo. Ninguna ley puede forzar a nadie a ser responsable, y todavía les compete a quienes están en Wall Street aprender las lecciones de esta crisis para modificar la manera en que llevan sus negocios.

El hecho es que el bienestar del sistema financiero es de interés para todos los estadounidenses, desde la gente de Wall Street al estadounidense promedio. Los bancos y firmas de Wall Street invierten el capital que hace posible que las nuevas empresas vendan nuevos productos. Proporcionan préstamos a las empresas para que se expandan y contraten. Respaldan las hipotecas de las familias que compran una casa nueva. Por eso todos nos beneficiaremos de estas reformas. Todos ganamos cuando los inversionistas de todo el mundo tienen confianza en nuestros mercados. Todos ganamos cuando los accionistas tienen más influencia y más información. Todos ganamos cuando los consumidores están protegidos contra el abuso. Y todos ganamos cuando se recompensa a la gente en base a su buen desempeño, y no en base a qué tan buenos son para evadir responsabilidades.

Al final, nuestro sistema financiero sólo funciona bien, y sólo entonces podemos hablar de libre mercado, cuando hay reglas claras y salvaguardas básicas que impiden el abuso, controlan los excesos y se aseguran de que es más rentable obedecer las reglas que aprovecharse del sistema. Y con ese fin se formularon estas reformas, nada más y nada menos. Porque es así que nos aseguraremos de que nuestra economía funcione para los consumidores, que funcione para los inversionistas, que funcione para las instituciones financieras, que funcione para todos nosotros.

Ésta es la principal lección que aprendimos no sólo de esta crisis sino de la historia. A fin de cuentas, no hay una línea divisoria entre la gente de Wall Street y la gente promedio. Nos levantamos y caemos juntos como nación. Entonces, estas reformas nos ayudarán a levantar nuestra economía y nos llevarán a un futuro más sólido y más próspero.

Y por ello es un gran honor promulgar estas reformas, y estoy tan agradecido con todos los que trabajaron arduamente para hacer posible este día. Muchas gracias a todos. (Aplausos.) 

(Se firmó la ley.)  (Aplausos.) 

                                 FIN                 11:48 A.M. EDT