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Declaraciones del Presidente Sobre Investigaciones en Materia de Seguridad

4:43 P.M. EST

EL PRESIDENTE: Buenas tardes a todos. Acabo de tener una reunión con miembros de mi equipo de seguridad nacional, incluidos funcionarios de nuestras agencias de inteligencia, seguridad nacional y de la ley que participan en los análisis de seguridad que dispuse tras el atentado frustrado del día de Navidad.
 

 

Convoqué a estos líderes a la Casa Blanca porque nos enfrentamos a un desafío sumamente urgente. Como vimos en Navidad, Al Qaida y sus aliados extremistas no conocen límites en sus esfuerzos por asesinar estadounidenses. Y estamos decididos a no sólo frustrar dichos planes, sino también interrumpir, desmantelar y derrotar a sus redes de una vez por todas.
 

De hecho, durante el año pasado, hemos llevado la lucha dondequiera que Al Qaida y sus aliados confabularon y entrenaron, ya sea en Afganistán y Pakistán, en Yemen y Somalia o en otros países del mundo.
 

Aquí dentro del país, nuestras agencias de inteligencia, seguridad nacional y de la ley han colaborado con éxito considerable: recopilaron datos de inteligencia, ataron cabos y realizaron arrestos —desde Denver hasta Texas, desde Illinois hasta Nueva York— interrumpiendo así complots y salvando vidas estadounidenses. Y estos logros no se han alcanzado sin pagar un precio, como vimos la semana pasada con la pérdida de nuestros valerosos agentes de la CIA en Afganistán.
 

Pero si un presunto terrorista pudo abordar un avión con explosivos el día de Navidad, el sistema falló de una manera potencialmente desastrosa. Y es responsabilidad mía averiguar por qué y corregir esa falla para poder evitar ataques semejantes en el futuro.
 

Y por eso, poco después del atentado con explosivos sobre Detroit, dispuse dos investigaciones. Le di instrucciones a la Secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano para que examinara la tecnología y el procedimiento de las inspecciones de aviación. Me presentó sus conclusiones iniciales hoy, y me complace que este análisis se base en lo mejor de las ciencias y tecnología, incluida la pericia del secretario de Energía Steven Chu y su departamento. 
 

También di instrucciones a mi asesor de antiterrorismo y seguridad nacional John Brennan para que dirija un estudio meticuloso de nuestro sistema de lista de alerta terrorista de manera que podamos solucionar los errores que hubo. Como hablamos hoy, este análisis en curso continúa revelando más sobre las fallas humanas y sistémicas que por poco cobraron casi 300 vidas. Divulgaremos un resumen de nuestro informe preliminar en los próximos días, pero permítanme compartir un poco de lo que sabemos hasta ahora.
 

Como describí durante el fin de semana, partes de nuestras agencias de inteligencia sabían que Umar Farouk Abdulmutallab había viajado a Yemen y se había asociado con extremistas allí. Ahora resulta que nuestro sector de inteligencia tenía conocimiento de otras señales de peligro: que Al Qaida en la Península Arábiga quería atacar no sólo objetivos estadounidenses en Yemen, sino también en el propio Estados Unidos. Y teníamos conocimiento de que este grupo estaba trabajando con un individuo identificado, que ahora sabemos participó en el atentado de Navidad.
 

El asunto es el siguiente: el gobierno de Estados Unidos tenía suficiente información para descubrir este plan y potencialmente interrumpir el ataque del día de Navidad. Pero nuestros servicios de inteligencia no llegaron a las debidas conclusiones con esa información, lo que habría hecho que se incluyera al sospechoso en la lista “no vuelan” (de personas que no pueden abordar aviones).
 

En otras palabras, no fue que no se recopiló la información. Fue que no se integró ni comprendió la información de inteligencia con la que ya contábamos. La información existía. Las agencias y los analistas que la necesitaban tenían acceso a ella. Y nuestros profesionales estaban capacitados para buscarla y descifrarla.
Acepto que la información de inteligencia, debido a su naturaleza, es imperfecta. Cada vez está más claro que la información no se analizó plenamente ni se aprovechó al máximo. Eso no es aceptable y no lo toleraré. Una y otra vez, hemos visto que atar cabos y tomar medidas rápidas es crucial para anticiparnos a un adversario veloz.
 

Entonces, nuestro desempeño debe mejorar y lo mejoraremos. Y tenemos que hacerlo rápidamente. Hay vidas estadounidenses en juego. Así lo dejé en claro hoy: deseo que se concluyan nuestras investigaciones iniciales esta semana. Quiero recomendaciones específicas de medidas correctivas para solucionar los errores. Quiero que dichas reformas se implementen de inmediato, para que esto no vuelva a suceder y para que podamos evitar ataques futuros. Y sé que todo miembro de mi equipo con el que me reuní hoy comprende la urgencia de hacer esto correctamente, y agradezco que cada uno de ellos se haya responsabilizado por las deficiencias dentro de sus propias agencias.
I

nmediatamente después del atentado, ordené pasos concretos para proteger al pueblo estadounidense: nuevas inspecciones y seguridad para todos los vuelos, nacionales e internacionales; más equipos de detección de explosivos en aeropuertos; más alguaciles aéreos en los vuelos, y una cooperación más estrecha con nuestros aliados internacionales.
 

En días recientes, hemos tomado medidas adicionales para reforzar la seguridad. Funcionarios de antiterrorismo han examinado y actualizado nuestro sistema de lista de alerta de terroristas, lo que incluye agregar a más personas a la lista “no vuelan”. Y aunque nuestro estudio ha concluido que nuestro sistema de lista de vigilancia no está fallando, el hecho de que no se haya añadido a Abdulmutallab a la lista “no vuelan” demuestra que se debe robustecer y mejorar este sistema.
 

El Departamento de Estado ahora está requiriendo que las embajadas y los consulados incluyan información actualizada de visas en sus advertencias sobre personas con conexiones terroristas o presuntamente terroristas. Desde ayer, la Dirección de Seguridad en el Transporte o TSA (por sus siglas en inglés) está requiriendo inspecciones más a fondo de pasajeros en vuelos a Estados Unidos si visitaron o vienen de países que patrocinan el terrorismo u otros países de interés. Y en los próximos días, anunciaré pasos adicionales para interrumpir ataques, lo que incluye una mejor integración de la información y mejores inspecciones de pasajeros para viajes en avión.
Finalmente, hay quienes han insinuado que los sucesos del día de Navidad deberían hacer que reconsideremos la decisión de clausurar la prisión en la bahía de Guantánamo. Entonces, permítanme ser claro. Siempre fue nuestra intención transferir a los detenidos a otros países sólo bajo condiciones que nos dieran la certeza de que se estaba protegiendo nuestra seguridad.
 

Con respecto a Yemen, en particular, venimos enfrentando una inquietud en materia de seguridad desde hace un tiempo con nuestro aliado, Yemen. Dada la inestabilidad de la situación, he hablado con el fiscal general y hemos acordado que no transferiremos más detenidos a Yemen por ahora.
 

Pero que no quede duda alguna: cerraremos la prisión de Guantánamo, la cual ha perjudicado nuestros intereses nacionales de seguridad y se ha convertido en una tremenda herramienta de reclutamiento para Al Qaida. De hecho, ése fue el fundamento explícito para la creación de Al Qaida en la Península Arábiga. Como siempre he dicho, lo haremos, cerraremos la prisión de una manera que mantenga la seguridad del pueblo estadounidense.     
 

Nuestras investigaciones y las medidas que ya tomamos y seguiremos tomando son exactamente el tipo de inteligencia y seguridad nacional que necesitamos en el siglo XXI.

Así como Al Qaida y sus aliados constantemente están evolucionando y adaptando sus esfuerzos para atacarnos, nosotros tenemos que evolucionar y adaptarnos constantemente para vencerlos, porque como vimos en Navidad, el margen de error es mínimo, y las consecuencias del fracaso pueden ser catastróficas.
Nos proponemos que, a medida que estos extremistas violentos busquen nuevos refugios, nuestra mira esté en Al Qaida dondequiera que se asiente y forjaremos nuevas alianzas para negarles santuario, como estamos haciendo actualmente con el gobierno de Yemen. A medida que nuestros adversarios busquen nuevos reclutas, revisaremos constantemente y actualizaremos rápidamente nuestras instituciones y nuestros servicios de inteligencia. A medida que refinen sus tácticas, mejoraremos nuestras defensas, lo que incluye sistemas de detección y seguridad más capaces en aeropuertos, e inversión en tecnología que habría podido detectar el tipo de explosivos usados en Navidad.
 

En resumen, necesitamos que nuestros sistemas de inteligencia, seguridad nacional y agencias de la ley, y sus miembros, rindan cuentas y trabajen de acuerdo a lo planeado: recolectando, intercambiando, integrando, analizando y aprovechando los datos de inteligencia tan rápida y eficientemente como sea posible a fin de salvar vidas.

No la mayor parte del tiempo, sino todo el tiempo.  Eso es lo que merece el pueblo estadounidense. Como Presidente, eso es exactamente lo que voy a exigir.Muchas gracias.     
                                       FIN            4:52 P.M. EST
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