Renovando el Sueño Americano: Café con Leche y Diversidad

Al llegar al final del Mes Nacional de la Herencia Hispana, quisiera reflexionar sobre las historias personales y conmovedoras de los muchos funcionarios públicos que iluminan intensamente todo lo magnífico de nuestro país. Hemos oído de los que salieron de la pobreza para servir ahora, con orgullo, en la administración del Presidente Obama y de otros que inmigraron a este país, superando barreras para dedicar sus carreras y vidas a ayudar a otros que llegan a Estados Unidos en busca de una vida mejor. 

Todas estas historias se entretejen en un panorama sólido de iniciativas específicas que la administración del Presidente Obama ha reunido –programas educativos, iniciativas de vivienda, programas de asistencia de desarrollo económico, programas de detección y prevención de problema médicos y muchas más– que abordan directamente las necesidades de los más de 54 millones de latinos en Estados Unidos y Puerto Rico. La riqueza y la diversidad de estas historias ilustran por qué celebramos la diversidad de nuestra nación y nuestra rica herencia cultural hispana. 

Mi propia historia comienza en la sección de Hunts Point del Bronx, en Nueva York, nacido en un hospital que ya no existe, criándome en un edificio que se situaba donde, hoy en día, está un jardín comunitario. Mi padre y mi madre habían venido a Nueva York desde Puerto Rico, ambos como hijos de madres viudas que querían dar a la siguiente generación mejores oportunidades de éxito. Dejamos la sección de Hunts Point y nos mudamos al otro lado del río Bronx, a un vecindario pequeño, bordeado por dos carreteras e invadido por el olor del tostado de granos de café de la planta de Café Bustelo. El olor a café tostado domina mis recuerdos de vivir entre un popurrí de etnicidades, donde todo el mundo tomaba café con leche, bailaba salsa y comía "knish" y lasaña juntos. Aprendimos a aceptar la diversidad porque vivimos la diversidad. Y, al igual que la Excelentísima señora Sonia Sotomayor, la primera Jueza latina miembro de la Corte Suprema, que se crió a unas seis cuadras de mí, siempre creía que si trabajaba duro y me dedicaba a mi pasión, podría salir del Bronx y hacer lo que quisiera. 

Como Subsecretario de Administración del Departamento de Seguridad Nacional, tengo el alto privilegio de servir como el principal funcionario administrativo para una agencia de $56 mil millones, con más de 240,000 empleados encargados con el deber de asegurar la seguridad y resistencia del país. En mi servicio con la administración del Presidente Obama, he trabajado incansablemente para apoyar los esfuerzos para agilizar el gobierno, reducir los excesos, mejorar los servicios y brindar oportunidades económicas equitativas a las pequeñas empresas propiedad de minorías, mujeres, veteranos y militares discapacitados, mediante contratos federales. Durante este último año, el Departamento de Seguridad Nacional concedió más de $4 mil millones en contratos a estas empresas. Nuestros esfuerzos en el Departamento de Seguridad Nacional apoyan la misión del Presidente para poner otra vez a trabajar a los estadounidenses y para proporcionar oportunidades para el continuo crecimiento de las pequeñas empresas.

 Como dijo el Presidente Obama: "Podemos trabajar juntos para crear los empleos del futuro, ayudando a los empresarios de pequeñas empresas, invirtiendo en la educación y haciendo las cosas que el mundo compra".

 La expansión de nuestras iniciativas de contratación federal para incluir una gran diversidad de pequeñas empresas proporciona una gama más amplia de mercados, mercancías y servicios al mercado federal, amplía la gama de innovación y creatividad que el gobierno tiene a su disposición y es otro ejemplo más de cómo esta administración está ayudando a poner a trabajar de nuevo a una gran diversidad de estadounidenses. Eso es, simplemente, una buena manera de hacer los negocios y una buena manera de gobernar.

Rafael Borrás es el Subsecretario de Administración del Departamento de Seguridad Nacional

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