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Declaraciones del Presidente Sobre la Ley de Divulgacion (Disclose Act)

2:49 P.M. EDT

   EL PRESIDENTE: Buenas tardes a todos. Mañana habrá una votación sumamente importante en el Senado sobre cuánta influencia los intereses especiales deben tener en nuestra democracia. Debido a la decisión de la Corte Suprema este año en el caso de Citizens United, ahora se permite que grandes corporaciones –incluso las controladas por entidades extranjeras– gasten sumas ilimitadas de dinero en elecciones estadounidenses. Pueden comprar avisos de televisión por millones de dólares y, lo peor, ni siquiera tienen que divulgar quién en efecto paga los anuncios. En cambio, un grupo se puede esconder detrás de un nombre como “Ciudadanos en Busca de un Futuro Mejor”, incluso cuando “Compañías en Busca de Menor Supervisión” sería un nombre más exacto. Estos misteriosos grupos ya están recaudando fondos y ahorrando decenas de millones de dólares para ejercer influencia en las elecciones del otoño.

Ahora bien, imagínense el poder que esto les dará a los intereses especiales sobre los políticos. Los cabilderos de las corporaciones les podrán decir a los miembros del Congreso que si no votan de cierta manera, enfrentarán una embestida de anuncios negativos en su próxima campaña. Y en demasiados casos, nadie realmente sabrá quiénes están detrás de dichos anuncios. 

Por lo tanto, la Cámara de Representantes ya ha aprobado un proyecto de ley con el respaldo de miembros de ambos partidos que cambiaría todo esto antes de las próximas elecciones. La Ley DISCLOSE simplemente requeriría que las empresas que sacan anuncios políticos revelen quiénes financian sus actividades. De esa manera, cuando los intereses especiales comiencen a transmitir, quienes sacan y financian los anuncios, como el CEO de la empresa o el mayor contribuyente de una organización, se verían forzados a salir en ellos y aceptar responsabilidad por ellos. Y se les impondrían restricciones a las corporaciones y entidades controladas por extranjeros con respecto a gastos para ejercer influencia en elecciones estadounidenses, como solía ser.

Ahora bien, uno pensaría que hacer estas reformas es algo que tiene sentido, particularmente ya que principalmente se trata de asegurarse de que se sepa quiénes financian estos anuncios para que los estadounidenses puedan tomar decisiones independientes. Nadie está diciendo que no pueden sacar anuncios, sino simplemente nos estamos asegurando de que la gente sepa quiénes en realidad son los responsables por financiar estos anuncios. Y uno pensaría que reducir la influencia empresarial y extranjera en nuestras elecciones no es un asunto partidista. Pero por supuesto que se trata de Washington en el 2010. Y los líderes republicanos en el Senado nuevamente usan todas las tácticas y todas las maniobras posibles para impedir que siquiera se realice una votación, sea positiva o negativa, con respecto a la Ley DISCLOSE. Hicieron lo mismo con el seguro por desempleo para los estadounidenses que han perdido el trabajo durante esta recesión. Están haciendo lo mismo al bloquear los créditos tributarios y asistencia con préstamos para dueños de pequeñas empresas. En un asunto tras otro, nosotros tratamos de hacer que Estados Unidos avance, y ellos siguen tratando de hacernos retroceder.

En un momento de tantos desafíos para Estados Unidos, no podemos darnos el lujo de esta politiquería. Millones de estadounidenses se esfuerzan por sobrevivir, y no debe ahogar su voz la millonaria publicidad secreta de los intereses especiales. Se debe dejar oír las voces de los estadounidenses.

Un voto para oponerse a estas reformas no es sino un voto para permitir la toma de control de nuestras elecciones por corporaciones e intereses especiales. Es nocivo para nuestra democracia. Es precisamente eso lo que llevó a un Presidente republicano llamado Theodore Roosevelt a acometer este asunto hace un siglo. 

   En ese momento, el Presidente Roosevelt advirtió de los peligros del gasto ilimitado por empresas en nuestro sistema político. Es más, lo describió como “una de las principales fuentes de corrupción en nuestros asuntos políticos”. Y propuso límites estrictos para la influencia corporativa en las elecciones, no porque se oponía a que expresaran sus puntos de vista en los recintos de la democracia, sino porque no quería que se acallaran las voces de todos los demás.

   Dijo, “Todos los intereses especiales tienen derecho a justicia, pero ninguno tiene derecho… ninguno tiene derecho de votar en el Congreso o a una voz en un tribunal o a representación en un cargo público”, porque comprendía que no son votantes individuales, sino amalgamas de intereses especiales. Tienen el derecho de contratar a sus cabilderos. Tienen el derecho de presentar su punto de vista. Incluso tienen el derecho de hacer publicidad. Pero lo menos que deberíamos saber es quiénes son.

Entonces, el martes enfrentamos el tipo de desafío del que Teddy Roosevelt habló hace un siglo. Tenemos una oportunidad similar de impedir que los intereses especiales obtengan incluso más influencia en Washington. No debe ser un asunto demócrata o un asunto republicano. Este asunto es cuestión de si vamos a tener o no un gobierno que trabaja para los estadounidenses comunes y corriente; un gobierno de, por y para el pueblo.

Por eso son importantes estas reformas y por eso insto al Senado a que apruebe la ley DISCLOSE.

Gracias.

            END      2:55 P.M. EDT