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Declaraciones del Presidente Obama y el Presidente Calderón de México en Declaraciones Conjuntas a la Prensa

Rosedal

12:20 P.M. EDT

PRESIDENTE OBAMA: Buenas tardes. Buenas tardes. Nuevamente quisiera darle la bienvenida al Presidente Calderón a la Casa Blanca. Michelle y yo estamos encantados de ser los anfitriones del Presidente y la Primera Dama Margarita Zavala y su delegación en esta visita de estado, y estamos deseosos de reciprocar cuando tengamos nuestra cena de estado esta noche la hospitalidad… la gran hospitalidad que nos brindaron en México.

A menudo he dicho que en nuestro mundo interconectado, en que las naciones y pueblos están enlazados como nunca antes, compartimos tanto las posibilidades como los peligros de nuestros tiempos. Y esto no puede ser más evidente que entre vecinos: Estados Unidos y México.

El comercio y el turismo entre nosotros generan empleos y prosperidad para ambos pueblos. Cuando hay peligro de contagio de influenza o cuando ocurre un terremoto o los carteles amenazan a los inocentes, eso afecta las vidas a ambos lados de nuestra frontera común. Cuando nuestros vecinos están necesitados, ya sea en Honduras o en Haití, respondemos juntos. Y cuando intensificamos la colaboración entre nuestros pueblos, se forjan conexiones que llevan a mayor prosperidad y oportunidades para muchas décadas futuras.

Y en los esfuerzos por forjar ese futuro común, tengo a un verdadero aliado en el Presidente Calderón. Hemos trabajado juntos en la Ciudad de México y en Guadalajara, en Washington y en Pittsburgh, y en Londres y L’Aquila. Y cuando él hable mañana ante una sesión conjunta del Congreso, creo que el pueblo estadounidense verá lo que yo veo: verán a un líder que guía a su país en tiempos muy difíciles, con visión y con valentía, y ha sido un sobresaliente aliado mío y un sobresaliente aliado de Estados Unidos.      

De hecho, nuestro progreso de hoy es un paso más en una era de mayor cooperación y colaboración entre nuestros países, una colaboración basada en intereses mutuos, respeto mutuo y responsabilidad mutua.

Hemos acordado seguir trabajando enérgicamente en nuestra principal prioridad económica, que es la generación de empleo para nuestra gente. México es uno de nuestros principales socios comerciales, y este comercio respalda innumerables empleos aquí en Estados Unidos y en México. Y como 80 por ciento del comercio cruza la frontera por tierra, hemos reafirmado nuestro compromiso con una frontera del siglo XXI, que sea moderna, segura y eficiente. Y hemos orientado la labor de nuestros gobiernos al desarrollo de un plan de acción que avance en esta dirección, porque nuestra frontera común debe ser un motor para el crecimiento económico y no un freno.

Para generar empleo y aumentar nuestra competitividad en la economía mundial, hemos acordado simplificar reglamentos y mejorar la protección de la propiedad intelectual. Hemos acordado seguir trabajando con nuestros socios del G20 para fomentar que el crecimiento económico mundial sea equilibrado y sostenible, especialmente ahora que nos acercamos a la cumbre de Toronto, que tendrá lugar el mes próximo. Y a medida que Estados Unidos se esfuerza por aumentar las exportaciones y los empleos que ellas respaldan, vamos a seguir trabajando estrechamente con nuestros socios en México, que es uno de los más grandes mercados para las exportaciones estadounidenses.

Para crear empleos de energía limpia e industrias del futuro, estamos fortaleciendo una sociedad que iniciamos el año pasado con nuevos programas para promover mercados regionales de energía renovable, edificios verdes y tecnología de redes eléctricas inteligentes. Estos programas también nos ayudarán a implementar los compromisos que asumimos en Copenhague, especialmente a medida que trabajemos en preparación para la conferencia sobre el clima que tendrá lugar en Cancún este año. Y permítanme decirles que, como líder en la reducción de emisiones de gases de invernadero y en brindar asistencia a los países en desarrollo para que hagan lo mismo, el liderazgo de México bajo el Presidente Calderón ha sido y va a ser crucial.

Por el bien de nuestra prosperidad y seguridad común, hablamos de la necesidad de inmigración ordenada y segura, y reconocimos que ambos nuestros países tienen responsabilidades. El Presidente Calderón está trabajando arduamente para generar empleo de modo que más mexicanos vean un futuro de oportunidades en su propio país.

Para arreglar nuestro sistema quebrado de inmigración, he reafirmado mi sólido compromiso de trabajar con ambos partidos en el Congreso para aprobar la reforma integral de la inmigración. Y la reforma integral significa que todos tienen que asumir su responsabilidad: el gobierno tiene la responsabilidad de resguardar la frontera; las empresas tienen que rendir cuentas cuando explotan a los trabajadores; la gente que trasgrede la ley al cruzar ilegalmente nuestras fronteras tiene la responsabilidad de pagar impuestos y una multa, y corregir su situación ante la ley antes de poder obtener la ciudadanía. Hemos trabajado arduamente para conseguir que esto se logre. Hay una propuesta muy buena ante el Senado, basada en un marco bipartidista, y puede y debe avanzar.

También hablamos de la nueva ley de Arizona, un esfuerzo equivocado… una expresión equivocada de la frustración por nuestro fallido sistema de inmigración, que ha generado inquietud en los dos países. Hoy, quiero que todos los estadounidenses sepan que mi gobierno ha destinado un nivel sin precedente de recursos de personal y tecnología para resguardar nuestra frontera. La inmigración ilegal ha disminuido, no aumentado, y continuaremos haciendo lo que sea necesario para resguardar nuestra frontera común.

Y quiero que todos los estadounidenses y todos los mexicanos sepan que mi gobierno está observando de cerca la ley de Arizona. Estamos examinando cualquier implicancia, especialmente en materia de derechos humanos, porque en los Estados Unidos de Norteamérica, ninguna persona cumplidora de la ley, ya sea un estadounidense, un inmigrante legal, un visitante o turista de México, debe jamás ser motivo de sospecha simplemente debido a su apariencia.

El Presidente Calderón y yo también reafirmamos nuestro compromiso de mantenernos unidos en la lucha contra los carteles del narcotráfico que asolan tantas comunidades con horrenda violencia. Sr. Presidente, usted y el pueblo mexicano han demostrado gran determinación en la lucha por la seguridad de su país. Y como le he prometido en ocasiones previas, México puede contar con Estados Unidos como un pleno aliado en este esfuerzo.

Como su aliado, le daremos el apoyo que necesite para prevalecer. Con el aumento en los operativos de las agencias de la ley en nuestro lado de la frontera, estamos ejerciendo presión sin precedente en quienes trafican con drogas, armas y gente. Estamos esforzándonos por detener el tráfico de armas estadounidenses y dinero hacia el sur, y por eso, por primera vez, estamos inspeccionando 100 por ciento de la carga ferroviaria que va al sur. Y guiados por nuestra nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas, estamos formulando nuevas estrategias para reducir la demanda de drogas en nuestro país.

Como socios regionales, el Presidente y yo hablamos de la situación de Honduras y la necesidad de continuar cooperando en respaldo del pueblo de Haití ahora que se recupera y reconstruye. Y como socios mundiales y dado que México es miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, estuvimos de acuerdo sobre la necesidad de que Irán cumpla con sus obligaciones internacionales o enfrente mayor presión y sanciones, incluso sanciones de Naciones Unidas. Y me complace que hayamos llegado a un acuerdo con nuestros socios P5+1 respecto a una firme resolución que ahora hemos compartido con nuestros aliados del Consejo de Seguridad.

Finalmente, me enorgullece que estemos ampliando el intercambio entre nuestros estudiantes de universidades y centros comunitarios de enseñanza superior, y estrenando un nuevo programa de intercambio para nuestros estudiantes de secundaria. Y quisiera mencionar que un estudiante mexicano que estudió en una universidad estadounidense llegó a ser el Presidente que hoy se encuentra junto a mí. Y con estos intercambios uniremos a la próxima generación de líderes estadounidenses y mexicanos.

Éste es el progreso que hemos logrado hoy. Es progreso que nos recuerda el proverbio mexicano que tengo entendido dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Sr. Presidente, Estados Unidos se enorgullece de caminar al lado de México. Y a través de nuestro trabajo recordamos nuevamente quiénes somos, lo cual es dos vecinos, dos socios unidos por una visión común de prosperidad y seguridad para nuestros pueblos.

Presidente Calderón.

PRESIDENTE CALDERÓN: Gracias, Presidente.
 
Gracias, Presidente.

Señoras y señores de los medios de comunicación. Muy buenas tardes. Primero que nada quiero agradecer la atenta invitación del pueblo y del Gobierno de Estados Unidos para realizar esta Visita. Y transmito a ustedes un saludo muy respetuoso y muy afectuoso de todos los mexicanos hacia esta Nación, que es vecina y que es amiga. Quiero agradecer las palabras y la hospitalidad del Presidente Obama.

Estados Unidos y México somos naciones que comercian, que dialogan, que se complementan mutuamente, naciones que tienen un entendimiento político del más alto nivel. Y también somos países con una dinámica y muy fructífera vinculación entre personas, entre comunidades, entre instituciones públicas y privadas a lo largo de tres mil kilómetros de frontera. Nuestra relación se caracteriza por el diálogo abierto y franco, que se basa en la confianza, en el respeto y en la corresponsabilidad.

Como ha dicho el Presidente Obama, esta mañana tuvimos una amplia y muy provechosa conversación, revisamos nuestra relación bilateral, los problemas, los retos y también las muchas oportunidades que tenemos enfrente. Analizamos distintas propuestas y visiones, tanto de México como Estados Unidos, para fortalecer a América del Norte como región.

Hablamos sobre la importancia de resolver nuestras diferencias y diferendos comerciales de la manera más justa y más rápida posible. Abordamos los temas fronterizos, la seguridad, la migración, y examinamos también iniciativas para consolidar nuestra cooperación en asuntos de interés global y en arenas multilaterales.

He podido constatar que nuestras coincidencias son mucho más grandes que nuestras diferencias, que existe una amplia convergencia de intereses, y ello no sólo se debe a que tenemos valores y objetivos comunes, sino también a que existe la voluntad en ambos para hacer de nuestra vecindad y asociación una verdadera palanca de desarrollo compartido.

Afortunadamente, la grave crisis económica global ya empieza a ceder, ello abre una ventana de oportunidad para que Canadá, Estados Unidos y México reposicionemos a América del Norte como una región vigorosa, competitiva, próspera, capaz de generar más y mejores empleos. Una región atractiva para las inversiones, para los intercambios comerciales y el turismo con grandes perspectivas de cara al futuro.

Juntos habremos de incrementar nuestra capacidad exportadora en un contexto de creciente competencia entre distintas regiones del mundo. Conversamos sobre los obstáculos que existen al cumplimiento de las obligaciones en materia de autotransporte, que han sido establecidas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, situación que afecta a empleos, a empresas y consumidores, tanto de México como de los propios Estados Unidos. Y habremos de trabajar para lograr una pronta solución con una visión constructiva y de largo plazo en este y en otros temas.

Como ha dicho el Presidente, dimos especial atención a los asuntos fronterizos. La frontera no es sólo un importante espacio de encuentro entre nuestras naciones, sino también oportunidad para nuestra aspiración compartida de desarrollo. Es por ello que asignaremos más recursos para fortalecer la infraestructura fronteriza, para que esté a la altura de las necesidades de nuestras economías y sociedades y beneficie con empleo y crecimiento económico en ambos lados de frontera. Fortaleceremos la coordinación entre las autoridades en ambos lados de la frontera para reforzar la seguridad.

Que quede muy claro, ambos países queremos una frontera segura, una frontera segura para nuestras gentes. Coincidimos en la urgencia de reforzar las acciones para frenar el flujo de drogas, de armas y de dinero, y para ello, trabajaremos con pleno respeto a las jurisdicciones de cada país y de manera corresponsable.

Con respecto al tema migratorio. Yo reconozco la sensibilidad y el compromiso del Presidente Obama para buscar una solución integral, comprensiva que respete los derechos de las personas y que se ajuste de manera realista a la situación que se vive en ambos países.

Hablamos con sinceridad, de éste y de todos los temas. Nosotros vemos que las economías de nuestros países son claramente complementarias.

Cuando se complementan, además, cuando se integran, son herramienta poderosa para elevar la productividad y la competitividad de toda la región. Más competitividad en América del Norte significa más empleos y mejores condiciones de vida, tanto para americanos como para mexicanos.

En México somos respetuosos, y seguiremos siendo respetuosos de la política interna de Estados Unidos y de su legítimo derecho de establecer, conforme a su Constitución, las leyes que considere convenientes.

Pero mantendremos nuestro firme rechazo a que se criminalice la migración y a que gente que trabaja y aporta a esta gran Nación sea tratada como delincuente. Y nos oponemos firmemente a la Ley SB1070 de Arizona, porque parte de principios injustos, parciales y discriminatorios.

Este y otros temas fueron abordados en este encuentro, el cual, me atrevería a decir que es histórico por el nivel de entendimiento y de confianza recíproca alcanzados.

Por ahora, yo quiero destacar únicamente este diálogo abierto, franco y constructivo que mantenemos con el Gobierno del Presidente Obama, que ha sido de gran provecho para ambos países y que me permite constatar la fuerza y el liderazgo del Presidente de los Estados Unidos.

Muchas gracias, Presidente Obama, por su hospitalidad.

Muchas gracias a ustedes por su atención.

P. Gracias, Sr. Presidente. El Presidente Calderón volvió a calificar a la ley de Arizona como discriminatoria y dijo que era destructiva. ¿Está de acuerdo con él? ¿Qué impacto cree que puede tener la ley de Arizona en las relaciones entre Estados Unidos y México, las posibilidades de la reforma de inmigración y las opiniones de los méxico-americanos en este país? ¿Y qué medidas le dijo al Presidente que tomaría...?

PRESIDENTE OBAMA: Considero que la ley de Arizona tiene el potencial de ser aplicada de manera discriminatoria. Ahora, luego de su aprobación inicial, la asamblea legislativa de Arizona la enmendó y dijo que no debe aplicarse de manera discriminatoria. Pero considero que una lectura imparcial del texto de la ley indica que abre la posibilidad de que se acose o arreste a personas que se considere que posiblemente sean inmigrantes indocumentados. Y los criterios a utilizar en la aplicación de esta ley son problemáticos.

Lo que le he pedido al Departamento de Justicia es que examine cuidadosamente el texto de la ley para ver si se ajusta a nuestros valores centrales y estándares legales actuales, así como al hecho de que el gobierno federal es el principal encargado de política inmigratoria. Y estimo que pronto recibiré el informe final del Departamento de Justicia, y entonces tomaremos las decisiones en cuanto a cómo vamos a tratar con dicha ley.

Y algo que también he dicho es que, considero que la ley de Arizona expresa algunas de las frustraciones del pueblo estadounidense por la falta de arreglar el fallido sistema de inmigración y, francamente, el fracaso del gobierno federal en hacerlo. Y comprendo su frustración, la comparto, y por eso, desde que fui senador de Estados Unidos y candidato a la presidencia hasta ahora, he dicho constantemente que apoyo una estrategia integral a la reforma de la inmigración.

Y considero que los estadounidense, en su mayoría, están abiertos a la idea de una reforma integral de la inmigración que diría lo siguiente: Número uno, que el gobierno federal asume seriamente su responsabilidad de resguardar nuestra frontera. Y como acabo de decir en mis declaraciones iniciales, de hecho, hemos asignado más recursos, más personas a la frontera, y la inmigración ilegal efectivamente se ha reducido en la frontera, no ha aumentado. Y sé que ésa no es la percepción que la gente tiene, pero son los hechos.

Pero no hemos hecho lo suficiente. Así que tenemos la responsabilidad de crear una frontera ordenada, y eso es algo que tenemos que hacer, no unilateralmente, sino trabajando también con el gobierno mexicano, porque hay un enorme flujo de comercio y turismo y gente a lo largo de la región fronteriza; las economías son interdependientes, y tenemos que controlar la frontera, pero hacerlo de manera que no tenga un impacto adverso en la economía de esas regiones.

En segundo lugar, lo que tenemos que hacer es asegurarnos de que las empresas cumplan con las normas y no contraten activamente a trabajadores indocumentados con el fin de trasgredir las leyes laborales de sobretiempo, de no pagar salario mínimo, de no cumplir con leyes de seguridad en el centro de trabajo y socavar de alguna manera las actuales medidas básicas de protección al trabajador. Y tienen que rendir cuentas y asumir su responsabilidad.

En tercer lugar, lo que tenemos que hacer es asegurar que rindan cuentas quienes vinieron a este país ilegalmente. Y eso significa que deben pagar una multa y pagar los impuestos adeudados. Y pienso que deben aprender inglés. Creo que es importante que se pongan al final de la cola y no al principio, pero debemos crear una manera de que tengan la oportunidad, si cumplen las reglas, cumplen con la ley, de poder llegar a ser residentes legales y finalmente, ciudadanos de este país.

Ahora, pienso que es posible que se apruebe un conjunto de medidas en las que todos asumen su responsabilidad. Y yo lo apoyo plenamente. Y lo he dicho una y otra vez. Y considero que si lo logramos hacer, habrá menos posibilidades de ver el tipo de medidas que hemos visto en Arizona.

Este es el desafío político que tenemos ante nosotros. El desafío político es... es que tengo la confianza de que puedo conseguir que la mayoría de demócratas, tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, apoye este tipo de legislación que acabo de describir. Pero no tengo los 60 votos en el Senado. Necesito algo de apoyo de los republicanos. Cuando hicimos un esfuerzo de este tipo hace unos años, fue bajo el liderazgo de John McCain y Ted Kennedy. Y como era un esfuerzo de ambos partidos, conseguimos la mayoría de votos en el Senado. Sólo nos faltó aprobarlo en la Cámara de Representantes.

Si podemos recrear esa atmósfera… y no espero conseguir que todos los republicanos voten a favor, pero necesito por lo menos un poco de ayuda para lograr hacerlo. Y hubo gente que expresó interés. Pero si están dispuestos a ponerse de pie, organizar un grupo de trabajo y ponerse en acción, estoy totalmente convencido de que se puede hacer. Y el pueblo estadounidense, incluido el pueblo de Arizona, va a preferir que el gobierno federal asuma esa responsabilidad y haga lo que se supone debe hacer.

Y mi trabajo es trabajar con los miembros del Congreso para cerciorarse de que suceda. Y también me corresponde trabajar con el gobierno mexicano para asegurarnos de que suceda, porque el Presidente Calderón reconoce que también tiene responsabilidades que cumplir en su lado de la frontera.

Y el último punto que quería mencionar en este asunto es éste: Creo que todos reconocemos que algunas presiones sobre la inmigración simplemente se originan en la economía. La gente de México está buscando oportunidades y cree que puede ganar más dinero aquí en Estados Unidos. Lo que también debemos reconocer, y también hablé de esto con el Presidente Calderón, es que todos los países también tienen el derecho de resguardar su frontera y tomar decisiones ordenadas para decidir quién entra y quién sale.

Y la clave aquí es tener en cuenta ambos principios, que la gente quiere encontrar una vida mejor donde pueda, y si tiene la oportunidad en Estados Unidos, va a querer venir aquí. El uso de la fuerza no basta para evitar eso. Y por otro lado, Estados Unidos tiene que poder determinar quién entra y quién sale de manera ordenada. Y como somos una nación respetuosa de la ley y una nación de inmigrantes, entonces considero que no sólo hemos de ser fieles a nuestros valores centrales, sino que también crear un futuro más próspero para todos.

¿Sí?

P    (Traducido.) Presidente Obama, varias cosas, pero para no desviarnos del tema, me gustaría saber si ya tiene planeada una estrategia respecto a la ley de Arizona, porque está trasgrediendo los derechos fundamentales de la gente. ¿Cómo va a revertir esta tendencia contra los inmigrantes, Presidente Obama, que se está viendo en diferentes estados de Estados Unidos? Y la reforma de inmigración que usted menciona, ¿cuándo la va a llevar ante el Congreso y qué magnitud tendría?

Y con respecto al segundo tema de la seguridad, Presidente Obama, me gustaría saber cómo evalúa los resultados de las medidas tomadas por el Presidente Calderón en su lucha contra el crimen organizado. ¿Le parecen exitosas? ¿Hay algo que falta? Y en esa línea, si ha visto que las armas que cruzan ilegalmente de Estados Unidos a México son las que usa el crimen organizado en México. ¿No debería haber una iniciativa que regule la venta de armas? ¿Va a haber una prohibición?

PRESIDENTE OBAMA: …una respuesta bastante extensa anteriormente, por lo que sólo voy a responder a su segunda pregunta que es sobre el asunto de seguridad. Ésta, obviamente, es una inquietud compartida y requerirá un esfuerzo común de parte de ambos nuestros países. Dije la primera vez que conocí al Presidente Calderón y he dicho desde entonces que admiro mucho su valentía, su dedicación, su tenacidad al tratar de lidiar con los narcotraficantes y carteles que han creado una crisis de seguridad pública en muchas comunidades en México.

Como señalamos, éste no es sólo un problema de narcotráfico; el problema es su efecto en la vida cotidiana de la gente en México. Y al pueblo mexicano le conviene hacerle frente. Y él ha tomado medidas una y otra vez porque reconoce que su principal labor, su tarea más importante como Presidente es mantener seguro al pueblo mexicano.

Por lo tanto, respaldamos plenamente los esfuerzos que ha estado haciendo. Hemos colaborado extensamente en los últimos años para asegurarnos de que, de manera que se respete la soberanía de México, respondamos a cualquier solicitud que haga el gobierno del Presidente Calderón. En la medida que podemos ayudar por medio de la Iniciativa de Mérida –proporcionar equipo, proporcionar capacitación, proporcionar tecnología que pueda contribuir a estos esfuerzos– lo hemos hecho. Y continuaremos coordinando tan eficazmente como podamos con el gobierno del Presidente Calderón para asegurarnos de lidiar con este problema.

Ahora, como señala usted, éste no es sólo un problema en México. Es un problema al que Estados Unidos le debe hacer frente. Y las dos cosas que tenemos que abordar –y lo dije cuando estuve en México y lo repetiré aquí– es absolutamente cierto que la demanda de drogas por Estados Unidos contribuye a la crisis de seguridad pública dentro de México y por lo tanto, tenemos la obligación de no aumentar el lado de demanda de la ecuación. Y por lo tanto, recientemente anunciamos nuestra nueva estrategia que destaca no sólo medidas para velar por el cumplimiento de la ley, sino también prevención, también tratamiento, para que podamos reducir la demanda y debilitar el poder que tienen estos carteles del narcotráfico.

El segundo aspecto de esto que debemos abordar es el flujo hacia el sur de Estados Unidos de tanto armas como efectivo, que contribuye a darles poder a estos carteles del narcotráfico. Y por lo tanto, he dado instrucciones al Departamento de Seguridad Nacional, a la Oficina de Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (Bureau of Alcohol Tobacco and Firearms o ATF), a todas nuestras diversas agencias que tienen responsabilidad en estos asuntos, para que intensifiquen nuestros esfuerzos de interceptar este flujo hacia el sur.

Y ya les he mencionado, por ejemplo, que hemos instituido ahora una política conforme a la cual estamos inspeccionando 100 por ciento de la carga ferroviaria hacia el sur. Ésa es una inversión significativa de nuestra parte de recursos de agencias de la ley, pero es lo correcto. Queremos combatir a los traficantes de armas que están vendiendo armas en México. Todos esos son pasos que hemos dado en coordinación con el gobierno del Presidente Calderón, y continuaremos destacando la importancia no sólo para México, sino también para Estados Unidos de acometer este problema.

¿Bien? Muchas gracias a todos.