THE WHITE HOUSE
Oficina del Secretario de Prensa

PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA
17 de abril, 2013
 

DECLARACIONES DEL PRESIDENTE

Jardín de Rosas

5:35 P.M. EDT

SR. BARDEN: Buenas tardes. Me llamo Mark Barden. Hace solo cuatro meses, mi esposa Jackie y yo perdimos a nuestro hijo, y nuestros hijos, James y Natalie, perdieron a su hermanito menor Daniel. Daniel cursaba el primer grado en la escuela primaria Sandy Hook. Nuestro dulce hijo Daniel de 7 años de edad fue uno de los 20 niños y seis adultos que perecieron el 14 de diciembre. Debo decir que me parece que fue ayer.

En nuestro hondo dolor, nos sentimos apoyados por el amor de nuestras familias y consolados por el amor y las oraciones que recibimos de millones de personas en los Estados Unidos, de todos los rincones del país.

Lo que sucedió en Newtown puede suceder en cualquier lugar. En cualquier momento, cualquier padre en los Estados Unidos podría estar en mi lugar. Nadie debe sentir ese dolor. Nadie debe sentir nuestro dolor ni el dolor que han sentido las decenas de miles de personas que han perdido a sus seres queridos debido a la violencia con las armas que no tiene sentido.

Y por eso es que estamos aquí. Hace dos semanas, 12 de nosotros de Newtown vinimos a reunirnos con senadores de EE.UU. y a sostener una conversación sobre cómo encontrar soluciones de sentido común a los problemas de la violencia con las armas. Vinimos con un sentido de esperanza, optimistas de que se podría iniciar una verdadera conversación que eventualmente salvaría las vidas de tantos estadounidenses. Nos reunimos con decenas de Demócratas y Republicanos y compartimos con ellos fotos de nuestros hijos, nuestros cónyuges, nuestros padres que perdieron sus vidas el 14 de diciembre.

Haber hecho verificaciones de antecedentes más detalladas no hubiera salvado a nuestros seres queridos pero, no obstante, vinimos a apoyar la propuesta bipartidista de los dos senadores, quienes ambos tienen calificaciones de “A” de la Asociación Nacional del Rifle (la NRA, por sus siglas en inglés), que es una propuesta de sentido común que cuenta con el apoyo del 90 por ciento de los estadounidenses. Es una propuesta que salvará vidas sin interferir con los derechos de los dueños de armas responsables y que cumplen las leyes.

Ahora regresaremos a casa, decepcionados pero no vencidos. Regresamos a casa con la determinación de que ocurrirán cambios, tal vez no hoy, pero ocurrirán. Ocurrirán pronto. Siempre hemos sabido que este sería un camino largo a recorrer, y no podemos darnos el lujo de ir hacia atrás. Continuaremos yendo adelante y crearemos apoyo público para las soluciones de sentido común en las áreas de salud mental, seguridad en las escuelas y seguridad con las armas.

Sacamos fuerzas de los hijos y de los seres queridos que perdimos, y tenemos una inmensa fe en el pueblo americano.

En nombre de la Promesa de Sandy Hook, quiero agradecerles al Presidente Obama y al Vicepresidente Biden su liderazgo y su entereza y por el hecho de que continúen luchando por unos Estados Unidos más seguros. Quiero agradecerles a los Senadores Toomey, Manchin, Schumer y Kirk por unir fuerzas para buscar la confluencia de ideas en una legislación que impediría que las armas llegaran a manos de los delincuentes y salvaría vidas.

Y quiero agradecerles a los Senadores Blumenthal y Murphy de Connecticut. Ellos han estado al lado nuestro. Ellos nos apoyaron desde el primer momento. Ellos han estado con nosotros desde las primeras horas después de ocurrida esta tragedia.

No nos dejaremos vencer. No estamos vencidos, y no nos dejaremos vencer. Estamos aquí ahora; siempre estaremos aquí porque no tenemos otra opción. No vamos a desaparecer. Y cada día, a medida que mueren más personas en este país debido a la violencia con las armas, nuestra determinación se hace más fuerte.

Abandonamos Washington con la esperanza de que otros, tanto aquí como en otras partes del país, se unirán a nosotros para hacer la Promesa de Sandy Hook, un juramento que habíamos tenido la gran esperanza de que más senadores de EE.UU. tomaran literalmente. Quiero terminar repitiendo las palabras con las que comienza la Promesa de Sandy Hook: Nuestros corazones están desechos. Nuestro espíritu no lo está.

Gracias. Ahora tengo el gran gusto de presentarles al Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama.

EL PRESIDENTE: Hace unos meses, en respuesta a demasiadas tragedias, incluyendo el tiroteo en que resultó herida la Congresista de los Estados Unidos, Gabby Giffords, que está aquí hoy, y el asesinato de 20 inocentes escolares y sus maestros, este país asumió la causa de proteger a más de nuestra gente de la violencia con las armas.

Las familias que han conocido un dolor indescriptible se han armado de valor para hacerles una petición a sus líderes electos, no solo para honrar la memoria de sus hijos, sino para proteger las vidas de todos nuestros hijos. Y, hace solo unos minutos, una minoría en el Senado de los Estados Unidos decidió que no merecía la pena. Ellos bloquearon las reformas de sentido común relacionadas con las armas, incluso mientras estas familias los observaban desde la galería del Senado.

A estas alturas, se sabe bien que el 90 por ciento del pueblo americano apoya las verificaciones universales de antecedentes que hacen que sea más difícil que una persona peligrosa compre un arma. Estamos hablando de delincuentes condenados, de gente condenada por violencia doméstica, de gente que tiene una enfermedad mental grave. El noventa por ciento de los estadounidenses apoya esa idea. La mayoría de los estadounidenses cree que ya la ley es así.

Y hace solo unos minutos, el 90 por ciento de los Demócratas en el Senado votó a favor de esa idea. Pero no va a suceder porque el 90 por ciento de los Republicanos en el Senado acaba de votar en contra de esa idea.

La mayoría de los senadores votó que “sí” para proteger a más de nuestros ciudadanos con verificaciones de antecedentes más sensatas. Pero, con esta distorsión sostenida de las reglas del Senado, una minoría pudo impedir que esto fuera adelante.

Voy a hablar de manera clara y honesta sobre lo que ha sucedido aquí porque el pueblo americano está intentando entender cómo es posible que algo tenga el apoyo del 90 por ciento y sin embargo no suceda. Hicimos que un Demócrata y un Republicano, ambos dueños de armas, ambos férreos defensores de nuestra Segunda Enmienda, con calificaciones de “A” de la NRA, unieran fuerzas y colaboraran entre sí para redactar un acuerdo de sentido común sobre las verificaciones de antecedentes. Y quiero agradecerles a Joe Manchin y a Pat Toomey su valor en hacerlo. Eso no fue fácil dado su tradicional fuerte apoyo a los derechos bajo la Segunda Enmienda.

Como bien dijeron ellos, nadie podía alegar honestamente que el paquete que ellos prepararon infringía en nuestros derechos bajo la Segunda Enmienda. Todo lo que hacía era extender las mismas reglas para las verificaciones de antecedentes que ya aplican a las armas que se les compran a los concesionarios a las armas que se compren en las exhibiciones de armas o a través de la internet. De manera que el 60 por ciento de las armas ya se compra a través de un sistema de verificación de antecedentes; esto hubiera cubierto muchas de las armas que actualmente están fuera de ese sistema.

Su legislación demostró respeto hacia los dueños de armas, y demostró respeto hacia las víctimas de la violencia con las armas. Y, por cierto, Gabby Giffords, es las dos cosas; ella es dueña de armas así como una víctima de la violencia con las armas. Ella es oriunda del oeste y de ideas moderadas. Y ella apoya esas verificaciones de antecedentes.

De hecho, incluso la NRA apoyaba las verificaciones de antecedentes expandidas. El líder actual de la NRA apoyaba esas verificaciones de antecedentes. Así es que, aunque este acuerdo no contenía todo lo que yo quería ni todo lo que querían estas familias, sí representaba progreso. Representaba moderación y sentido común. Por eso es que el 90 por ciento del pueblo americano lo apoyaba.

Pero, en lugar de apoyar este acuerdo, los cabilderos a favor de las armas y sus aliados mintieron intencionalmente sobre el proyecto de ley. Ellos alegaron que este crearía una especie de registro de armas mantenido por el “gobierno”, no obstante el hecho de que el proyecto de ley hacía lo opuesto. De hecho, esta legislación prohibía todo registro. Exactamente, así lo decía en blanco y negro. Pero eso no hizo diferencia alguna.

Y, desafortunadamente, este patrón de regar conceptos falsos sobre esta legislación sirvió un propósito, porque esas mentiras disgustaron a una intensa minoría de dueños de armas y eso, a su vez, intimidó a muchos senadores. Y yo hablé con varios de esos senadores durante estas últimas semanas, y todos son buena gente. Yo sé que todos ellos fueron gravemente impactados por las tragedias como Newtown. Y también entiendo que ellos provienen de estados que están muy a favor de las armas. Y consistentemente he dicho que hay diferencias regionales en lo que a las armas respecta, y que ambas partes tienen que escucharse entre sí.

Pero la realidad es que la mayoría de esos senadores no podía ofrecer ninguna buena razón por la que pudiéramos no querer hacerles más difícil a los delincuentes y a los que tienen enfermedades mentales graves comprar un arma. No hubo argumentos coherentes sobre por qué no lo haríamos. El asunto se redujo a la política; la preocupación de que la minoría vocal de dueños de armas les tomaría cuentas en las elecciones futuras. Se preocuparon de que los cabilderos a favor de las armas gastaran mucho dinero para describirlos a ellos como en contra de la Segunda Enmienda.

Y, obviamente, muchos Republicanos tenían ese temor, pero los Demócratas también tenían ese temor. De manera que sucumbieron a la presión, y comenzaron a buscar alguna excusa, cualquier excusa, para votar que “no”.

Un argumento común que escuché fue que esta legislación no prevendría todas las masacres futuras. Y eso es verdad. Tal como lo dije desde el principio, ninguna legislación individual puede impedir todos los actos de violencia y de mal. Nos dimos cuenta de eso hace solo dos días. Pero, si una acción del Congreso podría haber salvado a una persona, a un niño, a unos cientos, a unos miles, si hubiera impedido que esa gente perdiera sus vidas a la violencia con las armas en el futuro al tiempo que se preservaban nuestros derechos bajo la Segunda Enmienda, teníamos la obligación de intentarlo.

Y esta legislación pasaba esa prueba. Y demasiados senadores fallaron la de ellos.

He escuchado a algunos decir que bloquear este paso sería una victoria. Y mi pregunta es la siguiente: ¿una victoria para quién? ¿Una victoria para qué? Todo lo que sucedió hoy fue la preservación del vacío legal que les permite a los delincuentes peligrosos comprar armas sin una verificación de sus antecedentes. Eso no hizo que nuestros hijos estén más seguros. ¿Una victoria por no hacer algo que el 90 por ciento de los estadounidenses, el 80 por ciento de los Republicanos, la inmensa mayoría de sus electores quería lograr? Nos asalta la pregunta, ¿estamos aquí para representar a quién?

He escuchado a gente decir que hacer que las familias de las víctimas abogaran por esta legislación era algo que estaba fuera de lugar. Alguien dijo que eran un “efecto teatral”. Alguien en los medios de comunicación dijo que era “chantaje emocional” ¿De veras? ¿Realmente creemos que miles de familias cuyas vidas han sido destrozadas por la violencia con las armas no tienen derecho a opinar sobre este asunto? ¿Creemos que sus emociones, su pérdida no es relevante a este debate?

Así es que, en resumidas cuentas, hoy fue un día bastante vergonzoso para Washington.

Pero este esfuerzo no ha terminado. Quiero que quede claro para el pueblo americano que todavía podemos lograr cambios significativos que reduzcan la violencia con las armas, siempre que el pueblo americano no abandone la causa. Incluso sin el Congreso, mi administración continuará haciendo todo lo que pueda para proteger a más de nuestras comunidades. Vamos a cubrir los obstáculos que les impiden a los estados participar en el sistema existente de verificación de antecedentes. Vamos a proveerles a los encargados del cumplimiento del orden más información sobre las armas perdidas y robadas para que ellos puedan hacer su trabajo. Vamos a ayudar a establecer planes de emergencia para proteger a nuestros niños en sus escuelas.

Pero podemos hacer más si el Congreso hace lo que tiene que hacer. Y, si este Congreso se niega a escuchar al pueblo americano y a aprobar legislación de sentido común sobre las armas, entonces el verdadero impacto va a tener que provenir de los votantes.

A todas las personas que apoyaron esta legislación, los agentes de cumplimiento del orden y los dueños de armas responsables, Demócratas y Republicanos, madres urbanas, cazadores rurales, quienquiera que sea, ustedes tienen que hacerles saber a sus representantes en el Congreso que están decepcionados y que, si ellos no toman acción ahora, ustedes lo tendrán en mente cuando lleguen las elecciones.

A la inmensa mayoría de los núcleos familiares miembros de la NRA que apoyaron esta legislación, ustedes tienen que hacerles saber a sus líderes y cabilderos en Washington que ellos no representaron sus opiniones en este caso.

El asunto es que aquellos que tienen un gran interés en prevenir más y más violencia con las armas tendrán que ser tan apasionados, y tan organizados, y tan expresivos como los que bloquearon estos pasos de sentido común para ayudar a mantener seguros a nuestros hijos. En todo caso, ustedes sobrepasan en número a los que argumentaron lo opuesto. Pero ellos están mejor organizados. Ellos están mejor financiados. Ellos llevan más tiempo en esto. Y ellos se aseguran de mantenerse enfocados en este mismo asunto durante la época de las elecciones. Y ese es el motivo por el que puede haber algo que un 90 por ciento de los estadounidenses apoye y que no se pueda pasar por el Senado o por la Cámara de Representantes.

De manera que, para cambiar a Washington, ustedes, el pueblo americano, van a tener que sostener cierta pasión sobre esto. Y, cuando sea necesario, tienen que enviar a la gente indicada a Washington. Y eso requiere fortaleza, y requiere persistencia.

Y eso es lo que estas familias debieron haber inspirado en todos nosotros. Todavía me pregunto cómo ellos han podido llenarse de valor para hacer lo que han estado haciendo durante estas últimas semanas, estos últimos meses.

Y yo considero esto solo como la primera vuelta. Cuando sucedió Newtown, yo me reuní con estas familias y le hablé a la comunidad y dije que algo tendría que ser diferente ahora. Vamos a tener que cambiar. Eso fue lo que dijo todo el país. Todo el mundo hablo de cómo íbamos a cambiar algo para cerciorarnos de que esto no volviera a suceder, igual que todo el mundo hablo de cómo teníamos que hacer algo después de Aurora. Todo el mundo habló de que teníamos que cambiar algo después de Tucson.

Y estoy suponiendo que las emociones que todos nosotros hemos sentido desde Newtown, las emociones que todos hemos sentido desde Tucson y Aurora y Chicago, el dolor que compartimos con estas familias y con las familias en todo el país que han perdido a un ser querido a consecuencia de la violencia con las armas, estoy suponiendo que eso no es algo temporal. Estoy suponiendo que nuestras expresiones de sufrimiento y nuestro compromiso a hacer algo diferente para prevenir que estas cosas sucedan no son palabras vacías.

Yo creo que vamos a poder lograr esto. Más tarde o más temprano, vamos a lograrlo. Las memorias de estos niños lo exigen. Y también así el pueblo americano.

Muchísimas gracias a todos.

FIN 5:55 P.M. EDT

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